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El hacha de "El resplandor" y un bebé de US$ 1 millón: se subastan los tesoros de Stanley Kubrick

Pancho BarreiroEditor

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Por primera vez, parte del archivo personal del legendario director llegará al mercado. Bonhams prepara una venta de más de 300 lotes que incluye objetos originales, vestuario y guiones de algunas de las películas más influyentes del cine.

25 Octubre de 2026 11.00

Un bebé que flota en el espacio, un hacha utilizada por Jack Nicholson y dos vestidos celestes que provocaron pesadillas a generaciones de espectadores. Algunos de los objetos más reconocibles del cine de Stanley Kubrick salen a la venta.

La pieza más valiosa tiene una estimación que supera el millón de dólares y podría convertirse en uno de los grandes acontecimientos del coleccionismo cinematográfico.

Standley Kubrick Subasta - FOTO: Bonhams / Stanley Kubrick Film Archives
FOTO: Bonhams / Stanley Kubrick Film Archives

La subasta, integrada por más de 300 lotes, permanece expuesta en Nueva York y luego viajará a Los Ángeles y París antes de llegar a Londres, donde tendrá lugar la subasta presencial el 3 de febrero. Será la primera vez que una selección de esta magnitud, procedente directamente del archivo cinematográfico de Kubrick, salga al mercado.

"Pocas personas tuvieron un impacto tan abrumador en la cultura visual como Stanley Kubrick", aseguró Claire Tole-Moir, responsable de Cultura Popular de Bonhams. La especialista destacó que el estilo visual, la precisión y el dominio técnico del director fueron tan particulares que dieron origen al término "kubrickiano", incorporado incluso al diccionario inglés.

Un bebé de un millón de dólares

La estrella de la subasta es el Star Child, el modelo original utilizado en la escena final de 2001: Odisea del espacio, estrenada en 1968. La figura representa un feto cósmico que contempla la Tierra, una de las imágenes más enigmáticas de la historia del cine. Bonhams calcula que podría venderse por entre US$ 800.000 y US$ 1,07 millones.

Su importancia no se limita al objeto físico. La secuencia final de la película, que Kubrick desarrolló junto con el escritor Arthur C. Clarke, continúa siendo objeto de interpretaciones sobre la evolución humana, la tecnología y el lugar del hombre en el universo.

Para Bonhams, el atractivo de la colección también reside en la posibilidad de reconstruir cómo trabajaba el director. "Es un momento histórico para acercarse a algunas de las películas más emblemáticas jamás realizadas, explorar el proceso creativo de Kubrick y conocer mejor al hombre detrás de la cámara", sostuvo Tole-Moir.

El hacha de Jack Nicholson y los vestidos de las gemelas

Entre los objetos más esperados aparecen varias piezas de El resplandor, la película de terror psicológico que Kubrick estrenó en 1980, protagonizada por Jack Nicholson y Shelley Duvall.

Una de ellas es un hacha utilizada durante el rodaje, estimada entre US$ 40.000 y US$ 67.000. La pieza pertenece a los objetos de utilería empleados en una película cuya célebre escena de Jack Torrance atravesando una puerta con un hacha permanece entre las imágenes más reconocibles del género.

El precio previsto resulta especialmente interesante frente a un antecedente: en octubre de 2019, otra hacha utilizada por Nicholson en la misma película se vendió por alrededor de US$ 210.000 en una subasta organizada por Propstore. Aquella pieza, confeccionada con metal y madera y empleada para romper puertas durante la filmación, superó ampliamente su estimación inicial.

Los vestidos celestes de las gemelas Grady, cuya aparición en los pasillos del hotel Overlook se convirtió en otra de las escenas emblemáticas de la película, podrían alcanzar entre US$ 53.000 y US$ 80.000. La colección también incluye claquetas originales, guiones anotados y objetos relacionados con La naranja mecánica, Lolita, Barry Lyndon y Ojos bien cerrados.

Otro de los lotes destacados es la silla de director de Kubrick, utilizada durante el rodaje de Nacido para matar, con una estimación cercana a los US$ 11.000 a US$ 16.000.

El legado de Kubrick cambia de manos

Stanley Kubrick murió en 1999, a los 70 años, después de dirigir trece largometrajes y construir una filmografía que atraviesa géneros tan diferentes como la ciencia ficción, el cine bélico, el drama histórico y el terror.

Su obsesión por los detalles, la composición visual y el control de cada etapa de producción convirtió sus películas en referencias para generaciones posteriores de directores. Esa misma rigurosidad contribuyó a conservar materiales que ahora permiten reconstruir su proceso creativo.

Katharina Kubrick, hijastra del cineasta, destacó la vigencia de su obra y su capacidad para influir en nuevas generaciones de realizadores. "Como todos los grandes artistas, no tenía miedo de superar los límites para alcanzar su visión intransigente en su búsqueda de hacer películas hermosas que invitaran a reflexionar", afirmó en el comunicado difundido por Bonhams.

Sobre la decisión de desprenderse de parte del archivo familiar, Katharina agregó: "Estamos orgullosos de poder compartir algunos de los objetos de esta colección única, que esperamos encuentren nuevos hogares y sean apreciados hasta que llegue el momento de transmitirlos a la próxima generación de amantes del cine".

IZQ: Silla de director de Stanley Kubrick
DER: Vestidos celestes de las gemelas Grady - FOTO: Bonhams / Stanley Kubrick Film Archives
FOTO: By Eliot Phillips, wikipedia
IZQ: Silla de director de Stanley Kubrick. FOTO: Bonhams / Stanley Kubrick Film Archives
DER: Vestidos celestes de las gemelas Grady. FOTO: By Eliot Phillips, wikipedia

La subasta Kubrick de febrero permitirá medir cuánto están dispuestos a pagar los coleccionistas por objetos que hasta ahora permanecían vinculados al archivo de uno de los grandes directores del siglo XX. El valor depende de factores como la autenticidad, la procedencia, el estado de conservación, la relevancia cultural y la relación directa del objeto con escenas reconocibles. En ese contexto, el archivo de Kubrick cuenta con una ventaja particular: reúne décadas de documentación y objetos conservados por el propio entorno del cineasta.

Y, aunque el Star Child aparece como el principal candidato a superar el millón de dólares, la historia de las subastas cinematográficas demuestra que, cuando una pieza reúne autenticidad, rareza y una escena inolvidable, el precio final puede superar ampliamente cualquier estimación.

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