El actor australiano Chris Hemsworth, conocido por interpretar a Thor en las películas de Marvel, se convirtió a finales de 2025 en copropietario de Archie Rose Distilling Co., una destilería de Sídney fundada en 2014. Ahora, la compañía busca aprovechar su popularidad para expandirse en Estados Unidos, donde el whisky australiano todavía tiene poca presencia.
La participación de estrellas de Hollywood en el negocio de las bebidas alcohólicas no es una novedad, aunque la fama no siempre garantiza el éxito comercial. En lugar de lanzar su propia marca, Hemsworth decidió asociarse con una empresa que ya tenía experiencia en el sector y productos reconocidos internacionalmente.
Fundada por Will Edwards, Archie Rose afirma ser el mayor productor de whisky de Australia. Cuenta con más de 50.000 barricas en proceso de maduración, cientos de premios internacionales y una infraestructura de producción preparada para abastecer nuevos mercados.
Por qué Hemsworth eligió Archie Rose
La relación comenzó gracias a un amigo en común que sabía que Hemsworth ya era consumidor de Archie Rose. Después de varias conversaciones, Edwards viajó a la casa del actor en Byron Bay, Australia, para conocerlo en persona. Sin embargo, el whisky no fue el tema principal del encuentro. "Probablemente hablamos más sobre ser padres, salir a correr y practicar snowboard en Japón", recordó el empresario.

Para Edwards, esa conexión personal fue importante porque Archie Rose había sido una empresa familiar desde sus inicios. Hasta entonces, él y su padre eran los únicos accionistas, por lo que buscaban un socio que compartiera su visión del negocio. Ambos coincidieron en su interés por desarrollar productos vinculados a Australia y por la sostenibilidad.
A Hemsworth le llamó la atención el trabajo de la destilería con cereales cultivados en el país y su búsqueda de nuevas técnicas de producción. El actor también quería evitar convertirse en otra celebridad que simplemente presta su imagen para vender bebidas alcohólicas. Según Edwards, había recibido numerosas propuestas de distintas marcas, pero ninguna terminó de convencerlo. "No quería que pareciera que simplemente se estaba sumando a la moda de las celebridades que lanzan bebidas alcohólicas", explicó.
La trayectoria de Archie Rose y el reconocimiento que ya tenían sus productos fueron fundamentales para cerrar el acuerdo. Edwards aseguró que el objetivo de Hemsworth era ayudar a que la marca se hiciera conocida a nivel internacional. "Tenía una tarea muy clara, que era darla a conocer al mundo", recordó.
Hemsworth se incorporó oficialmente como socio a finales de 2025, aunque no se informó qué porcentaje de la empresa adquirió. "No es un acuerdo en el que le pagamos por promocionar la marca. Él participa directamente como copropietario", aclaró Edwards.
La historia de la destilería comenzó mucho antes de la llegada del actor. Edwards tenía 24 años y trabajaba como consultor en Deloitte cuando empezó a preguntarse por qué Australia tenía tan pocas destilerías urbanas. En aquel momento, las cervecerías artesanales estaban en auge y los bares de cócteles ganaban popularidad, pero la producción de bebidas destiladas aún tenía poca presencia.

Una visita a Kings County Distillery, en Brooklyn, lo convenció de que podía desarrollar un proyecto similar en Sídney. En 2013 dejó su trabajo y al año siguiente comenzó a producir bebidas alcohólicas, con la intención de llevar el whisky australiano a los mercados internacionales. Desde el principio, decidió elaborar su propio whisky en lugar de comprarlo a otros productores y venderlo bajo su propia marca. Esa elección requería una inversión importante en materias primas y equipamiento, además de financiar la producción durante varios años antes de poder comercializar las primeras botellas.
"El negocio del whisky es complicado", explicó Edwards. La empresa debía afrontar los costos de productos que podían pasar entre cuatro y ocho años en barricas antes de generar ingresos. Para sostener ese modelo, aprovechó su estructura familiar y evitó depender de inversores externos que exigieran ganancias inmediatas. Además, la producción de ginebra y vodka permitió mantener ingresos mientras el whisky maduraba, lo cual fue fundamental durante los primeros años de actividad.
Actualmente, las existencias de Archie Rose incluyen desde whisky recién elaborado hasta variedades con aproximadamente diez años de maduración, aunque la mayor parte tiene entre cuatro y cinco años. Su producción anual varía entre 300.000 y 1,8 millones de litros de alcohol puro, según la demanda prevista y los planes de elaboración.
En 2021, la compañía también puso en funcionamiento una nueva planta que amplió considerablemente su capacidad de producción. Esa inversión le permitió prepararse para vender sus productos fuera de Australia, un objetivo que ahora busca concretar mediante la participación de Hemsworth.
El desembarco en Estados Unidos
La entrada al mercado estadounidense estaba entre los planes de Archie Rose desde hacía años, pero Edwards prefirió esperar hasta que la empresa estuviera preparada para dar ese paso. La incorporación de Hemsworth terminó de acelerar la decisión. "Creo que Chris fue el impulso que nos hizo decir que ahora teníamos todo lo necesario para hacerlo bien", recordó el fundador.
Durante el último año y medio, el actor participó en la renovación de los envases y la imagen de la marca. También protagonizó una campaña publicitaria internacional junto a su hermano Luke Hemsworth, centrada en los paisajes y la identidad australiana. Según Edwards, se involucró en el desarrollo creativo para alejarse de la publicidad tradicional del whisky.
Su participación continuará después del lanzamiento. Está previsto que Hemsworth organice eventos y encuentros en Estados Unidos durante su próxima gira promocional de "Avengers: Doomsday". Además, trabaja en nuevos contenidos publicitarios, mientras la compañía prepara otras actividades para 2027.
La expansión comercial ya está en marcha. Archie Rose firmó acuerdos para vender sus productos en California, Texas, Illinois, Florida, Nueva York, Nueva Jersey y Tennessee, y planea expandirse a otros estados en 2027.
La primera etapa estará centrada en tres variedades de whisky, con precios de entre US$ 39,99 y US$ 59,99. La opción más económica será el Original Australian Whisky, una mezcla de whisky de malta de centeno y whisky de malta, pensada tanto para preparar cócteles como para beber sola.
El Straight Rye Malt Whisky, con un precio de US$ 49,99, se elabora con centeno malteado cultivado en Australia. Esta variedad recibió en dos ocasiones el premio al mejor whisky de centeno del mundo. Por su parte, el Single Malt Australian Whisky costará US$ 59,99 y se elabora con seis variedades de malta de cebada locales, con influencias de vinos fortificados y barricas de roble. Fue reconocido en cinco ocasiones como el mejor whisky de malta única de Australia.
Para Edwards, los precios serán fundamentales para atraer consumidores estadounidenses. Su objetivo es evitar que el whisky australiano sea percibido como un producto demasiado caro o exclusivo. "Queremos que la mayor cantidad posible de personas pueda disfrutar de un excelente whisky australiano", explicó. También advirtió que un precio demasiado elevado podría dificultar su llegada a nuevos consumidores.
El desafío del whisky australiano
Cuando Edwards comenzó a producir en 2014, había apenas una docena de destilerías en Australia. Actualmente, estima que hay alrededor de 800 productores de bebidas alcohólicas destiladas, de los cuales unos 300 elaboran whisky. La mayoría son pequeñas empresas artesanales con recursos limitados, pero las cifras reflejan el crecimiento que experimentó la industria durante la última década.
El reconocimiento internacional también aumentó. Destilerías como Sullivans Cove, en Tasmania, y Starward, en Melbourne, recibieron premios que demostraron que los productores australianos pueden competir con marcas de otros países. Sin embargo, buena parte de los consumidores estadounidenses todavía desconoce que Australia produce whisky. Para Edwards, esa falta de reconocimiento representa un desafío comercial, pero también una oportunidad. "Creo que una de las cosas que podemos conseguir es empezar a abrir camino y dar a conocer el whisky australiano", sostuvo.
Archie Rose busca diferenciarse por sus materias primas y métodos de elaboración. La empresa utiliza cereales cultivados y malteados en Australia, incluidas variedades de centeno desarrolladas en colaboración con agricultores locales. También experimentó con malta ahumada de maderas autóctonas, levaduras propias y barricas que previamente contenían vino fortificado australiano.
Según Edwards, estas técnicas permiten obtener whiskies con sabores distintos a los de otros productores. La intención es atraer a consumidores acostumbrados al bourbon estadounidense, el whisky escocés o las variedades japonesas, que ya tienen una presencia consolidada en el mercado.
"Esperamos que el lanzamiento con Chris en Estados Unidos ayude a que más personas conozcan la marca", afirmó. El fundador cree que, a medida que los consumidores se familiaricen con el whisky australiano, otros productores también podrían encontrar nuevas oportunidades de distribución.
De todas formas, la competencia será un desafío. El mercado estadounidense del whisky está muy desarrollado y hasta las marcas más conocidas deben competir por un lugar en los comercios. Archie Rose apuesta por su experiencia en producción y por el reconocimiento de Hemsworth para hacerse un espacio.
Para Edwards, la expansión representa la posibilidad de concretar el objetivo que tenía cuando dejó su trabajo para abrir una destilería en Sídney hace más de una década. Si la estrategia funciona, también podría facilitar el ingreso de otros productores australianos a Estados Unidos.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com