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César Diaz Quito - Ecuador
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Todos los días, el gerente General de Corrugadora Nacional Cransa, César Díaz, debe lidiar con los caprichos, pretextos y hasta el malgenio de dos hijos, cinco perros y un gato, aunque asegura que las alegrías son mayores con esta enorme familia.

17 Junio de 2022 12.26

El colombiano César Diaz llegó al Ecuador por cuatro años, pero ya lleva 17 como Gerente General de la cartonera Corrugadora Nacional Cransa, que es una de las 11 industrias que tiene el grupo colombiano Cartones América en el continente. La empresa en Ecuador cuenta con 120 empleados y factura US$ 30 millones al año. 

Vino al país acompañado de su esposa Margarita y su hijo Nicolás, a una ciudad nueva y sin conocer a nadie. Cuatro años después nació su hija Antonia. Hoy a su familia se unen cinco perros y una gata, cada uno de ellos con una dinámica propia y una personalidad definida. 

Diseñador industrial, especializado en mercadeo estratégico, se define como un amante de los animales, colaborador de fundaciones y refugios de rescate para mascotas, en su cabeza no concibe cómo una persona es capaz de abandonar un animal en la calle o maltratarlo, hasta matarlo de hambre. 

En su casa todo camina a mil por hora, son cinco perros y una gata que alimentar, cuidar, bañar y pasear. Comenta que al mes gasta cerca de US$ 200 y eso sin contar con visitas al veterinario o accidentes mayores. La gata es la más ahorrativa, dice entre risas. 

"En la mañana realmente la que funciona es Margarita, mi esposa. Ella madruga antes de las seis para darles de comer, mientras prepara el desayuno y manda a Antonia al colegio. Yo bajo, me tomo mi taza de café, les doy una caricia y me voy para la oficina. A mi regreso no hay nada más hermoso que ser recibido por ellos al pie de las gradas. Cada uno tiene su historia y llenan nuestra vida a su manera."  

"Teo es el mayor, se supone que era un mastín napolitano con pedigrí. Lo compramos en una tienda especializada de mascotas, pero nos engañaron, al poco tiempo empezó a tener cara de labrador, volvimos al sitio donde lo compramos, y la solución para ellos era cambiarlo por otro, dijimos ni locos, él ya es parte de nuestra familia, no se trataba de un juguete. Mi hijo le puso Teo de nombre, de cachorro era una locura, una bestia en el buen sentido de la palabra. Se comía todo, los muebles, las alfombras, no había zapato que se salve. Cuando era pequeño dormía en nuestro cuarto, ahora comparte la habitación con sus otros compañeros". 

César Diaz Quito - Ecuador
César Diaz y sus mascotas. Fotos: Pavel Calahorrano

"Un año más tarde llegó Peque, a mi esposa le contactaron de un refugio de animales y le comentaron que en un taller había una camada de cachorros abandonados. Era un bolita de pelos negros espantosa, parecía salida de un incendio. Yo le dije, si ella entra a la casa yo me voy (risas). Llevamos 14 años juntos y es la más consentida de todos, ella se pasea por toda la casa, es la dueña, con la gata son las únicas autorizadas para entrar a las áreas de los dormitorios. 

"Pensé que no habría más perros, pero dos años más tarde me di cuenta que me equivoqué. Fuimos a una feria de perros rescatados y Margarita tomó en sus brazos a una cachorra, esquelética. Con sus ojos llenos de lágrimas me convenció de traerla a casa, así llegó Lulú. En menos de una semana armó el caos en la casa, le hacía la vida imposible a la Peque, era envidiosa, territorial, nos tomó tiempo que se acoplen. No son mejores amigas, pero se respetan". 

 "En ese momento les dije hasta aquí llegamos, pero del dicho al hecho hay mucho trecho, dos años después a Margarita le dijeron que había un perrito atropellado, fracturado la cadera, que está en proceso de recuperación. Le pidieron que le dé un hogar temporal de 15 días, lleva siete años con nosotros. Se llama Harley. Hace tres años se perdió de la guardería donde les habíamos dejado por un fin de semana, yo enloquecí de las iras. Lo buscamos por todas partes, publicamos en redes sociales, en cada esquina y poste de Tumbaco, colocamos un afiche con su foto. Tuvimos que viajar a Colombia, todos tristes porque íbamos a pasar Navidad y Año Nuevo con mi familia. No nos resignábamos a no tenerlo más. El 24 de diciembre de 2020, a las seis de la mañana, recibí una llamada en mi celular. Harley había aparecido deambulando por una gasolinera de la zona. Fue el mejor regalo de mi vida, cuando regresamos y lo recogimos, el pobrecito era hueso y pellejo, no había probado bocado 11 días". 

"No sé por qué, pero parece que las mascotas se nos pegan como imán. En diciembre de 2021 estábamos en la playa y un perro empezó a seguirle a Nicolás, todos los días llegaba a la carpa y pasaba con nosotros. Un día le siguió al departamento y cometimos el error de darle un poco de agua y ya nunca se fue. El día que nos regresábamos a Quito, mi hijo se emperró en que quería traerlo, yo estaba decidido a no dar mi brazo a torcer, pero me volvieron a ganar y para no alargar la historia, Bobby, como le puso de nombre mi hijo, es otro miembro de la familia. Y para cerrar con broche de oro está Bimba, la gata, llegó hace un año. Antonia y su mamá lo planearon todo". 

 "Aunque debo reconocer que me sacan de quicio, los adoro, hay veces que los quiero ahorcar a los ocho, incluidos mis hijos. En ocasiones le digo a Margarita que ya no aguanto más (risas). Los fines de semana me encanta sacarlos a pasear a los cinco por el conjunto. Todos van con su correa menos Peque, que no se me separa".

 "Siempre me están midiendo mi nivel de paciencia. Debo reconocer que soy muy tolerante, hemos establecido una dinámica y reglas claras que no deberían romperse, aunque a veces se aprovechan y con sus ojitos de yo no fui se ganan rápido mi perdón. A estas alturas prefiero tomar las cosas con calma, no me hago lío si se ensucian dentro de casa o si mi ropa se llena de pelos cuando estoy saliendo para la oficina". 

"Ellos son maravillosos, me dan un amor tan desinteresado, me transmiten una energía positiva. Ahora que Nicolás está estudiando en la universidad y Antonia en la llamada edad del burro, Bimba y Peque nos adulan todas las noches mientras vemos una película antes irnos a dormir". 

"Tener ocho hijos ha sido lo máximo (risas). Este domingo voy a pasar en familia todos juntos, con un rico almuerzo. Mi esposa cocina delicioso y nos va a preparar mi plato favorito, una paella. Mi mejor regalo por el Día del Padre, que se dejen consentir y no se peleen". (I)

 

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