Qué son los e-wheels, cuánto cuestan y cómo revolucionan al polo
Los e-wheels son monociclos eléctricos. En la Argentina su popularidad crece de la mano del Roda Polo, un deporte que reemplaza a los caballos por estos innovadores vehículos.

Un hombre cruza la avenida a toda velocidad. Va tan rápido que, a simple vista, parece que flota. No está sentado. Todo lo contrario, su cuerpo avanza vertical al cemento. Así que la posibilidad de que vaya en una bicicleta o una moto queda descartada. Tampoco está sobre un monopatín, esos vehículos eléctricos cada vez más comunes en las ciudades. 

Algún despistado que no llegó a observar bien se quedará con la sensación de haber visto a alguien volar. Pero no. Ese hombre, que ya se perdió en el tráfico, no era un superhéroe. Era una persona común, con las mismas habilidades que el resto. Aunque sí tenía un diferencial que le permitía "flotar" por la avenida. Sus pies se encontraban sobre una pequeña pero veloz máquina que aspira a ser la próxima revolución del movimiento urbano: el e-wheel o monociclo eléctrico.   

 

Uno de los e-wheels que comercializan en la Argentina

 

"Son vehículos auto equilibrados con motor eléctrico que trabajan con un giroscopio. Cuando el cuerpo va hacia adelante, el giroscopio te acomoda para atrás y viceversa", explica a Forbes Argentina el gerente de Eco Alsina, un local que vende tanto monopatines como e-wheels eléctricos. Y agrega: "Todo lo demás es un movimiento de la cintura, de la cadera, que hace que se pueda mantener la estabilidad arriba del vehículo". 

Según indica el experto, estos monociclos pueden alcanzar los 30 kms/h. "Por eso genera la sensación de ir flotando o volando. Eso no te lo da un monopatín porque tiene dos ruedas y es más similar a una motito pequeña con neumáticos más chicos", señala. 

 

 

"Fuimos los primeros en traer estos equipos a la Argentina hace poco más de un año", destaca el gerente de Eco Alsina. Y remarca con seriedad: "No es un juguete, así que no es para niños". 


Quién inventó los e-wheels

Los e-wheels fueron inventados por un emprendedor de origen chino pero radicado en Estados Unidos llamado Shane Chen. Durante toda su vida, se dedicó a innovar con tecnología que permitiera mejores rendimientos agrícolas. Sin embargo, con el tiempo amplió sus operaciones para crear soluciones a distintas problemáticas de la vida cotidiana. 

 

Shane Chen, creador del e-wheel

 

Fue así como en 2010 patentó la idea de un monociclo eléctrico. Según Chen, el objetivo era brindar una herramienta para "el transporte de última milla". Es decir, el último tramo antes de llegar al trabajo o al hogar. Por lo tanto, la persona puede tomar un colectivo o tren y llevar consigo el e-wheel. Al finalizar el trayecto, en vez de caminar las últimas cuadras hasta el destino final, se sube al vehículo y realiza el trayecto de forma más veloz. 


 

Cuánto cuesta un e-wheel


El precio de los e-wheels varía según las características. Sin embargo, al cierre de esta nota el rango de precios parte de los $650 mil y alcanza el millón de pesos. 

El gerente de Eco Alsina comenta que existen monociclos eléctricos con distintas velocidades. Además, algunos incluyen luces led, alarma antirrobo y un mayor tiempo de uso de la batería.  

"Los compradores, por lo general, tienen entre 35 y 45 años", dice el gerente de Eco Alsina. "Es un medio de transporte alternativo que lo usa mucha gente que está conectada con otros que ya lo tienen. Es muy de nicho pero de a poco se está haciendo conocido y lo prueban. Para vender estos equipos, nosotros hacemos pruebas de uso gratuitas en distintos lugares como Palermo". 

 

E-wheels

 

En su experiencia, los e-wheels podrían convertirse en un medio de transporte alternativo de gran uso pero en la Argentina enfrenta varios desafíos. "El país tiene las calles muy difíciles y las bicisendas no se pueden transitar. Eso genera dificultades. Pero yo soy un fanático. Tengo monociclos de distintas velocidades y suelo salir a andar con mi mujer y mi nena de 9 años", comenta. 

En cuanto a las ventas, destaca que "fueron los primeros en traer esta tecnología a la Argentina". "Trajimos 40 unidades para probar y se vendieron muy rápido. Porque también se usan para un deporte que se llama Roda Polo", revela. 


 

Qué es el Roda Polo


Si bien el e-wheel fue creado como un vehículo de transporte eléctrico, en la Argentina se le encontró un nuevo uso. Un grupo de personas cercanas al polo implementa estos monociclos para jugar al Roda Polo. Las características son similares aunque hay una diferencia crucial: los caballos son reemplazados por esta tecnología. 

En diálogo con Forbes Argentina, Javier Tanoira, impulsor del Roda Polo en el país, cuenta cómo surgió está idea. 

 

 

-¿Cómo nace el Roda Polo?

-Yo venía desde el 2018 con la idea de inventar un deporte similar al polo pero reemplazando el ítem que lo hace tan caro e imposible de practicar para un montón de personas, que es el caballo. Mantener seres vivos en este mundo es cada vez más caro. Además, yo soy muy crítico del estado actual del polo a nivel espectáculo y estructuras. Entonces, en un momento dado quise probar qué pasaría si se reemplaza al caballo con una máquina. Un poco lo que ya hicimos hace 120 años con los autos. Ahí empecé a fabricar un caballo mecánico con un grupo de inversores. Pero cuando iba por la mitad de ese desarrollo empecé a ver a los hijos de los polistas argentinos de alto handicap andando en estos artefactos. Hace unos tres años empecé a recibir videos de ellos usándolos para jugar al polo y ahí empezó a nacer todo esto.


-¿Quién pensó en reemplazar a los caballos por estas ruedas? 

- La idea de llevarlos al polo fue de los chicos. El deporte del polo en ruedas es una idea de ellos, lo cual es uno de los mejores méritos. Fueron chicos de 10 años que vieron la rueda, les gustó, sumaron un taco y en cierta manera reemplazaron al caballo. Cuando éramos chicos, nosotros terminábamos de ver jugar a nuestros padres y entrabamos a la cancha a jugar al polo "a pie". Los chicos vieron que con la rueda tenían una oportunidad de ir más rápido y hacer más cosas y ahí arrancaron. 


 

e-wheels

 

-¿Qué función cumplis vos?

-La función mia y de la gente que me acompañó fue establecer el deporte. Poner las reglas y las condiciones de seguridad porque es un deporte peligroso. Es de riesgo por más que parezca menos peligroso que el polo tradicional. Hay consideraciones a tener en cuenta porque se juega con un vehículo que no fue inventado para esto. Pueden ocurrir un montón de cosas que no nos imaginamos así que trabajamos mucho en ese aspecto. Sabemos que tiene mucho potencial porque todos jugamos al polo y es muy parecido y muy entretenido. Y además es más inclusivo. 

 

-¿Tienen una escuela para aprender?

-La escuela no tiene alumnos fijos sino que está abierta sábado y domingo en Palermo en un lugar que nos da la asociación para poder enseñar. Pasan unas 40 o 50 personas por tarde más o menos. Una vez que se aprende a andar, ya después se juega. Y lo que nosotros hacemos es enseñar a andar. Las clases están alrededor de los 3 mil pesos la media hora. 

 

 

-¿Quién lleva los e-wheels para las clases?

-Los e-wheels los damos nosotros y tenemos unos 10. Capaz alguna persona viene porque se compró uno y no sabe andar. Pero más que escuela son clases de iniciación para aprender a andar. Y después la gente sola va mejorando con la práctica.

 

-En este momento te encontras en Europa por el Roda Polo. ¿Qué fuiste a hacer?

-El objetivo del viaje a Europa es difundir y homogeneizar el tema de las reglas. Porque si todos jugamos al mismo deporte y con las mismas reglas se vuelve más atractivo. Los chicos pueden viajar, competir de forma internacional y así se establece el deporte. Yo conozco casi todos los lugares donde se juega al polo en el mundo así que intento aprovechar eso para proponer esto. En algunos tuve mayor éxito que otros pero estamos en ese camino. 


-¿Crees que puede volverse un deporte reconocido?

-Yo creo que sí, que se puede transformar en un deporte. Porque la palabra está muy relacionada con lo lúdico y la competencia. Y eso acá está.