Dayra Reyes y Rodrigo Pacheco se conocieron en la inauguración del departamento de una amiga, en Quito. Fue “amor a primera vista” y ya no se separaron. Tienen 13 años juntos y dos hijos. Con Tanusas ocurrió algo parecido.
“Tanusas nos encontró a nosotros, el territorio nos llamó”, dice Rodrigo cuando se le pregunta cómo llegaron a este santuario, que está entre la playa y el bosque seco tropical en Puerto Cayo, en el sur de Manabí.
Dayra siente que “Tanusas es un puente entre el ser humano y la naturaleza, que permite volver al ser”, a través de esa conexión con los sonidos, con el ecosistema que nos rodea. También cree que hay una magia en este territorio y son las personas que viven en las comunidades que rodean este proyecto que es una combinación perfecta entre hospitalidad, lujo, naturaleza, gastronomía, identidad y tradiciones.
La verdad es que apenas conoces Tanusas te atrapa. Forbes Ecuador vivió la ‘Experiencia Tanusas’. Como decía el itinerario: “Dos días para desacelerar, reconectar con el territorio y comprender el proyecto desde su dimensión humana, cultural y ambiental”.

En las imágenes con dron se observa en toda su dimensión, un ecosistema natural, donde aparecen los techos de la casa club y los caminos que conectan con villas de lujo, con techo de cade, para hospedarse, construcciones que armonizan con el entorno como si fuera un estuario natural. Todo eso frente a una playa de arena blanca y un mar que parece apacible.
“Es un ecosistema que hemos confeccionado desde hace 13 años, convivimos en armonía con las personas, las plantas, los animales, unidos por una energía que viene de las culturas prehispánicas, con una visión contemporánea y perspectiva de futuro”. Así lo describe Rodrigo Pacheco, reconocido chef ecuatoriano como uno de los pioneros en la gastronomía sostenible, que fusiona tradiciones ancestrales y nuevos ingredientes. Es creador del concepto Bocavaldivia que es una experiencia gastronómica que complementa el destino Tanusas.
¿Cómo nació el proyecto?
En 2012, Tanusas nació como un proyecto regenerativo que integra desarrollo inmobiliario, turismo consciente y preservación ambiental.
Dayra y Rodrigo no tenían planes de vivir en esta zona manabita. En esa época, estaban desarrollando un emprendimiento en Baños de Agua Santa, en Tungurahua. “Recibimos una llamada para atender a un grupo de periodistas chilenos. Luego de eso, se creó una cena y una experiencia y comenzó la idea de hacer un proyecto de hospitalidad y gastronomía que se fue desarrollando”, recuerda el chef.

Al inicio tenía una infraestructura en proceso de construcción que era parte de una inversión de Samih Sawiris, un empresario de origen egipcio que se casó con una ecuatoriana. Y empezó a construir una casa de playa hasta que se conocieron con Rodrigo y Dayra, quienes han desarrollado el proyecto integral.
Tanusas tiene tres áreas. La zona residencial frente al mar con 47 lotes y hasta ahora son más de 20 unidades vendidas a inversionistas privados. El área hotelera tiene 13 villas privadas que están en el plan de alquiler y cinco habitaciones, que están en la casa principal. El Bosque Comestible con 150 hectáreas de más de 100 especies de plantas y árboles. En esa área está la cocina y el restaurante de Bocavaldivia.
Dayra Reyes es una arquitecta, emprendedora, diseñadora y CEO de Las Tanusas Holding, que se integra con Tanusas Hotel y la firma inmobiliaria Taliateli, que impulsa arquitectura bioclimática de baja densidad, jardines comestibles y un diseño que se inspira en la naturaleza. Cuando conocieron el lugar, dice, solo estaba la casa principal que tenía una tipología de arquitectura tropical y hasta ahora conservan los colores intensos y tropicales.

Después se interpretó la identidad de las culturas ancestrales de la zona, de sus viviendas donde usan techos de forma vernacular, con palma de cade, caña y bambú. También se aprovecharon los colores de las artesanías de Montecristi para los diseños interiores que se identifican en la casa club. En el diseño de las villas se buscaron colores cálidos, predomina el blanco, con el objetivo que los huéspedes tengan una experiencia más serena y sientan paz.

Transformar vidas
“No es solo tener una casa en la playa. Es una inversión emocional, un legado. Quienes han invertido aquí se han conectado con un propósito de vida, señala Dayra Reyes. El holding combina la empresa hotelera y la inmobiliaria. La estrategia apunta a un crecimiento controlado, con áreas de conservación y experiencias de bienestar que se inaugurarán en 2027.
Tanusas no busca convertirse en un balneario masivo. Su desafío ha sido mantenerse “fuera del mapa turístico” durante 13 años, mientras se posiciona en el mapa global como destino de lujo con propósito.
Rodrigo Pacheco destaca que la visión contemporánea de Tanusas es la evolución y la valorización de las tradiciones. La comunidad está presente en el proyecto desempeñando labores en hospitalidad y diferentes áreas del complejo.
El objetivo también es que “este proyecto pueda transformar más vidas y más ecosistemas, la vida de las comunidades hacia adentro, (como un caserío llamado Cantagallo), y de las personas que vienen de otras partes del mundo”. Tienen dos fundaciones, Bocavaldivia y Amor 7.8, que comenzó cuando la provincia sufrió el terremoto de 2016, con ella organizaron un sistema de ayuda para comunidades afectadas. Desarrollaron proyectos de reconstrucción de ocho escuelas y atendieron a niños de esas comunidades.
Primero llegaron a Tanusas por una semana, luego un mes, después tres meses, hasta que se quedaron. Dayra recuerda que llegó embarazada de tres meses de Marino, su hijo mayor. “Cuando nació, Rodrigo lo sacaba a pasear y poco a poco fue descubriendo todo, haciendo el sendero interno en el bosque, así fuimos entrando a la naturaleza. Ambos admiramos y conectamos con la naturaleza”.
Tanusas tiene cuatro senderos que se interconectan como el Mangle, Bosque Seco, Bocavaldivia y el Silencio.

“El sendero del Silencio es una terapia que implica insertarnos en la naturaleza a través de un ejercicio que cuesta mucho a los seres humanos, que es hacer silencio, estar callados, y a través de ese silencio primero escuchar a la naturaleza y luego observar. Nos permite empezar a escucharnos nuestros pensamientos, dudas, y ver hacia donde nos lleva nuestra mente”, dice Dayra.
El objetivo es que Tanusas sea un destino de sanación a través de experiencias inmersivas. Hay paquetes para para parejas, familias, altos ejecutivos y grupos corporativos.
Gastronomía como motor de cambio
El chef Rodrigo Pacheco resume que Bocavaldivia trabaja en simbiosis con Tanusas, que “es el cuartel general” y dentro de este container crearon diversas organizaciones, fundaciones.
Explica que el proyecto gastronómico está inspirado en la cultura Valdivia que habitó aquí hace 7.000 años, fueron los primeros navegantes, alfareros y agricultores de todo el continente, muy avanzada, y duró más de 2.000 años. “Esa importancia, valor y admiración que le tenemos la quisimos poner en práctica a nivel del proceso y obtenemos el producto con nuestras manos, revalorizamos la gastronomía del bosque a la mesa”.

“Bocavaldivia es un ecosistema comestible, donde en el centro está el bosque comestible biodiverso, existe una cocina ancestral que es un espacio de investigación, desarrollo e innovación. Ahí se transmite conocimiento y sabiduría de manera transversal, al equipo y a los visitantes”.

Cuando viaja a diferentes partes del mundo para cocinar, le preguntan “cuál es el plato estrella de Ecuador y respondo: la biodiversidad. No me puedo referir a un solo plato, hay muchísimos, demasiados buenos…”.
La cocina se convierte en estrategia de posicionamiento global: experiencias de degustación únicas que atraen tanto a turistas nacionales como internacionales, con un 80 % de visitantes ecuatorianos y un 20 % extranjeros.
Desde que comenzó el proyecto de gastronomía sostenible han llegado visitantes de más de 100 países para degustar sus platillos que son únicos. Los ingredientes se cosechan del Boque Comestible. Cruzando la carretera que conecta Manta con Puerto Cayo está la cocina de Bocavaldivia y el restaurante donde el chef se transforma en un maestro.
Forbes Ecuador fue parte del masterclass del chef. Explica cada ingrediente que usa y sus propiedades, los sabores, las texturas, y vamos descubriendo con él la biodiversidad que nos rodea y que se come.

El 70 % de la producción mundial de alimentos se basa en 20 especies, pero en Ecuador “tenemos miles de plantas de uso alimentario y medicinal. Mi rol es transformar el paladar para que la gente valore los productos de los bosques”.
La cocina, que está rodeada del Bosque Comestible, fue recientemente rediseñada con un estilo contemporáneo, pero manteniendo las tradiciones. El fogón manabita, utensilios de mate, estructura de caña guadua, y el sonido de los pájaros.

“Los ingredientes de un buen plato no son solo los sabores, sino el propósito: a cuántas vidas impactamos y cuántas especies protegemos”, dice mientras prepara tres platillos para degustar, con sabores que antes no habíamos probado.
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