El impulso de China por alcanzar la autosuficiencia tecnológica generó un nuevo multimillonario. La fuerte apuesta de los inversores por Chongqing Genori Technology, fabricante de componentes para semiconductores, llevó a que sus acciones se dispararan casi un 1.200 % respecto al precio de salida a bolsa, pocos días después de su debut bursátil el miércoles en Shanghái. Ese salto elevó la fortuna de su presidente y CEO, Wang Bing, a US$ 4.700 millones, según estimaciones de Forbes.
El empresario de 46 años construyó su fortuna gracias a su participación en la compañía. Su esposa, Xia Bing, de 45 años, directora de la empresa a cargo de mejorar la eficiencia, tiene un patrimonio neto de US$ 490 millones, según estimaciones de Forbes basadas en su participación. Chongqing Genori no respondió al pedido de comentarios.
Fundada en 2016, la compañía recaudó 1.700 millones de yuanes la semana pasada, unos US$ 254,8 millones, mediante la venta de 38,8 millones de acciones a 44,6 yuanes cada una. La oferta pública inicial, orientada a inversores minoristas, registró una sobredemanda de más de 6.000 veces, según una presentación ante la bolsa. La empresa planea destinar los fondos a la expansión de la producción, la investigación y al desarrollo.
Chongqing Genori invertirá alrededor de 810 millones de yuanes en un nuevo centro de investigación en Shanghái, cuya construcción debería finalizar en los próximos cuatro años, según el documento. La compañía también planea construir una base de producción en el exterior, según declaró Wang el miércoles al diario estatal Shanghai Securities News. El multimillonario no precisó ni la ubicación ni el plazo.

Los inversores buscan entrar en la compañía, que el mercado ve como un actor que ayuda a China a alcanzar la autosuficiencia en inteligencia artificial y en la fabricación de chips, según Shen Meng, director gerente de Chanson & Co., un banco de inversión especializado con sede en Beijing. James Wang, jefe de estrategia para China en UBS Investment Bank Research, escribió en una nota del jueves que, en términos generales, mantiene una visión positiva de los proveedores chinos de hardware de inteligencia artificial debido al "fuerte impulso de las ganancias, la ferviente participación minorista y el nuevo capital proveniente de nuevas OPV".
Chongqing Genori desarrolla componentes y tecnologías relacionados con cámaras de vacío, equipos clave en la fabricación de semiconductores. Estas cámaras crean un entorno de vacío para procesar obleas de silicio sin la contaminación por partículas e impurezas presentes en el aire.
Según el documento de salida a bolsa de Chongqing Genori, las empresas extranjeras dominaron durante mucho tiempo esta parte de la cadena de suministro, entre ellas Applied Materials y Lam Research, con sede en California, y la japonesa Tokyo Electron. A medida que Estados Unidos amplía el alcance de las sanciones contra China, que podrían abarcar no solo la venta de chips de alta gama, sino también piezas relacionadas y servicios posventa, las compañías locales deben "sustituir sus componentes por otros de fabricación nacional", según el documento que presentó la empresa.

Entre los clientes de Chongqing Genori figuran los fabricantes de dispositivos electrónicos BOE Technology Group y Tianma Microelectronics, ambos con sede en Shenzhen. La compañía también abastece a las filiales locales de gigantes tecnológicos estadounidenses como Intel, GlobalFoundries y Texas Instruments. Chongqing Genori prevé que sus ingresos crezcan hasta un 34,3% interanual y alcancen los 492 millones de yuanes en el primer semestre de este año, según los resultados preliminares publicados en el documento. La empresa también proyecta que la ganancia neta aumente hasta un 35%, alcanzando 115 millones de yuanes, frente al mismo período del año anterior.
Wang acumula una larga trayectoria en la industria de los semiconductores. Después de graduarse en mecatrónica en la Universidad Jiaotong del Este de China, en la provincia suroriental de Jiangxi, consiguió un puesto como vendedor en una fábrica de vidrio en Shanghái. El multimillonario dejó esa empresa al cabo de un año y dedicó la década siguiente a trabajar como ingeniero o gerente de ventas en distintas compañías locales de semiconductores.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.