La rentabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense volvió a encender las alertas en Wall Street. El martes, el rendimiento de los títulos a 30 años superó levemente el 5,19%, su marca más alta desde junio de 2007, antes de la crisis financiera global. Los inversores exigen un mayor retorno sobre la inversión para financiar la deuda de Estados Unidos, que crece más rápido que su economía.
El movimiento también alcanzó al tramo de 10 años, clave para el costo de las hipotecas, los préstamos para autos y la deuda de tarjetas de crédito. Esa tasa subió al 4,68%, el nivel más alto desde enero de 2025. Detrás del salto, aparecen más inflación, un déficit fiscal en alza y un menor apetito por bonos de largo plazo.
Una encuesta de Bank of America entre gestores globales de fondos de cobertura mostró la magnitud de la inquietud. El 62% de los consultados cree que la rentabilidad de los bonos a 30 años puede alcanzar el 6%, un nivel que podría igualar su máximo desde 2007. Además, el 40% anticipó un nuevo repunte de la inflación.
Ajay Rajahdyaksha, presidente global de investigación de Barclays, señaló el problema de fondo. Según escribió el lunes, la deuda estadounidense crece a mayor velocidad que la economía, la inflación sería más alta o más volátil y no existe “voluntad política para una reforma fiscal”. En ese marco, sostuvo que los inversores tienen pocos incentivos para comprar deuda de largo plazo.
Por otro lado, Guneet Dhingra, jefa de estrategia de tipos de interés en Estados Unidos de BNP Paribas, dijo a Reuters que la rentabilidad de los bonos a 30 años perdió su techo previsto tras superar el 5%. “Ahora que no tenemos un ancla, ¿qué impide que la rentabilidad de los bonos suba en un mundo de alta inflación, déficits cada vez mayores y presión sobre la rentabilidad global de los bonos?”, sostuvo.
El impacto también se reflejó en las acciones. El Dow Jones Industrial Average cedió cerca de 121 puntos, o 0,2%, mientras que el S&P 500 bajó 0,7% y el Nasdaq perdió 1,2%. La deuda nacional de Estados Unidos llegó a US$ 38,9 billones al 15 de mayo, con un salto anual de US$ 2,7 billones, según el Departamento del Tesoro.
Qué observar
Según la herramienta FedWatch de CME Group, el próximo ajuste de las tasas de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos probablemente será una suba. Las probabilidades trepan al 12,7% para la reunión de política monetaria del banco central en julio y luego avanzan de manera constante hasta alcanzar una probabilidad combinada del 59,1% en diciembre. La mayor probabilidad, del 41,6%, corresponde a una suba de un cuarto de punto porcentual, que llevaría la tasa al rango entre 3,75% y 4%.
La inflación se consolidó por encima del objetivo del 2% de la Fed y llegó al 3,8% en abril, el mayor ritmo de crecimiento anual desde mayo de 2023. El aumento esperado de los precios al consumidor limitaría la capacidad de los responsables de la política monetaria para recortar las tasas de interés.
Las expectativas de tasas más altas suelen impulsar los rendimientos a corto plazo, como los de los bonos a dos años. En cambio, las proyecciones sobre las tasas futuras, la inflación, el crecimiento económico y la demanda de deuda de largo plazo por parte de los inversores inciden en los rendimientos a 10 o 30 años.
Antecedentes clave
El fuerte salto de los precios de la energía y del petróleo impulsó un repunte de la inflación y desató una liquidación masiva en el mercado global de bonos. Jamie Dimon, CEO de JPMorgan, advirtió que el aumento de la deuda pública mundial podría desencadenar una crisis en el mercado de bonos.
"El nivel de factores que incrementan el riesgo es alto, como la geopolítica, el petróleo y los déficits gubernamentales", señaló Dimon.
Mientras los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos de largo plazo subieron con fuerza, rendimientos similares en el Reino Unido se acercaron al 6%. En Alemania, la tasa de interés de los préstamos de largo plazo alcanzó su nivel más alto en 15 años.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.