¿Oportunidad o trampa? Las acciones de Google cotizan a un precio que vuelve a seducir a Wall Street
La valuación está por debajo del S&P 500, pese a que Alphabet mantiene márgenes superiores y acelera sus ingresos. Sin embargo, el fuerte gasto en inteligencia artificial y la presión sobre la caja generan dudas sobre cuánto puede sostener ese ritmo.

Si se toma el precio en relación con las ganancias del último año, la acción de Alphabet (GOOGL) cotiza un 22% más barata que la compañía promedio que integra el S&P 500. Sin embargo, sus ingresos aumentaron un 20,1% durante el último año, frente al 8,3% de la empresa promedio del índice.

Por lo general, un mayor ritmo de expansión implica una valuación más alta por parte de los inversores. Entonces, ¿esa diferencia en el precio de Alphabet es una verdadera oportunidad o es una señal de alerta?

Por sus ganancias, las acciones de Alphabet parecen baratas

Si se toman las ganancias de Alphabet de los últimos 12 meses, calculadas según las normas contables de Estados Unidos conocidas como GAAP, sus acciones parecen baratas frente al resto del mercado. Una forma de medirlo es mediante el ratio precio-ganancias (PER), que relaciona el precio de una acción con las ganancias que genera la empresa.

En el caso de Alphabet, el PER es de 17. En términos simples, significa que el mercado paga US$ 17 por cada US$ 1 de ganancia anual de la compañía. La empresa mediana del S&P 500, en cambio, cotiza a un PER de 21,7. Esa diferencia indica que la compañía tiene una valuación inferior, pese a que su negocio presenta márgenes de rentabilidad superiores al promedio del índice.

Alphabet cotiza con una valuación inferior a la mediana del S&P 500, pese a mostrar márgenes de rentabilidad más altos. (Foto: Anthony Quintano vía Wikimedia Commons)

Su margen operativo alcanzó el 33,1% en los últimos 12 meses. En la empresa promedio del S&P 500, esa cifra fue del 18,6%. Aun así, el PER es bajo para una compañía con ese nivel de rentabilidad, y parte de la explicación radica en la composición de sus ganancias.

¿Qué explica el bajo PER de Alphabet?

Parte de la explicación está en una serie de ganancias contables que inflaron los resultados recientes de Alphabet. Su margen neto, que muestra qué proporción de los ingresos termina como ganancia, llegó al 55% en los últimos 12 meses, frente al 31% del año anterior.

Esa mejora no provino únicamente del negocio operativo. En el segundo trimestre fiscal de 2026, la compañía registró US$ 98.000 millones en otros ingresos, en gran medida por la suba de valor de las acciones que tiene en cartera. Como esas acciones todavía no se vendieron, se trata de ganancias contables y no de efectivo que ya ingresó a la empresa.

Esas ganancias también se incorporan al resultado final y hacen que el beneficio informado sea mayor. Por eso, si se las excluyera del cálculo, el PER de Alphabet sería más alto y la acción parecería menos barata.

Más allá de ese efecto contable, el negocio principal de Alphabet mostró una mejora concreta en los últimos tres años. Su margen operativo aumentó del 26% al 33,1%, lo que significa que la compañía retiene una mayor porción de sus ingresos después de cubrir los costos de su actividad. Además, en el último año las ventas avanzaron a un ritmo superior al promedio anual del 15,5% registrado en los tres años anteriores.

El negocio principal de Alphabet mejoró su rentabilidad y aceleró el crecimiento de sus ingresos durante el último año. (Foto: Pexels) 

El problema aparece al consultar cuánto efectivo queda disponible. Alphabet destina una parte importante de sus recursos a la infraestructura de inteligencia artificial, como servidores y centros de datos, lo que presiona el flujo de caja libre. Este indicador muestra cuánto dinero le queda a la empresa después de cubrir las inversiones necesarias para mantener y expandir sus operaciones.

¿En qué se invierte el presupuesto de Alphabet para la inteligencia artificial?

Hasta ahora, las inversiones en IA impulsaron con fuerza a Google Cloud. Sus ingresos aumentaron un 82% en el segundo trimestre fiscal de 2026, mientras que los contratos ya firmados y pendientes de contabilización alcanzaron los US$ 514.000 millones.

Ese monto representa ventas comprometidas que todavía no aparecen como ingresos en los balances porque los servicios aún deben prestarse. Alphabet prevé incorporar poco más de la mitad de esos US$ 514.000 millones a sus ingresos en los próximos 24 meses, dato que muestra el volumen de negocio asegurado para los próximos años.

El desafío es cuánto dinero necesita gastar para sostener ese crecimiento. Alphabet elevó su previsión de gastos de capital para 2026 a entre US$ 195.000 millones y US$ 205.000 millones. Buena parte de esos recursos se destina a servidores, centros de datos y equipos de red, la infraestructura necesaria para desarrollar y operar sus servicios de IA.

Ese nivel de inversión ya tiene un impacto directo en la caja. En el segundo trimestre fiscal, el flujo de caja libre fue negativo por US$ 5.900 millones, lo que significa que las inversiones superaron el efectivo disponible después de cubrir las necesidades del negocio. La compañía anticipó que esa presión continuaría mientras mantuviera este ritmo de desembolsos.

Qué descuenta el mercado

El fuerte gasto en infraestructura para IA presiona la caja de Alphabet y condiciona la lectura que hacen los inversores. (Foto: Pexels)

La valuación actual refleja una tensión clara. Los inversores reconocen la fortaleza del negocio principal, pero al mismo tiempo descuentan el impacto que las fuertes inversiones en IA tienen sobre la caja y el peso de los beneficios contables en las ganancias recientes.

La discusión ya no pasa por si la compañía puede crecer, algo que sus números muestran con claridad. La cuestión es cuánto de ese avance podrá transformarse en efectivo de manera sostenida. Esa variable terminará por definir si el precio actual representaba una oportunidad o si la cautela del mercado estaba justificada.

Este artículo fue escrito por Doug Nathman, a partir de una investigación realizada por su equipo en Trefis.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.