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El estratega jefe de inversiones de State Street, Michael Arone (izquierda), hab
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Por qué este veterano de Wall Street cree que el S&P 500 llegará a los 8.000

Sergei Klebnikov

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Sostiene que la suba de la Bolsa no es un espejismo, sino una señal de que las ganancias siguen firmes y el capital se asigna con más criterio. Apuesta a un ciclo largo impulsado por productividad y estímulo fiscal.

11 Febrero de 2026 12.53

Aunque el consenso en Wall Street proyecta una suba moderada de entre 7% y 10% para el S&P 500 en 2026, el estratega jefe de inversiones de State Street sostiene que el índice podría escalar cerca de 15% desde los niveles actuales y llegar a los 8.000 puntos hacia fin de año.

Se trata de una apuesta fuerte, respaldada por la convicción de Michael Arone, quien ve al mercado actual más parecido al boom de productividad de mediados de los 90 que a una burbuja de fin de ciclo. Según él, el impulso proviene del "santo grial" de una mayor productividad sin presiones inflacionarias.

“Me gusta divertirme un poco con esto, pero es raro que el S&P cierre en un solo dígito”, declaró Arone a Forbes durante la Cumbre de Equipos Destacados Forbes/SHOOK en Miami, el martes. “Dado el aumento de la productividad y el enorme estímulo fiscal que se avecina, ¿por qué no ofrecer un pronóstico optimista? Los datos sugieren que este mercado alcista aún tiene futuro”, expresó.

El estratega jefe de State Street, que administra US$ 5,5 billones en activos, confía tanto en los fundamentos del mercado que está listo para dejar atrás el lema que lo acompañó en los últimos años: ser "incómodamente optimista". Después de ver al Promedio Industrial Dow Jones superar los 50.000 puntos y constatar un crecimiento de 13% en las ganancias corporativas durante cinco trimestres consecutivos, asegura que la parte "incómoda" de su tesis empieza a quedar atrás.

"Es casi demasiado bueno", dijo Arone. "Creo que capta mucho de lo que sienten los inversores; algunos sonríen con sorna, pero encarna esa sensación de que, aunque la situación se vea complicada, los ingredientes para un repunte siguen ahí", agregó.

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El estratega jefe de inversiones de State Street sostiene que el índice podría escalar cerca de 15% desde los niveles actuales y llegar a los 8.000 puntos hacia fin de año.

La confianza de Arone se apoya en lo que él define como el "santo grial" de la economía: el aumento de la productividad no agrícola. Aunque la creación de empleo se desaceleró y el desempleo subió, destaca que las compañías mantuvieron sus niveles de inversión en bienes de capital. "Las empresas lograron hacer más con menos", afirmó Arone. "Eso genera un crecimiento no inflacionario. Cuando las ganancias crecen un 13% y la inversión empresarial se acelera, es raro que la economía sufra una contracción", sostuvo.

Sin embargo, la gran noticia del año es el llamado "apocalipsis del SaaS": una corrección profunda en las acciones de software, en un contexto donde los inversores empiezan a distinguir a los verdaderos ganadores de los perdedores en la carrera por la inteligencia artificial. “Esto es el capitalismo en su máxima expresión. La marea creciente que levantó todos los barcos de la IA terminó", dijo Arone.

“El cuarto trimestre fue un verdadero punto de inflexión”, añadió. “El mercado se resistía a los aumentos de gasto de capital de empresas como Meta y Oracle porque no veían el camino hacia la rentabilidad… Ahora estamos en las primeras etapas para ver quién utilizó bien ese capital y quién lo desperdició”, completó.

Para enfrentar este nuevo escenario, el estratega jefe de inversiones de State Street recomienda reforzar la exposición a acciones del sector financiero, compañías de baja capitalización y activos reales. Según él, esta última área todavía está poco representada en las carteras que conforman la mayoría de los asesores. Sigue defendiendo una estructura de cartera "60/30/10", que implica trasladar el 10% de las asignaciones tradicionales de bonos hacia activos tangibles, como infraestructura y metales.

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En total, ambos metales perdieron US$ 7 billones en valor de mercado en solo 48 horas después del anuncio. "El repunte de enero fue un poco alejado de la realidad", declaró Arone. 

A pesar del reciente "shock de Warsh" —la fuerte volatilidad en metales y bonos tras la nominación de Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal por parte del presidente Trump—, Arone no muestra señales de preocupación. Considera que la corrección en el precio del oro y la plata, que en enero habían subido 29,5% y 70% respectivamente, era un ajuste necesario. En total, ambos metales perdieron US$ 7 billones en valor de mercado en solo 48 horas tras el anuncio. "El repunte de enero fue un poco alejado de la realidad", declaró Arone. "Vimos cómo algunos inversores débiles se desestabilizaban, lo que sienta una base más sólida. El oro, que ha vuelto cerca de los US$ 5.000, parece más estable", sostuvo.

Mientras muchos inversores se enfocan en el peso simbólico que implica ver al Dow alcanzar los 50.000 puntos, Arone presta más atención al impacto fiscal de fondo. Considera que el mercado subestima los efectos de la llamada "Gran y Hermosa Ley", que contempla una inyección adicional de US$ 150.000 millones en reembolsos impositivos durante este trimestre. Además, con la celebración del 250.º aniversario de la Copa Mundial en Estados Unidos, Arone anticipa un "viento de cola" particular que podría seguir impulsando el mercado alcista.

“Los inversores pueden quedar maravillados ante hitos como el Dow 50.000”, concluyó Arone. “Pero los datos subyacentes —las ganancias, la productividad y el estímulo— sugieren que nos encontramos en un ciclo tecnológico similar al de mediados de los 90 que está lejos de terminar”, concluyó.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com

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