DP World en Ecuador: siete años de operación y más de US$ 690 millones en inversiones
El puerto de aguas profundas en Posorja (Guayas) comenzó a operar en agosto de 2019. Siete años después lidera el movimiento de carga en contenedores en el país y suma más de US$ 690 millones de inversiones en infraestructura. Esta terminal figura entre los 20 puertos más eficientes del mundo. Ahora apuesta por convertir sus alrededores en un polo industrial que agregue valor a las exportaciones ecuatorianas.

Julissa Villanueva Periodista

Durante años, Ecuador fue el punto ciego del mapa portuario del Pacífico sudamericano. Mientras Chile, Perú y Colombia desarrollaban terminales capaces de recibir los mayores buques del mundo, el país carecía de esa infraestructura. DP World, multinacional dubaití líder en logística inteligente y gestión de cadenas de suministro, vio en ese vacío una oportunidad para construir la pieza que faltaba. 

"Si mirábamos la costa oeste del Pacífico, desde Chile hasta Colombia, todos tenían terminales con capacidad para recibir barcos grandes y con calados de 16 metros. Posorja reunía una ubicación estratégica, prácticamente en la salida al mar, protegida del oleaje y con espacio suficiente para crecer", comenta Fernando Oliveira, country manager de DP World para Ecuador y Colombia. 

Esa ausencia terminó convirtiéndose en una de las mayores apuestas de infraestructura privada del país. Luego de adjudicarse la concesión, la compañía anunció una inversión inicial de US$ 500 millones para construir el puerto de aguas profundas de Posorja, parroquia rural de Guayaquil (Guayas). Inició operaciones en agosto de 2019 y, siete años después, la inversión acumulada asciende a cerca de US$ 690 millones, incluidos otros US$ 190 millones para la ampliación del muelle, incorporar nuevas grúas y aumentar su capacidad operativa.

Fernando Oliveira, de 53 años, recibe a Forbes Ecuador en las oficinas administrativas de DP World en Samborondón. Viste una camisa blanca impecable bajo un terno oscuro. La barba, completamente blanca, armoniza con una mirada serena. Estudió Finanzas en Lisboa y comenzó su carrera en una firma de auditoría. Conserva el acento de su natal Portugal, aunque habla un español fluido, pulido tras 16 años de trabajo en Sudamérica. Pisó tierras peruanas en 2010, cuando la constructora portuguesa para la que trabajaba decidió incursionar en el negocio portuario y lo derivó a Paita, donde estuvo seis años y medio. 

"Fue complicado, ¿sabes? Porque ya con tres o cuatro años mi hijo mayor estaba empezando a hablar y tuvimos que adaptarnos al idioma, al colegio. En Perú nació mi hija", menciona con una sonrisa, como recordando los primeros desafíos que le trajeron aquí. 

Llegó a Ecuador en 2017 para incorporarse al desarrollo de Puerto Bolívar. Cuatro años después asumió el reto de unirse DP World en Ecuador. "Entré a DP en 2021 y viví este proceso de crecimiento en Posorja. Pasamos de mover alrededor de 200.000 TEU (contenedores de 20 pies de largo) a cerrar el año pasado con cerca de 950.000. Nuestra expectativa es superar el millón de TEU este año", sostiene. 

Otros números acompañan esa evolución. Según la Superintendencia de Compañías, DP World Posorja incrementó sus ingresos por ventas desde US$ 35,6 millones en 2021 hasta US$ 119,9 millones en 2025. Este último año también registró su primera utilidad, por US$ 8 millones, lo que refleja una etapa de maduración de un proyecto concebido para varias décadas y no para resultados inmediatos. 

Oliveira ingresó como director financiero (CFO), hasta que en febrero de 2024 fue nombrado country manager de DP World en Ecuador. Evita medir el éxito únicamente en balances financieros; dice que el verdadero indicador aparece cada vez que un barco abandona el muelle antes de lo previsto, cuando ingresan más operadores o cuando se analizan las cifras de impacto socioeconómico. 

"Esta terminal comenzó conectando a Ecuador con Europa mediante un único servicio marítimo. Hoy opera rutas directas hacia Europa y Asia con diferentes navieras internacionales", agrega. La más reciente ingresó este 2026 con Ocean Network Express (ONE) y HMM, operadoras marítimas con las que, según enfatiza, se fortalece el acceso de productos como camarón, banano, brócoli y otras exportaciones ecuatorianas al mercado asiático.

Un hub logístico 

DP World cree que todavía falta una pieza para completar el rompecabezas. Ya no está en el mar sino tierra adentro. 

Alrededor del puerto, la compañía dispone de 120 hectáreas destinadas a desarrollar un parque logístico. "Nuestra visión dejó de ser solo portuaria. Queremos atraer industrias que importen sus materias primas, las transformen aquí y luego las reexporten. Ese es el siguiente paso", asegura Oliveira. 

Para él, esa es la diferencia entre administrar un puerto y construir un hub logístico. Mientras el primero mueve mercancías, el segundo genera actividad económica alrededor de ellas. "El puerto ya es el ancla", resume. 

La apuesta por Ecuador se mantiene. Oliveira está convencido de que esa evolución llegará, aunque reconoce que no dependerá únicamente de la inversión privada. Ello exigirá una estrategia compartida entre la empresa, el Gobierno y los organismos encargados de atraer capital extranjero. 

El camino de confianza está trazado. Por segundo año consecutivo, el puerto de Posorja fue catalogado como el más eficiente de América Latina y se ubicó en el puesto 20 del mundo en el Container Port Performance Index (CPPI) 2025, elaborado por el Banco Mundial y S&P Global Market Intelligence. 

Para Oliveira, el reconocimiento no es un objetivo en sí mismo, sino la validación de un modelo de operación construido sobre cuatro pilares. "Eficiencia, tecnología, seguridad y sostenibilidad son los cuatro pilares sobre los que tomamos nuestras decisiones. Al final, lo que permanece es el nivel de servicio que entregamos a nuestros clientes". 

Esa estrategia comienza incluso antes de que un contenedor ingrese al puerto. Los accesos funcionan con garitas automatizadas. Toda la carga de exportación pasa por escáneres y la operación incorpora grúas híbridas y equipos eléctricos que reducen el consumo de combustible. La siguiente etapa contempla electrificar todo el terminal para que las grúas de patio puedan ser operadas de forma remota desde una sala de control, una tecnología que el grupo ya utiliza en otros puertos del mundo.

"Una grúa electrificada puede incrementar entre tres y cuatro movimientos por hora. Parece poco, pero esa diferencia reduce el tiempo que un barco permanece atracado. Mientras menos horas está en el muelle, menos combustible consume y menores son sus emisiones", explica el ejecutivo. 

La compañía culminó una nueva etapa de expansión, que elevó el muelle de 467 a 700 metros, lo que permite atender simultáneamente dos buques de gran escala. A ello se suman dos nuevas grúas pórtico ya operativas y la incorporación de tres grúas híbridas de patio, diseñadas para reducir emisiones y mejorar la productividad. Para finales de 2026, la terminal alcanzará 800 metros de muelle. 

Esa expansión impacta en el empleo. La compañía genera 800 puestos de trabajo directos, mientras que la construcción, cerca de 10.000 empleos directos e indirectos. La mitad de sus colaboradores proviene de la zona de influencia de Posorja y el 21 % corresponde a mujeres, entre ellas la primera (y hasta ahora, única) operadora de grúa portuaria del Ecuador. 

El fortalecimiento del talento forma parte de la estrategia. La empresa mantiene un convenio con la Escuela Superior Politécnica del Litoral para formar técnicos en logística portuaria y mecatrónica, dos especialidades que abastecen la creciente demanda de una operación cada vez más automatizada. "El desarrollo del país necesita infraestructura, pero también talento. Por eso seguimos invirtiendo en la formación de profesionales". 

Detrás de su escritorio, una camiseta de la selección ecuatoriana de fútbol llena de firmas rompe la sobriedad de la oficina. Es uno de los pocos objetos personales visibles en un espacio donde predominan planos, pantallas y documentos. Una señal discreta de que Ecuador dejó de ser solo un destino profesional para convertirse también en parte de su historia. 

"Nuestro proyecto es a 50 años. Claro que existen riesgos. Los hay en Ecuador y en cualquier parte del mundo. Pero también existen oportunidades. Nosotros invertimos y hoy el resultado está ahí". (I)

*Este texto se publicó originalmente en el Especial Apostando por el Ecuador en la edición # 31 de Forbes Ecuador, agosto / septiembre 2026