Elizabeth Frías Rivas Periodista
El plátano, el cacao, la quinua, la chía, los arándanos, el aguacate, la guayusa, la maca y el açaí tienen algo en común, aparecen con frecuencia entre los alimentos conocidos como superfoods. Sus perfiles nutricionales y sus posibilidades de transformación los han convertido en ingredientes de bebidas, snacks, barras, harinas y suplementos alimentarios.
La Escuela de Salud Pública de Harvard explica que el término se utiliza para alimentos que contienen nutrientes considerados beneficiosos o nutracéuticos, es decir, productos derivados de fuentes naturales y que concentran sustancias bioactivas que influyen en las funciones de las células y los órganos, generando un efecto positivo en la salud.
Según esa fuente, su popularidad tiene antecedentes en las primeras décadas del siglo XX, cuando campañas comerciales presentaron el banano por sus cualidades alimentarias y su practicidad, un ejemplo de ello fue la empresa estadounidense United Fruit Company. Con el tiempo, el término se extendió a frutas, semillas, granos y otros ingredientes, hasta convertirse en una categoría utilizada por fabricantes de alimentos, marcas de bebidas y compañías de suplementos.
El fenómeno tomó fuerza en 2010, cuando la industria comenzó a incorporar ingredientes como chía, quinua, cúrcuma y açaí en productos procesados. La publicidad digital amplió su difusión, mientras los fabricantes encontraron una oportunidad para diferenciar sus productos en un mercado que presta más atención a la composición de los alimentos.
La investigadora de mercado estadounidense Grand View Research estimó que el mercado mundial de superfoods alcanzó US$ 193.260 millones en 2024. Su proyección apunta a US$ 276.480 millones para 2030, con una tasa de crecimiento anual compuesta de 6,1 % entre 2025 y 2030.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), en su declaración conjunta sobre dietas saludables publicada en 2024, plantean que la alimentación debe analizarse considerando la nutrición para cada persona. Con este enfoque existe el interés por alimentos variados y nutritivos, aunque los organismos no establecen una categoría oficial de super alimento.
La oportunidad no está solo en vender ingredientes. Para las empresas, también implica desarrollar snacks, bebidas, mezclas en polvo, extractos y barras que faciliten el consumo, tengan una presentación diferenciada y respondan a las preferencias de cada mercado.
En Ecuador, empresas como Nindalgo transforman el chocho en un producto de exportación y la Asociación de Exportadores de Plátano (Asoexpla) cuenta con variedades de snacks que ya ingresan a varios mercados internacionales.
En el país existe el Clúster de Superfoods desde 2022. En esa época agrupaba 30 firmas, actualmente cuenta con 38 compañías que buscan ampliar sus mercados.
"El reto es convertir la diversidad agrícola del país en una industria con mayor valor agregado", señala Martín Acosta, presidente del clúster.
El clúster de 38 empresas
Ecuador posee una ventaja productiva frente a otros países ya que cuenta con una oferta que combina productos como el cacao, con ingredientes andinos y amazónicos. Entre ellos están el chocho, la quinua, la chía, la guayusa, la cúrcuma, el macambo y distintas frutas que pueden comercializarse frescas, deshidratadas o transformadas.
En mayo de 2023, el Ministerio de Producción Comercio Exterior Inversiones y Pesca, oficializó la conformación del Clúster de Superfoods del Ecuador, una iniciativa para reunir a empresas y actores públicos alrededor de la innovación, la sostenibilidad y el desarrollo de mercados. La propuesta incluyó productos como cúrcuma, arándanos, chocho, lupino, camote, chía, quinua, amaranto y moringa.
Martín Acosta lidera el Clúster y también está vinculado a la empresa Kiwa. Señala que "la transformación de cultivos en productos con valor agregado es una de las metas.
El cacao puede convertirse en chocolate, el plátano, en chips, el chocho, en bebidas y snacks, y la guayusa, en extractos o mezclas para bebidas. Estas presentaciones permiten explorar otros segmentos de mercado, aunque su rentabilidad depende de los costos, las normas de cada destino, la aceptación del consumidor y la continuidad del abastecimiento".
Según la información entregada por la coordinación del Clúster, el grupo reúne a 38 empresas y 25 están en una ruta de exportación o ya venden en el exterior. En conjunto, sus integrantes tienen presencia en 50 mercados internacionales. La cifra representa el alcance agregado de las empresas y no significa que cada una exporte a todos esos destinos. Además, integran a 3.500 agricultores.
Actualmente, el Clúster de Superfoods tiene un catálogo de 16 superalimentos a partir de los cuales se desarrollan unos 100 productos destinados tanto al mercado nacional como al internacional. La oferta incluye snacks, bebidas, barras nutricionales, harinas, extractos y otros alimentos procesados que buscan aprovechar las propiedades de ingredientes ecuatorianos.
La iniciativa agrupa a empresas que trabajan con materias primas de la Costa, la Sierra y la Amazonía. Su apuesta es impulsar la innovación y agregar valor a la producción agrícola para diversificar la oferta exportable del país.
Los 16 superfoods son: chía, plátano verde, quinua, amaranto, quinua, yuca, uvillas, cacao, guayusa, macambo, extractos funcionales, miel, tubérculos andinos, habas, frutas ecuatorianas, frutas milagrosas, fruta milagrosa, cúrcuma, jengibre, maca, hongo y lupino/chocho.
El chocho busca abrir mercado
El chocho se cultiva en los Andes desde hace siglos. Hoy, en lugar de llegar únicamente a las mesas ecuatorianas como grano preparado, también se convierte en snacks deshidratados que viajan a mercados internacionales, uno de ellos es Estados Unidos. Esa transformación resume uno de los aciertos que ha realizado la empresa Nindalgo, ubicada en Sigchos en la provincia de Cotopaxi.
Jorge Barba, gerente general de Nindalgo, menciona que la oportunidad está en convertir el chocho en un producto con una presentación que facilite su comercialización. La empresa trabaja con snacks deshidratados, su operación se apoya en una red de 2.000 agricultores. La relación entre industria y productores es clave para asegurar materia prima y sostener los volúmenes que requieren los mercados.
El empresario identifica el perfil nutricional del chocho como uno de sus atributos comerciales.
El lupino como se le conoce internacionalmente a este grano es reconocido por su alto contenido de proteína, en Ecuador puede llegar a un 50 % y en otros países de 30 a 42 % y esto se debe a la ubicación privilegiada con la que se cuenta en Ecuador.
La empresa comenzó a exportar en 2020 y actualmente lo comercializa en Estados Unidos bajo la modalidad de marca blanca. El producto llega en presentaciones con sabores como chocolate y fresa, mientras la compañía explora oportunidades en Canadá, Corea del Sur y Japón.
El salto internacional comenzó con un envío piloto de aproximadamente una tonelada por vía aérea en 2020. Un año después, Nindalgo pasó a despachar cuatro contenedores de 40 pies y posteriormente alcanzó volúmenes de entre 60 y 120 toneladas anuales, dependiendo del año.
Para Barba, el producto solo se cosecha una vez al año lo que hace más retador al momento de comercializar. El reto está en convertir un producto tradicional en una oferta capaz de responder a las exigencias del consumidor internacional.
La evolución de las ventas de Nindalgo muestra que el mercado nacional forma parte de la estrategia. El paso de US$ 72.000 en 2023 a US$ 114.000 en 2025 se observa un incremento en el consumo en dos años. Por otro lado, la empresa exporta entre 60 y 120 toneladas de chocho al año. El precio del quintal se lo vende entre US$ 100 y US$ 105.
El plátano en snacks
Por otro lado, el plátano también es considerado como super alimento y encontró en los snacks una nueva vía de crecimiento internacional. Eduardo Manrique, director ejecutivo de Asoexpla, señala que la categoría tomó mayor impulso durante la pandemia, cuando aumentó la demanda de alimentos de mayor duración y ganó fuerza la búsqueda de opciones asociadas con una alimentación saludable.
La industria también ha ampliado la oferta para adaptarse a cada mercado se comercializa: chips, chifles, tostones, harinas, masas y productos congelados. Además, se han adaptado a distintas combinaciones de sabores y presentaciones según el destino. Para Manrique, entre 2025 y 2026 las exportaciones de productos procesados de plátano mantuvieron una trayectoria positiva y aumentaron su presencia, aunque el principal desafío continúa siendo asegurar suficiente materia prima.
"Nosotros podríamos crecer muchísimo tanto a nivel de fresco (fruta) como de valor agregado (chip). El sector apunta ahora a mejorar la productividad agrícola. El 80 % de los productores son pequeños productores, según Asoexpla, y la tecnificación aparece como una de las principales condiciones para que Ecuador pueda sostener nuevos mercados y responder a una demanda internacional que continúa ampliándose. (I)