La industria textil mueve US$ 1.433 millones
Mónica Mendoza SaltosEditora General
Mónica Mendoza SaltosEditora General
Camilo Ontaneda Pinto (51 años) viene de una tradición familiar textilera, que comenzó en Imbabura hace más de 100 años. Tiene una formación académica en ingeniería textil que lo llevó a especializarse en Curitiba (Brasil), Philadelphia, (Estados Unidos), y Zurich (Suiza).
Después regresó a Quito para vincularse a empresas privadas. Desde hace tres años es el presidente ejecutivo de la Asociación de Industriales Textiles del Ecuador (AITE) y lidera una estrategia sectorial que apuesta por el ecodiseño, la trazabilidad y la reconversión para ganar mercados nacionales e internacionales.
Señala que el directorio de la AITE le dio el voto de confianza "para mantener la asociación viva" y se montó en este reto. "Soy textilero toda la vida, actualmente ya no tengo una compañía, sino más bien trabajé con las empresas de mi familia, de mi abuelo Germánico Pinto, quien hizo mucho de lo que es la industria textil en el país".
Cree que la innovación y la sostenibilidad son clave en una industria textil ecuatoriana que no solo es confección de ropa, sino que es una potente cadena de alta tecnología que produce también para abastecer a sectores como la minería, la construcción, la acuicultura y el deporte.
Entre enero y diciembre de 2025, toda la industria registró ventas locales (en productos textiles y prendas de vestir) por US$ 1.433 millones, que equivalen a un crecimiento de 9, 6 % con relación a 2024, según las estadísticas de la AITE.
Ontaneda conoce al sector desde adentro. ¿Tiene venas o hilos? "Sí, exactamente eso", responde emocionado. "Y como dicen ‘textilero necio’. Una vez que se tiene la sangre textilera es muy difícil salir".
Como ingeniero textil estudió en Estados Unidos, luego se especializó en montaje de maquinaria y toda la parte técnica en Europa. Regresó y trabajó en Tejidos Pintex, una empresa familiar que fabricaba sábanas y lencería. "Pasé por algunos cargos, desde compras hasta jefe de planta; y luego me especialicé, en Brasil, en la Fundación Getulio Vargas, en un máster de gestión empresarial".
Cuando retornó al país, desde 2008 hasta 2012, colaboró en Enkador, una multinacional de capital mixto, ecuatoriano y colombiano, del segmento textil. Ahí manejó el proyecto de reciclaje y el montaje de dos plantas (una en Ecuador y otra en Colombia) para la transformación de botellas plásticas PET usadas en gránulo (chips) y PET reciclado, con inversiones de más de US$ 20 millones. Posteriormente, regresó a Pintex como gerente general, donde permaneció hasta 2015.
"Ahora ya no me dedico a una sola empresa, sino a todo el sector a través de la asociación para generar herramientas, servicios y oportunidades para que las empresas puedan crecer".
La AITE reúne a 30 compañías afiliadas. Pero en el sector existen más de 60 empresas identificadas a través de dos subsectores que fabrican productos textiles, desde sacos de propileno, como los big bags para exportación de materiales mineros, fabricación de tejidos y telas, y confección de prendas de vestir, botones, medias, ropa interior y de dormir, diferentes accesorios (guantes, cinturones, corbatas), entre otros.
En Ecuador ha sido tradicional que la asociación abarque todo lo que se refiere al concepto textil en los diferentes encadenamientos, dice. "La historia ha hecho que se genere un estereotipo de que la AITE solo afilia a compañías grandes, lo que no es cierto. Si bien la fundaron las empresas más representativas del país, ha evolucionado y mantiene el nombre. Pero es muy importante manifestar qué es una industria para nosotros: Es cualquiera que genera un proceso de transformación".
Más allá del tamaño, incluso un confeccionista, quien tiene un par de máquinas en su casa, pero compra tela y la transforma con los accesorios en ropa, "ya es parte del concepto de industria". Por eso, aclara que el gremio no representa a un distribuidor que compre tela y venda tela o compre ropa y venda ropa.
La AITE ha asistido a las negociaciones de tratados de libre comercio con otros países, por llamado del Gobierno para hacer la contraparte técnica en estas negociaciones.
También lidera, por delegación del ministerio de Producción, la conformación del Clúster Textil, Confección y Moda que integra todo el encadenamiento textilero. Esta es una iniciativa que busca redefinir la estructura del sector y sumar a toda la cadena como proveedores de insumos, industrias de hilaturas y tejidos, talleres de confección, diseñadores de moda y emprendedores.
Ontaneda calcula que este sector genera más de 250.000 plazas de empleos directos en toda la cadena de valor, desde la transformación digital, empaques, químicos, energéticos, transporte y comercial. "Nuestro sector es conocido por ser uno de mayor encadenamiento de la manufactura". Además, destaca que el 55 % de los empleos pertenecen a mujeres y un alto porcentaje son cabezas de hogar.
Según el estudio de la AITE, la actividad se concentra en Pichincha (37 %), Tungurahua (21 %) y Guayas (19 %), que suman 77 % del total de las ventas nacionales en 2025. Sin embargo, provincias como Cotopaxi y Chimborazo registraron los mayores crecimientos porcentuales y reflejan la expansión del sector.
Camilo Ontaneda Pinto, presidente ejecutivo de la AITE, dice que el gremio está "súper claro" de la importancia de la industria. Por eso "es la lucha como asociación para fortalecer el sector textil que antes fue una actividad estratégica, ahora es un sector más, buscamos nuevas oportunidades".
En el futuro del sector textil ecuatoriano, la sostenibilidad y el pasaporte digital de producto juegan un rol clave para transformar el modelo de negocio, al pasar de la competencia por precios masivos hacia la generación de valor agregado y la internacionalización.
Ontaneda destaca que la industria textil global enfrenta el reto de la sostenibilidad frente al impacto contaminante del fast fashion o moda rápida y la demanda de consumidores más conscientes.
"Es un sector que requiere reinversión constante, una actualización de los conceptos nuevos en cuanto a valores agregados. ¿A qué me refiero? Estamos claros que el sector textil es uno de los sectores más contaminantes. Todas las empresas relacionadas con la industria, deben trabajar en la sostenibilidad y en la circularidad".
En Europa ya se implementa el "pasaporte digital de producto" para garantizar la trazabilidad, cómo se hizo una prenda, y evitar el greenwashing de las empresas.
"No hay una obligación, todavía en Latinoamérica. Pero para entrar a Europa se lo va a exigir en 2030 y todos debemos estar alineados con esa normativa. Tenemos que preparar a las empresas a un nivel de exportación de prendas para que tengan el mayor componente de producto ecuatoriano posible.
Menciona que las industrias ecuatorianas ya trabajan en procesos limpios. Ese es el caso de Indutexma, en Otavalo, que invirtió en proyectos de innovación sostenible. Adquirió tecnología para procesar residuos naturales y producir colorantes 100 % orgánicos a partir de pepas de aguacate, achiote, cáscara de cebolla y cáscara de nuez.
Además, la AITE busca preparar a las empresas locales bajo este esquema para aprovechar acuerdos comerciales, especialmente con Canadá, que es el doceavo importador textil del mundo, y demanda productos sostenibles.
"Estamos organizando para el próximo año misiones comerciales a Canadá porque vemos que tenemos muchísimas oportunidades. Ese país es el doceavo mayor importador de textiles del mundo y Ecuador representa el 0,04%, creo, de ese pastel. Entonces, tenemos muchas oportunidades especialmente porque son consumidores conscientes que están buscando esa trazabilidad. Ventajosamente, en calidad es un concepto en el que tenemos un check hace mucho tiempo. La calidad de los textiles ecuatorianos es muy bien apreciada. Lo que nos falta es el tema de ser más competitivos en costos y en valor agregado".
En 2025 el desempeño del sector textil ecuatoriano fue alentador. Según los datos de la AITE, las ventas locales de productos textiles crecieron 10,9 % comparado con 2024 y superaron ligeramente (2,5 %) los niveles prepandemia de 2019.
Mientras tanto, la comercialización de las prendas de vestir tuvo un incremento del 9 % el año pasado, un 9 % más que en 2024. Aunque decreció (0,8 %) si se compara con 2029, es decir que el sector se encuentra en niveles de prepandemia, aunque no los supera.
El análisis del gremio también revisó el sector externo. Las exportaciones en 2025 sumaron US$ 100,6 millones, que equivalen a una caída de -8,1 %, con relación a 2024. Luego de que ese año crecieron 13,3 %.
El año pasado los principales mercados de destino en valores fueron Colombia, Perú y Reino Unido. En volumen, en cambio, lideró Reino Unido, por encima de Colombia y Perú.
Los tres principales productos de exportación: fibras de abacá, tejido plano y prendas de punto. Otros bienes que se venden al exterior son repuestos, chips, sombreros, accesorios (cierres y botones), maletas, maletines, carteras, artículos del hogar (sacos y bolsas de dormir), y productos farmacéuticos (gasas y vendas).
Las importaciones de textiles y confecciones entre enero y diciembre de 2025 tuvieron un aumento del 24,9 % en valor y 43 % en volumen, comparado con 2024. China lideró las compras con 45,7 % del valor total, seguido de Colombia y Perú. En volumen el gigante asiático también estuvo en primer lugar con 66,9 % de participación del total importado.
El gremio destaca la aplicación de la medida de 4 por 4 al transporte postal internacional y mensajería courier, que en 2025 registró un crecimiento "extraordinario" con 2.344 % y una expansión acelerada en el primer semestre y para el segundo semestre del año se evidenció una desaceleración. (I)