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Captura de pantalla de YouTube de A24.

Silicon Valley frente al espejo de Hollywood: por qué el cine convirtió a la Big Tech en su nuevo villano

Laura Marajofsky

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Entre boicots corporativos, censura velada y una creciente desconfianza social hacia la IA, los CEOs de las tecnológicas enfrentan una crisis de reputación que las grandes productoras ya no dudan en capitalizar.

25 Octubre de 2026 04.00

Podría parecer una casualidad que justo en este mismo momento en la cartelera de cines haya al menos cuatro films —entre documentales y ficción— que dejen mal paradas las cabezas de algunas de las empresas de tecnología más poderosas. Hoy, los nuevos villanos parecen ser los CEOs de la Big Tech, un rol que muchos dirían que se ganaron, sobre todo al mirar el creciente backlash anti-tecnológico y anti-IA en todo el mundo, y que el 47% de los jóvenes entre 18 y 29 años en EE.UU. considera como algo muy malo la adopción de IA, por citar uno de los tantos estudios o encuestas que reflejan esta realidad.

Antes de que Artificial, el film de Luca Guadagnino generara olas y expectativa por igual en la web con su trailer —hasta el propio Sam Altman reconoció que Andrew Garfield, quien lo interpreta en pantalla, logró captar a la perfección su forma de caminar—, y que la crítica la diera buenos reviews, la cinta llegó a los titulares por un gran escándalo. Y es que cuando Artificial estaba casi terminada, Amazon anunció casi en simultáneo, por un lado, un partnership millonario con OpenAI para ampliar el uso de Amazon Web Services y desarrollar modelos de inteligencia artificial personalizados (que incluyó una inversión de US$ 50.000 millones), y por otro, que se bajaba del estreno junto a MGM Studios de la película.

"Creemos que a Artificial le irá mejor si se estrena a través de un estudio diferente, y estamos colaborando estrechamente con el equipo de producción para encontrarle un nuevo hogar a la película", publicaron desde la empresa, que hoy cumple el rol de financiar films premiados como otros canales de streaming. El debate no tardó en llegar a los medios y foros de Internet. El tibio comunicado emitido por las autoridades de Amazon no sirvió para acallar las especulaciones de que esta corporación estaba simplemente intentando no quedar en medio de un escándalo si el corte final fuera demasiado duro con la figura de Altman (Jeff Bezos es amigo del CEO) o, inclusive, contribuir a acallar las voces críticas hacia OpenAI.

You Can See Everything, documental de Elizabeth Holmes - Gentileza
You Can See Everything, documental de Elizabeth Holmes. Crédito: IMDB.

Aparentemente la historia que cuenta va mucho más allá de la gesta de la corporación y "se remonta a los inicios de la IA y muestra cómo se inventó, desarrolló y concibió esta tecnología. Una historia sin igual, ya que la propia naturaleza de la IA hace que ni siquiera quienes la inventaron sepan realmente qué es o qué hará", según explica Variety.

La nueva camada de films

Y esto es solo uno de los tantos ejemplos en relación a lo que está sucediendo en este momento en Hollywood, al tiempo que las grandes tecnológicas tienen cada vez más problemas de imagen —y gastan más dinero en relaciones públicas y campañas para reconquistar al desencantado público joven. El arte parece ser, una vez más, el conducto por el cual muchas de las críticas y el disconfort se está canalizando; el problema es que el mapa de poder en la industria del entretenimiento está cambiando rápidamente, mientras los grandes estudios ya no son entidades independientes con recursos propios, sino parte de grandes conglomerados con lazos económicos con otras empresas, algunas de ellas tecnológicas, que a su vez responden a distintos intereses políticos o geopolíticos e, incluso, egos de magnates y founders.

La camada de productos que completan esta tendencia crítica hacia el Big Tech son, junto con Artificial de Guadagnino, The Social Reckoning, dirigida por el veterano guionista y director Aaron Sorkin, e interpretada por Jeremy Allen White, Mikey Madison y el premiado Jeremy Strong en la piel de Mark Zuckerberg; Musk de otro director experimentado como Alex Gibney sobre el dueño de X, SpaceX y Tesla, y la rareza entre las cuatro ofertas, You can see everything, el documental del excéntrico Nathan Fielder y el poco conocido Lance Oppenheim (que también dirige otro hit veraniego que viene de hacer mucho ruido en el circuito de festivales, "Primetime"), sobre Elizabeth Holmes, la fundadora de Theranos, que está presa.

The Social Reckoning, la película de Aaron Sorkin sobre Meta - Gentileza
The Social Reckoning, la película de Aaron Sorkin sobre Meta. Crédito: IMDB.

Y si Artificial tuvo un comienzo complicado con la retirada de Amazon (que habría invertido casi US$ 50 millones en hacerla), luego adquirida por el pequeño y arty estudio Neon que la acaba de estrenar en el Festival de Cine de Nueva York con buenas reseñas, para los que no lo sabían, The Social Network también tuvo problemas cuando el propio Mark Zukerberg trató de frenarla. Sony se salió con la suya y hoy estrena una segunda parte que, aunque con resultados irregulares, vuelve a adentrarse en los secretos de la compañía: esta vez, a través de la figura de Frances Haugen, una ingeniera y científica de datos de la empresa que colaboró con un periodista para destapar el impacto negativo de Facebook en la sociedad. Y aunque la recaudación del film sea más débil de lo que se esperaba, se ponen dos temas clave sobre la mesa cuando Meta viene de perder en los tribunales: cómo el algoritmo sirvió para radicalizar posturas que luego terminaron en grupos extremistas y cómo la plataforma afectó la salud mental de los jóvenes y adolescentes. Todo esto, a sabiendas de lo que hacían. Algunos podrían considerar esto una victoria suficiente.

Por su parte, Gibney, un documentalista con mucho recorrido, es el responsable detrás del documental de casi cuatro horas sobre Musk que se estrenó en el Festival de Venecia y que aparte de despertar la ira del magnate, que tiene a varias de sus ex-novias dando declaraciones explosivas, tuvo problemas para contratar publicidad en las principales plataformas de redes sociales. Según contó entonces The Hollywood Reporter, YouTube, TikTok y Meta —propietaria de Instagram y Facebook— se negaban a emitir el trailer de Musk, al igual que X, aunque esto último fuera más comprensible. Al final, Meta y YouTube dieron marcha atrás. Todo esto sucedió después de que Universal —encargada de estrenar la película en el extranjero— sopesara la posibilidad de no distribuir el film, para luego ceder a la presión pública y declarar que lo respaldaba.

Musk, la película documental de Alex Gibney - Gentileza
Musk, la película documental de Alex Gibney. Crédito: IMDB.

Gibney lleva mucho tiempo interesado en historias de poder sin control y ya estaba listo para presentar una película de dos horas en los festivales en otoño de 2024, cuando Musk comenzó a hacer campaña a favor de la candidatura presidencial de Trump, y entonces los ejecutivos de HBO le sugirieron que siguiera la historia. Otro apasionado por contar historias hasta las últimas consecuencias y que se despacha esta temporada con un documental de tres horas de duración es el director comediante, guionista y director, Nathan Fielder, detrás de lo que dicen será una candidata segura al Oscar como documental y que en poco menos de unas semanas se transformó en noticia gracias a la viralización instantánea de memes en relación a su trailer. You can see everything es otra iteración sobre el escándalo de Theranos, la empresa de Elizabeth Holmes que prometía revolucionar el testeo de sangre pero devino en fraude multimillonario y archi-publicitado que ya dio varios documentales y hasta una exitosa serie (The Dropout). ¿Qué puede tener para aportar Fielder de nuevo sobre este caso o personaje que no se haya visto antes y que justifique una duración tan extensa? Según las primeras reacciones y críticas, mucho. Al parecer Fielder no solo tuvo acceso a Holmes y a su familia durante las cinco semanas previas al inicio de su condena de prisión en mayo de 2023, sino que aporta su mirada característica: una mezcla de curiosidad, objetividad y profundidad que ya se mostraba en trabajos previos tan elaborados como las series que dirigió y produjo para HBO, The Rehearsal y How To with John Wilson.

El rol de los nuevos estudios

"Como sociedad necesitamos films y TV que sean capaces de interrogar a la gente poderosa, pero este conflicto que Artificial enfrentó se está volviendo cada vez más común, al tiempo que Hollywood está más y más vinculado al Big Tech; y no es solo Amazon, los Ellisons controlan Paramount y Oracle, y están haciendo mucho dinero proveyendo infraestructura para el boom de la IA", comenta la periodista e influencer Jess Poll en relación a los complejos lazos de influencia e interés en Hollywood en la actualidad. A esto hay que agregarle que, dada la reciente fusión de empresas, ahora los Ellison controlan y concentran todavía más poder al tener Paramount, Warner, HBO y CBS. A su vez, como señala la periodista, antes de que Neon "levantara" a Artificial, al menos cuatro grandes estudios, con poder y recursos propios, dijeron que no (A24, Focus, Warner y Netflix).

Artificial, la película de Luca Guadagnino sobre Sam Altman - Gentileza
Artificial, la película de Luca Guadagnino sobre Sam Altman. Crédito: IMDB.

Todo esto dispara varias preguntas en torno a la integridad artística e independencia editorial de directores, productores y estudios en Hollywood y más allá. Nadie parece estar exento, con audiencias cada vez más atentas e informadas. Basta recordar el escándalo que sufrió la plataforma independiente Mubi el año pasado (con campañas internacionales de boicot a su Festival en distintos países en México o Argentina) cuando se descubrieron sus vínculos con capitales que financian el armamento israelí. Asimismo, a comienzos de este año, la sofisticada y cool marca A24 sufrió un golpe de credibilidad ante los fans y espectadores al publicarse su acuerdo con Google, cuando el gigante invirtió US$ 75 millones para desarrollar herramientas de producción cinematográfica basadas en IA. Algo que parecía ir en contra de todo lo que representa esta casa de producción.

¿Avanzamos hacia una naturalización de estas prácticas? ¿Veremos más ejemplos de conflicto de intereses o censura en el cine o el arte en general en el futuro? ¿Podrá la industria cinematográfica decirle "no" a la próxima generación de poderosos?

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