La tienda furor en Los Ángeles llega a facturar US$ 1 millón a la semana. Productos exclusivos, colaboraciones y góndolas dignas de Instagram, algunas de las claves para lograrlo.
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La presión por recuperar inversiones de miles de millones de dólares empuja a las Big Tech hacia la publicidad y el recorte de calidad, arriesgando la utilidad del servicio en favor de los márgenes de beneficio.
En un escenario de creciente hostilidad política y brecha de género inversa en el empleo, la académica Jodi-Ann Burey analiza el repliegue de las corporaciones y advierte sobre el mito de la “autenticidad” en una cultura laboral que vuelve a castigar la diferencia.
Hay un nuevo fenómeno de entretenimiento en redes sociales cuando se trata de consumir contenidos: los microdramas verticales. Ya tienen sus propias plataformas, productoras y son un mini-boom global, con Hollywood prestando atención.
Desde actrices hechas con IA a influencers y conductores digitales, conciertos producidos por hologramas y grandes plataformas que ya están experimentando con IA generativa para sus clips o canciones, estamos ante las puertas de una nueva era de arte generativo.
La "recesión de las redes" se profundiza: usuarios, cansados de la presión por performar, el contenido basura de la IA y la saturación publicitaria, eligen el "posteo cero". El 28% publica menos, transformando a las redes sociales en vidrieras profesionales donde solo queda ser creador u observador.
Para la Generación Z en una economía global recesiva y un mercado laboral incierto, los consumos por placer o los llamados "gustitos" crecen como forma de afluencia accesible, incluso si no es posible sostenerlos financieramente. La respuesta está en la teoría de la lipstick economy y lo reconfortante de los pequeños placeres.
La plataforma de autopublicación se consolida como una fábrica de IP global, impulsando éxitos con una fórmula que combina el análisis de datos y la perspectiva del fan.
Las personas utilizan las narrativas para presentarse o venderse a sí mismas, y las empresas o marcas se definen por sus historias de éxito o fracaso. En la nueva era del streaming, estas historias adquieren otra dimensión y popularidad. Seis casos recientes en los que el fracaso toma el lugar central.
Las olivas y los pickles se convirtieron en la nueva obsesión de la generación Z. De hecho, las búsquedas de "pepinillos" crecieron 60% en YouTube desde abril. El detrás de escena que explica este (y otros) fenómenos foodies.
En un mundo en el que la atención es un bien escaso, las empresas deben esforzarse cada vez más por retener al espectador aunque sea unos minutos. Qué propone la "economía de la molestia".
Ryan Coogler, el director de Sinners y franquicias reconocidas como Black Panther, se convirtió en uno de los cineastas afroamericanos de mayor recaudación. Además de un porcentaje de la ganancia por la recaudación, el cineasta logró incorporar una cláusula pocas veces incluida en este tipo de contratos: cuál es.
Mientras las apps se apresuran a copiar el formato TikTok, surgen nuevos formatos y creadores de contenido que capitalizan esta tendencia. Hacia dónde va.
En esta "recesión de las redes sociales" que están viviendo los más jóvenes, ya se convirtieron en el 50% de los usuarios activos mensuales y 60% de los nuevos registros de Tumblr.
A pesar de no haber cumplido con las expectativas post pandemia, la llamada "última revolución de la Web3" no desapareció y se convirtió en el espacio digital elegido por los nativos digitales. De los juegos inmersivos a los gemelos digitales, cuáles son las novedades.
Desde apps, eventos IRL (in real life), ciclos y nuevas start-ups surgen para intentar resolver la crisis social y generacional de estos tiempos y empujar el negocio de la sociabilidad.