Julissa Villanueva Periodista
Ecuador consolida su posición como proveedor estratégico para la transición energética global. En 2025, las ventas al exterior de madera y sus derivados alcanzaron los US$ 737,8 millones, según cifras del Banco Central del Ecuador (BCE).
Cinco productos concentraron el 97,2 % de ese monto, de acuerdo con la Asociación Ecuatoriana de la Industria Forestal y de la Madera (AIMA). El gremio registra, además, un salto en las divisas generadas durante los últimos 13 años.
El crecimiento se aceleró desde 2012. Según Christian Riofrío, director ejecutivo de AIMA, las exportaciones en ese año fueron por US$ 300 millones.
Riofrío atribuye el crecimiento a tres factores. El primero se relaciona con las inversiones para promover el valor agregado de la madera; el segundo se origina con la diversificación de mercados; y el tercer factor tiene que ver con el posicionamiento del país como principal exportador de productos de balsa en el mundo, el mayor proveedor de tableros de partículas en América y uno de los principales abastecedores de teca a la India.
El top cinco de estos productos con demanda internacional muestra que el primer lugar lo ocupan las manufacturas de balsa. Este insumo, fundamental para la arquitectura de aerogeneradores en China y Europa, registró un salto en ventas del 38 %, al pasar de US$ 218 millones en 2024 a US$ 301,3 millones al año siguiente. Hoy, la balsa es el activo que sostiene el 40 % de la facturación externa de toda la industria maderera nacional.
China es el principal comprador de estos derivados de balsa, con el 72,51 % de participación de mercado. A continuación asoman Estados Unidos (9,95 %) y España (5,08 %).
El liderazgo de la balsa ecuatoriana no reside en la materia prima, sino en su transformación en productos de alta ingeniería. Estos paneles flexibles, resultado de un riguroso proceso de encolado, prensado y manufactura avanzada, son el corazón del ecosistema empresarial de la energía eólica mundial.
En las plantas de ensamblaje, estos componentes se integran en moldes para fabricar aspas monumentales que oscilan entre los 80 y 135 metros de largo. Aunque desde la distancia de un parque eólico su escala parece manejable, en la línea de producción se revela su verdadera dimensión.
“Son estructuras gigantescas donde la madera procesada de Ecuador es la única capaz de ofrecer la ligereza y resistencia estructural que exige la energía del futuro", explica el empresario.
Las empresas que procesan balsa están concentradas en Guayas, Los Ríos, Santo Domingo, principalmente
En segundo lugar están los tableros con un 37,8 % de la canasta forestal y maderera. Este producto ganó terreno gracias a la inversión en tecnología de procesamiento local. En 2025, sus exportaciones llegaron a US$ 279 millones, cifra similar al año que antecedió. Los principales destinos de los tableros de partículas en 2025 fueron Perú, Colombia y Chile, de acuerdo con un informe de AIMA.
Las empresas que procesan este producto están en Pichincha, Cotopaxi, Esmeraldas y en parte de la Amazonía.
El tercer casillero es para el grupo de papel y cartón, que vendió US$ 64,7 millones a mercados extranjeros. Son parte de este sector, porque provienen de la madera. La teca ocupa el cuarto lugar con US$ 56,1 millones.
Estos datos revelan una industria que se está alejando de la colocación de materia prima bruta, para enfocarse en productos con valor agregado.
Los muebles cierran el top 5. La comercialización de estos productos, cotizados en el extranjero por la calidad de la madera y sus diseños, representó ingresos por US$ 16,2 millones.
Para lo que resta del 2026, el panorama luce desafiante para el sector maderero ecuatoriano, marcado por factores externos que amenazan su competitividad y crecimiento. Las dificultades comerciales con Colombia, el cuarto mercado más importante, junto con las condiciones más restrictivas en Estados Unidos por temas arancelarios, ya han provocado una reducción de ventas en algunas industrias durante 2025.
A esto se suma la guerra, que ha frenado envíos hacia Medio Oriente. Este es uno de los principales destinos para muebles, que han tenido que afrontar el incremento de los costos logísticos, que presionan aún más la operación.
Frente a este escenario, señala Riofrío, la expectativa ha pasado de proyectar exportaciones por encima de los US$ 700 millones a un objetivo más conservador: sostenerse en ese umbral y evitar una mayor contracción, tanto en negociaciones directas como en los encadenamientos con otros sectores productivos, finaliza Riofrío. (I)