La historia del inmigrante que llegó sin trabajo a Nueva York y fundó revista Forbes
El inmigrante escocés no solo quería escribir sobre emprendedores; también quería ser uno de ellos. Así que fundó Forbes en plena Primera Guerra Mundial, con la intención de dar a conocer a las personas que se esconden tras las cifras.

Nuestro fundador, mi abuelo B.C. Forbes, fue a la vez un emprendedor y un autor prolífico que escribió sobre emprendedores. Era el sexto de diez hijos de un sastre escocés y desde muy joven tuvo la ambición de convertirse en periodista de negocios y, con el tiempo, en su propio jefe, aunque su educación formal terminó en octavo grado.

B.C. viajó por primera vez a Sudáfrica a los 24 años. Allí trabajó para Edgar Wallace, editor del entonces nuevo Rand Daily Mail, que más tarde alcanzó fama en Gran Bretaña y en Estados Unidos como novelista. Más de una vez, a B.C. le tocó escribir editoriales para su jefe, que muchas veces estaba borracho. Pero quería llegar más lejos y escribir para un público más amplio. Por eso, en 1904, emigró a Estados Unidos.

Estados Unidos era un escenario más grande y, además, un imán para las personas con espíritu emprendedor, con menos barreras para quienes tenían ambición que en cualquier otro lugar del mundo. Cuando llegó a Nueva York, B.C. mostró el empuje y la inventiva que ya habían convertido a Estados Unidos en el país más grande y pujante de la historia. Le costó conseguir trabajo, pero en lugar de volver a su casa decidió ofrecerle sus servicios gratis a un editor durante varias semanas para "demostrar mi valor".

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No sabía si lo iban a echar cuando, una vez cumplido ese plazo, pidiera un salario. Pero, como cualquier emprendedor, entendía que hacer las cosas de la manera "normal" no lo llevaría a ningún lado. Consiguió el puesto. Lleno de energía, B.C. adoptó un seudónimo y, al mismo tiempo, consiguió trabajo en otra publicación, también como periodista de negocios. La leyenda cuenta que después los dos editores discutieron sobre quién tenía al mejor cronista de negocios: en ambos casos, era B.C.

B.C. se convirtió en un escritor financiero de renombre nacional: cubrió noticias, escribió una columna sindicada y publicó libros que fueron best sellers. Tenía una habilidad especial para conseguir entrevistas reveladoras con las figuras más influyentes de su época. Sin embargo, en vez de limitarse a escribir sobre quienes fundaban sus propias empresas, quería crear una él mismo.

Lo que volvió distinta a su revista, que lanzó en plena Primera Guerra Mundial, en un momento para nada favorable, fue que B.C. puso el foco en las personas. Creía que uno podía entender mejor las perspectivas de una empresa si miraba a quien él llamaba el "golpeador de cabezas", su forma de nombrar a un CEO, que si se detenía en el balance. @@FIGURE@@

Creía de verdad en lo que hoy llamamos capitalismo emprendedor. En la primera edición de Forbes escribió: "Los negocios nacieron para producir felicidad, no para acumular millones". De todos modos, no salía a defender cualquier conducta. Cuestionaba con dureza a quienes, según entendía, maltrataban a sus empleados o manejaban sus compañías con incompetencia.

Forbes creció con fuerza durante la década de 1920, pero la Depresión la golpeó de lleno. Para 1932, la empresa estaba quebrada en todo menos en el nombre. Aun así, como un verdadero emprendedor, B.C. siguió adelante y logró una recuperación notable. Hoy, Forbes refleja con éxito su convicción en la libre empresa.

*Este artículo fue publicado originalmente en Forbes.com.

*Imagen de portada: Forbes