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El ranking de países con más aumentos de combustible desde que empezó la guerra en Medio Oriente

Fernando Heredia

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En América Latina, Brasil elevó las retenciones a las exportaciones de crudo para desacoplar parcialmente los precios internos, mientras que Colombia avanzó con un congelamiento del precio de los combustibles.

23 Mayo de 2026 12.47

Si bien el cierre del Estrecho de Ormuz provocó un salto de los precios energéticos en todo el mundo, hay fuertes diferencias en el ranking de países que más aumentos tuvieron de acuerdo a la estrategia aplicada.

Mientras algunas economías optaron por dejar actuar al mercado y absorbieron aumentos superiores al 50%, otras recurrieron a subsidios, congelamientos, reducción de impuestos o controles de precios para amortiguar el golpe. En ese mapa global, Argentina quedó dentro de un grupo intermedio, con incrementos en torno al 24%, lejos de los extremos más pronunciados.

Los países que registraron los mayores incrementos en el precio de la nafta fueron, principalmente, economías altamente dependientes de las importaciones energéticas y con menor regulación estatal. Filipinas encabezó el ranking, acompañada por otros mercados asiáticos como Camboya y Pakistán, donde las subas superaron el 50%.

Detrás aparecieron economías de gran escala como Estados Unidos y Perú, con aumentos cercanos al 45%, impulsados por un fuerte traslado de los mayores costos internacionales al precio final. Más atrás quedó un conjunto amplio de países integrado por Chile, Argentina, China, Corea del Sur, Australia y buena parte de Europa, donde las alzas rondaron algo más del 20%.

El caso chileno resultó particularmente relevante para la región por la velocidad del ajuste, mientras que Argentina logró contener parcialmente el impacto, aunque igualmente enfrentó un incremento relevante en los surtidores en un contexto de liberalización gradual de los precios domésticos.

En el extremo opuesto aparecieron países que prácticamente neutralizaron el shock internacional. Colombia registró incluso una baja en el precio de los combustibles a partir de un esquema de congelamiento impulsado por el gobierno, mientras que Bolivia mostró un comportamiento similar. Uruguay, Brasil, España e Italia, por su parte, mantuvieron incrementos mucho más moderados, en un rango de entre 4% y 7%.

El gasoil, sin embargo, fue el combustible que sufrió los mayores sobresaltos. En algunos mercados se registraron aumentos extraordinarios: Myanmar y Lagos llegaron a exhibir subas de hasta el 150%. También sobresalieron Estados Unidos, con un incremento del 58%; Perú, del 65%; Chile, del 46%; y Australia, del 55%.

Detrás de estas diferencias hay una combinación de factores vinculados a la política energética de cada país. Un informe de la consultora Economía & Energía analizó las principales herramientas utilizadas para amortiguar el impacto del conflicto.

En Asia, China estableció precios máximos para los combustibles, mientras que Japón decidió liberar reservas estratégicas de petróleo, aumentar temporalmente el uso de carbón y ampliar subsidios. Corea del Sur, por su parte, creó un fondo de asistencia financiera para refinadoras.

Europa avanzó con distintos mecanismos de alivio fiscal. Francia fijó topes a los aumentos, mientras que Italia y Alemania recortaron impuestos a los combustibles durante dos meses. En el Reino Unido, la estrategia apuntó a subsidios focalizados para hogares que dependen de derivados del petróleo para calefacción.

En América Latina, Brasil elevó las retenciones a las exportaciones de crudo para desacoplar parcialmente los precios internos, mientras que Colombia avanzó con un congelamiento del precio de los combustibles.

La respuesta más agresiva provino de Estados Unidos, que liberó 172 millones de barriles de la Reserva Estratégica de Petróleo, flexibilizó regulaciones ambientales y suspendió por 60 días la llamada Ley Jones —que obliga a transportar mercancías entre puertos estadounidenses en barcos fabricados y operados en el país— para reducir costos logísticos y aliviar presiones sobre el mercado interno. (I)

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