La startup argentina UIN cerró una ronda seed de US$ 2 millones con la que buscará acelerar su expansión en América Latina y profundizar el desarrollo de BehaviorOS, su plataforma tecnológica orientada a aumentar el uso, la recurrencia y la retención de usuarios de bancos, fintechs y otras grandes compañías.
La inversión fue liderada por Ewa Capital y contó con la participación de Driven VC, Brazilian Venture Capital, ADN, GAIN y New Ventures. También ingresaron inversores ángeles, entre ellos AngelHub, Ferter, LAN Accelerator y el emprendedor Santiago Siri. El capital será utilizado principalmente para ampliar los equipos comercial y tecnológico, robustecer el producto y acompañar la expansión de una empresa que actualmente tiene 12 personas basadas en Buenos Aires y operaciones con clientes de Argentina, México, Perú y Ecuador.
Pero detrás de los US$ 2 millones aparece otro número que permite dimensionar el punto en el que UIN consiguió levantar capital. En diálogo con Forbes Argentina, la compañía reveló que, a menos de un año de su lanzamiento, ya alcanzó un run-rate anualizado superior a US$ 1 millón. Y la expectativa para los próximos 12 meses es agresiva: pretende multiplicarlo por diez.
“Nuestro objetivo no es únicamente sumar compañías, sino volvernos cada vez más relevantes dentro de cada una de ellas: acompañarlas en más productos, más casos de uso y más comportamientos que tengan impacto directo en su negocio”, explicaron desde UIN a Forbes Argentina.
Los números detrás de la ronda
UIN nació a partir de la experiencia de sus fundadores, Facundo Corsi y Manuel Heredia, al frente de n1u, la billetera virtual enfocada originalmente en el segmento gamer que llegó a reunir cerca de 2 millones de usuarios en la Argentina.
La nueva compañía comenzó a gestarse en febrero de 2025. A diferencia de su emprendimiento anterior, esta vez el objetivo no fue construir otro producto financiero para consumidores, sino desarrollar la infraestructura que utilizan otras empresas para conseguir que sus clientes adopten productos, incrementen su frecuencia de uso y permanezcan dentro de sus ecosistemas.
En menos de un año, UIN asegura haber alcanzado una escala considerable. Según datos proporcionados a Forbes Argentina, actualmente trabaja con 10 clientes entre Argentina, Perú, Ecuador y México. A través de esas compañías, su tecnología llega indirectamente a más de 80 millones de usuarios y analiza más de 300 millones de transacciones para identificar patrones de comportamiento.
A partir de esa información, BehaviorOS genera más de 10 millones de triggers conductuales por mes. Son intervenciones personalizadas destinadas, por ejemplo, a incrementar la frecuencia de uso, conseguir que un cliente adopte un nuevo producto, prevenir su abandono o desarrollar determinado hábito financiero.
Argentina y Perú concentran aproximadamente el 60% de la cartera actual, seguidos por Ecuador y México. Este último mercado será uno de los principales focos de la expansión financiada por la nueva ronda. “México es particularmente estratégico para nosotros: recién estamos comenzando a desarrollar el mercado, pero es uno de los países donde estamos poniendo mayor foco de crecimiento para la próxima etapa”, señalaron desde la compañía a Forbes Argentina.
Cómo gana dinero UIN
Una de las claves para entender la apuesta de los inversores está en el modelo de negocios. UIN no cobra únicamente una licencia tradicional por su software.
La compañía combina un fee mensual por utilizar BehaviorOS con un componente variable asociado al engagement y a los resultados obtenidos. Si las intervenciones generadas por la plataforma consiguen aumentar pagos con tarjeta, operaciones con QR, utilización de determinados productos o incluso originar un microcrédito, UIN participa de ese crecimiento mediante un fee por trigger.
La empresa busca así vincular parte de sus ingresos directamente con los resultados de sus clientes. “No queremos ser simplemente otro costo fijo dentro del stack tecnológico de una compañía. Queremos tener una relación directa con el valor que somos capaces de generar: si nuestro cliente crece, nosotros crecemos con él”, explicaron a Forbes Argentina.
Esa estructura también explica por qué el crecimiento proyectado no depende exclusivamente de incorporar nuevos clientes. Parte de la apuesta consiste en aumentar la cantidad de productos y casos de uso dentro de las compañías que ya contrataron la plataforma.
De las promociones a predecir quién se puede ir
BehaviorOS se integra mediante API a las aplicaciones existentes de bancos, billeteras digitales, fintechs, retailers y empresas de telecomunicaciones. Sobre esa infraestructura analiza el comportamiento transaccional de cada usuario e identifica qué acción realizar en función de los objetivos definidos por cada compañía.
Las intervenciones pueden tomar la forma de misiones, desafíos, rachas o incentivos y utilizan personalización impulsada por inteligencia artificial. El objetivo puede ir desde despertar a un usuario inactivo hasta incrementar transacciones, conseguir la adopción de una nueva funcionalidad o reducir el churn.
Según cifras entregadas por UIN a Forbes Argentina, la implementación de BehaviorOS consigue, en promedio, mejorar alrededor de un 18% la recurrencia de uso y reducir cerca de un 10% el churn.
La empresa también desarrolló EngagementScore, un modelo destinado a detectar cuándo una persona empieza a mostrar señales de posible abandono y decidir qué intervención realizar antes de perderla.
La lógica económica detrás de esa herramienta es sencilla: recuperar posteriormente a un cliente puede requerir descuentos, promociones u otros incentivos costosos. La apuesta de UIN es intervenir antes de que ese usuario abandone el producto.
Los casos de uso ya van más allá de incrementar la apertura de una aplicación. La compañía trabaja, por ejemplo, sobre pagos con QR: primero busca aumentar su recurrencia y, una vez consolidado ese hábito, utiliza la relación para impulsar el cross-selling hacia productos de mayor valor. También está trabajando con microcréditos, donde BehaviorOS construye recorridos personalizados para incentivar que cada usuario pague sus cuotas en tiempo y forma.
El negocio que nació después de n1u
La tesis detrás de UIN surgió directamente de la experiencia de sus fundadores con n1u. Corsi había creado anteriormente Optego, una empresa de ciencia de datos cuya tecnología fue adquirida por una compañía de consumo masivo, y posteriormente fundó n1u junto con el equipo del que también formaba parte Heredia, quien fue su CTO.
La historia de n1u terminó también con una operación corporativa. Según explicaron los fundadores a Forbes Argentina, la compañía fue adquirida y ellos cerraron su etapa operativa como parte de ese proceso. Prefieren mantener en privado tanto los detalles de la transacción como las partes involucradas.
La experiencia, sin embargo, dejó la idea que terminaría convirtiéndose en el nuevo negocio.
Administrar una fintech les permitió detectar que conseguir un usuario era apenas una parte del problema. El desafío más complejo —y potencialmente más valioso— era conseguir que ese cliente utilizara los productos de manera recurrente y construyera una relación de largo plazo con la compañía.
“En lugar de volver a construir una fintech para el consumidor final, decidimos construir la tecnología que nos hubiera gustado tener cuando estábamos del otro lado”, explicaron a Forbes Argentina.
Ahora, con US$ 2 millones de capital nuevo, la compañía buscará comprobar si esa tesis puede escalar regionalmente. El desafío financiero que se puso UIN para esta nueva etapa es concreto: partir de un negocio que ya corre a un ritmo superior a US$ 1 millón anual y llevarlo, en los próximos 12 meses, a una escala diez veces mayor.