La estructura del entretenimiento doméstico muta de forma irreversible y el negocio de televisores se reconfigura. Este artefacto dejó de ser un objeto pasivo para convertirse en un entertainment companion, una supercomputadora donde el software, la inteligencia artificial y los ecosistemas de aplicaciones gobiernan la experiencia, al desplazar al hardware a una guerra millonaria de plataformas.
En 2025, el mercado global de Smart TV fue valorado en US$ 261.280 millones y podría escalar hasta US$ 783.910 millones en 2034, con una tasa de crecimiento anual cercana al 13 %, según Fortune Business Insights. A eso se suma un impulso excepcional en 2026, cuando el efecto del Mundial de Fútbol empuje su crecimiento entre 40 % y 50 %, según proyecciones de la industria. Esta evolución explica por qué movimientos como la adquisición del negocio de televisores de Sony por parte de TCL mueven el tablero competitivo. Mientras tanto, gigantes como LG y Samsung optan por desarrollar sistemas operativos propios.
En este contexto, Ecuador no es un espectador pasivo, es parte del motor de crecimiento de Latinoamérica, al lograr una facturación por encima de los US$ 201 millones en la compra de televisores en 2025. Este valor equivale a un crecimiento del 23 % comparado con 2024, según un informe de NielsenIQ (NIQ). El ascenso va acompañado de la escalabilidad de las marcas blancas o propias y el posicionamiento de las premium, revela Vinicio Granda, Retail Customer Success Lead de NIQ Ecuador & Perú.
Además, el mercado ecuatoriano vive una migración acelerada hacia la alta gama. Para dimensionar este fenómeno en el día a día: a inicios de 2025, si observábamos a 25 clientes salir de una tienda de tecnología, apenas uno de ellos llevaba un televisor con tecnología Quantum Dot (mejoran el color de la imagen en los TV). Sin embargo, el comportamiento cambió de forma radical en menos de un año. Para diciembre, en ese mismo grupo de 25 compradores, ya eran 5 las personas que elegían estas pantallas. Lo que antes era una compra excepcional de un solo cliente, hoy es la elección de una quinta parte de los usuarios, quienes están dispuestos a pagar más por una experiencia visual superior.
El mercado de gigantes
En medio de esta reconfiguración del mercado, Sony y TCL anunciaron el 20 de enero de 2026 los avances de una alianza estratégica para transformar el negocio audiovisual global, que se materializó con un memorando de entendimiento. Mediante un holding, donde TCL ostenta el 51 % y Sony el 49 %, ambas compañías buscan fusionar la capacidad operativa china con el legado tecnológico japonés. El acuerdo prevé iniciar operaciones en abril de 2027 y mantendrán las marcas icónicas Sony y BRAVIA como estandartes comerciales.
Ese movimiento también tiene impacto en el escenario local. Aunque los detalles operativos aún se afinan, Andrés Tapia Ortiz, director de Desarrollo de Negocios de GO. Corp., representante de la marca TCL en Ecuador, adelanta que la organización proyecta invertir cercana de US$ 20 millones en 2026. Ese fondo será destinado a nueva infraestructura, líneas de producción y expansión industrial para ensamblar televisores con el objetivo de consolidar al país como un hub regional de manufactura tecnológica en Cuenca.
Así estarán listos, dice, cuando se consolide la joint venture global entre TCL y Sony que busca democratizar el acceso de smart tv cada vez más funcionales. “La verdadera transformación industrial en Ecuador no solo pasa por las grandes inversiones, sino por hacer accesible a la tecnología a empresas pequeñas, medianas y a la comunidad en general. Para nosotros democratizar la tecnología es acelerar la competitividad y construir un crecimiento sostenible”, señala Tapia.
El ejecutivo menciona que TCL tiene una participación cercana al 35 % en la venta de televisores en el país, equivalente a unas 260.000 unidades comercializadas en 2025, lo que representa un crecimiento aproximado del 30 % frente a 2024. El grupo también maneja las marcas RCA y Philips, con participaciones del 14 % y 10 %, respectivamente, con un portafolio que incluye televisores premium de más de 100 pulgadas.
Para LG, el televisor se perfila como el eje de un ecosistema más amplio. Será el punto de conexión entre electrodomésticos, climatización, dispositivos móviles e incluso el automóvil, sostiene Desiree Roca, gerente de Marketing de LG Electronics. “Puede sonar futurista, pero ya estamos más cerca de lo que creemos. El consumidor ecuatoriano es cada vez más inteligente y está listo para que la tecnología le simplifique la vida”, afirma Roca.
La línea 2026 de LG apuesta por televisores que se adaptan a cada perfil del hogar: ajustes automáticos de imagen, sonido y contenido según quién esté frente a la pantalla; optimización específica para deportes -como el manejo del color del césped o el sonido ambiental del estadio- y tecnologías antirreflejo pensadas para el consumo diurno. “La inteligencia artificial permite que un mismo televisor se comporte de forma distinta para cada persona. Aprende tus hábitos y ajusta la experiencia en tiempo real”, explica Roca.
En un año marcado por el Mundial de Fútbol, la estabilidad económica y la aceleración tecnológica, el negocio de los televisores en Ecuador deja de ser solo una categoría de retail para convertirse en un termómetro del consumo, la innovación y la transformación digital del hogar.
Con una participación cercana al 22 % del mercado de televisores en Ecuador, LG combina su estrategia con innovación, presencia en punto de venta y producción local. Actualmente, la mitad de sus televisores vendidos en el país se ensamblan en Quito y busca su expansión en el país, sobre todo en un segmento de familias cada vez más pequeñas y jóvenes tecnológicos. La reciente llegada de Sun Je Park como nuevo presidente de LG Ecuador, directamente desde Corea del Sur, refuerza esa planificación de la marca, sostiene Desiree Roca.

Pantallas más grandes y ultrarrealismo
Actualmente, siete de cada diez televisores vendidos en Ecuador ya superan las 50 pulgadas, impulsados por la demanda de experiencias cinematográficas para el streaming y el alto rendimiento en el gaming. Según los datos de mercado, la preferencia está liderada por pantallas de más de 55 pulgadas, que conquistan el 44,3 % de la cuota, seguidas por el segmento de 50 pulgadas a 55 pulgadas con un 30,1 % (ver gráfico). Esto confirma que, en el hogar ecuatoriano, el tamaño y la resolución son ahora los nuevos estándares del entretenimiento.
Entre las preferencias también está la fidelidad visual. Según las métricas de NIQ, esta "obsesión" por la pureza cromática originó que exista más demanda por las tecnologías de panel avanzadas (QLED/OLED), ya que influye en el 25 % de las decisiones de compra en el país. En 2025, el mercado ecuatoriano no solo buscó pantallas más grandes, sino paneles que no se degraden y esa es una marcada tendencia a inicios de 2026.
Toda esta ‘premiumización' se refleja en los lanzamientos de las marcas globales, que presentaron a inicios de 2026 en la feria comercial CES, el evento principal para presentar nuevos y extravagantes conceptos y prototipos de tecnología de consumo, que se desarrolló en Las Vegas, Estados Unidos.
El duelo tecnológico del 2026 está en Micro RGB vs. Super Quantum Dot (SQD). El primero redefine la pureza visual mediante micro-LEDs independientes que emiten color propio sin filtros. Por su parte, el Super Quantum Dot (SQD) evoluciona la base Mini-LED con filtros de nanocristales avanzados y alcanza un brillo récord de 10.000 nits. Mientras el primero apuesta por la precisión absoluta, el segundo domina en potencia lumínica y contraste extremo.
Estas tecnologías, dentro de un mercado premium, llegarán al país entre mediados y fines de año, según los voceros de las marcas. Por lo pronto, el grueso del mercado ecuatoriano se mueve en la compra de televisores que están entre los US$ 400 y US$ 800 por unidad. Mientras tanto, la demanda de modelos avanzados 4K UHD -que ya dominan el 46 % del mercado global- obliga al retail local a renovar sus perchas a una velocidad sin precedentes.
Una señal del mercado ecuatoriano es que dejó de ser estacional para volverse explosivo: mientras meses como mayo crecieron un 27 %, noviembre de 2025 marcó un hito con un aumento del 72 % en ventas, al movilizar más de 74.000 unidades en un solo mes y en el contexto del black friday.
“El consumidor ecuatoriano ya no solo busca el precio más bajo, sino el mejor retorno por su inversión en conectividad y calidad visual”, según destaca Vinicio Granda, de NIQ Ecuador & Perú. Así, el consumidor ecuatoriano ya no busca "ver la tele"; busca un centro de mando. (I)