Sofía Lara Benítez Periodista
Noraily Bello entra a la reunión con la velocidad que enseña. Sin protocolos innecesarios, sin presentaciones corporativas. Se sienta y arranca con una frase que resume los 28 años que lleva en Citi y la transformación que hoy lidera para toda la Región Andina: "Nosotros no vendemos cuentas, no vendemos préstamos. Vendemos transformación de tesorerías." Y en esa distinción está todo el condumio de su trabajo.
A Bello también la conocen como Nora, es la Head of Services para Colombia y la Región Andina (Ecuador, Perú y Chile) de Citi, la marca paraguas que adoptó Citibank, en 2007, para englobar todos los servicios financieros. Según Forbes Ecuador, esta institución cerró el 2025, en el puesto nueve de los bancos que más utilidades obtuvieron, con US$ 21,6 millones.
El cash management, como se lo conoce en la jerga financiera, aportó significativamente a este logro institucional. Es justamente al negocio en el que Bello se enfoca: pagos, cobranzas, comercio exterior, custodia, gestión de liquidez, etc. Es ese motor silencioso que mueve la operación diaria de las corporaciones más grandes del mundo.
En Latinoamérica, este impulsor tiene un peso que pocos conocen, el 24 % del wallet share de la región (porcentaje del gasto total que se destina a una empresa en una categoría específica, en lugar de a los competidores) corresponde al negocio de servicios de Citi, según datos de la propia institución.
En Ecuador, la conversación llega en un momento particular. El país está en expansión con nuevos acuerdos comerciales, empresas locales entrando a Brasil, México y otros países, y un sistema financiero que se mueve hacia la instantaneidad. Según Bello, las tesorerías todavía están aprendiendo a correr al ritmo que el mundo les exige.
La digitalización ya no es una mejora. Es la línea base.
La pregunta sobre cómo Citi acompaña a sus clientes en la transformación digital tiene una respuesta que Bello da sin titubear. Primero, una distinción que considera fundamental, "No es solo tecnología. Es realmente cómo acompañas a los clientes a ser más ágiles, más resilientes, más rápidos para poder transformarse a donde quieren llegar."
Dentro de esa transformación, hay un punto de inflexión que cambió las reglas del juego. Antes, una tesorería digitalizada era una mejor tesorería. Hoy, es la condición mínima para operar. "Estar de verdad digitalizado y automatizado es la base para poder ir a la instantaneidad, a la tokenización, a los mecanismos digitales", explica. “Para llegar allá tienes que tener esa base.”
El argumento es concreto, si un pago llega y sale en milisegundos, una tesorería que consolida información una vez al día no puede reaccionar. No porque no quiera, sino porque simplemente no ve lo que está pasando. La visibilidad en tiempo real no es un lujo. Es el nuevo piso competitivo que ubica históricamente el momento que estamos viviendo. “Para mí se parece mucho a lo que fue el internet para la información. La inteligencia artificial y esta modernización es para los activos financieros. Es una transformación completa”.
Desde esa perspectiva, la urgencia cobra sentido. No se trata de adoptar tecnología por estar al día. Se trata de entender que las reglas del juego están cambiando de base y que las empresas que no se pregunten hoy cómo van a verse sus procesos, sus scorecards y su gestión de liquidez en la instantaneidad, van a llegar tarde.
“Los exitosos son los que van a poder tomar las decisiones más informadas de la forma más rápida. Eso te da la visibilidad y la calidad del dato”.
Sentarse con el cliente como si fuera una consulta médica
Citi no llega a sus clientes con un catálogo de productos. Llega con una metodología que Bello describe con una metáfora médica. El client day es una sesión de trabajo donde el banco se sienta con quienes operan la compañía. Tesoreros, directores financieros, y cada vez más, desarrolladores de pagos y jefes de tecnología para hacer, en sus palabras, "una radiografía completa". El resultado define qué necesita cada empresa.
Aquí aparece uno de los puntos más relevantes de la propuesta de Citi. No todo requiere la misma solución. Una empresa de crecimiento acelerado puede necesitar conectividad API en tiempo real con su ERP. Lo que refiere al uso de interfaces para conectar distintas aplicaciones y sistemas, permitiéndoles comunicarse, compartir datos y ejecutar funciones.
Una compañía más tradicional puede resolver su operación con un archivo diario y conciliación automática. La plataforma se adapta a la necesidad, no al revés. A ese modelo de integración profunda con la infraestructura del cliente, Bello lo llama con una frase que quedó dando vueltas en la sala. “Nosotros nos llamamos el banco invisible. Nadie nos ve, pero ahí estamos. En toda la operación del cliente”.
La conectividad opera mediante lo que en el sector llaman host to host. Citi se integra con los sistemas ERP más usados como SAP y Oracle, sin reemplazarlos. El cliente ve su propio sistema. Detrás, opera toda la inteligencia, liquidez y reportería del banco. Es lo que Bello llama el "Lego con escalabilidad". Se pueden agregar países, monedas, flujos, sin cambiar la arquitectura base.
Uno de los cambios más silenciosos y más significativos que Bello describe es quién está sentado al otro lado de la mesa cuando Citi va a hablar con un cliente. Hace algunos años, era el tesorero, el director financiero. Hoy, cada vez más, aparece una figura nueva, “ven, te presento mi desarrollador de pagos, mi jefe de tecnología, véndele a él. El value center cambió”.
Esta modificación no es cosmética. Implica que las decisiones de tesorería ya no son exclusivamente financieras. Son también tecnológicas. Las empresas que lo entienden, que sientan a ambos perfiles en la misma conversación, avanzan más rápido. Las que no, se quedan con soluciones a medias.
Ecuador: expansión, instantaneidad y un Banco Central con norte claro
Cuando la conversación llega a Ecuador, Bello cambia el tono. Ya no habla de la región en abstracto. Habla de lo que está viendo en las reuniones con clientes locales, de los corredores comerciales que se están abriendo, de las empresas ecuatorianas que ya están operando en Brasil y México.
¿En qué momento están las tesorerías ecuatorianas? Bello es directa. Están en el inicio del viaje hacia la instantaneidad. Están entendiendo qué significa que el dinero entre y salga en segundos, qué implica tener visibilidad de liquidez en tiempo real en múltiples geografías, cómo tomar decisiones cuando la información no espera.
Pero el dato más revelador de la entrevista sobre Ecuador no viene de las corporaciones. Viene del Banco Central. Bello dice que Citi ha acompañado al organismo en sesiones de trabajo orientadas al esquema de interoperabilidad y pagos en tiempo real que el país está construyendo. Bello confirma que la institución tiene un norte definido. “Probablemente se enfocará en finanzas abiertas hasta llegar a lo que el mercado europeo y americano está hablando actualmente, tokenizarse”.
Convertir activos financieros en representaciones digitales es la siguiente frontera. Es decir, la tokenización. Bello la define con una frase que no suena a jerga técnica, "es democratizar tu sistema financiero. Significa darle acceso a la persona natural a activos financieros que antes solo un institucional o personas de patrimonio muy alto podían tener". Ecuador no está ahí todavía. Pero el camino ya tiene dirección.
La visión de Citi para los próximos seis meses en Ecuador es concreta. Ser el puente entre la infraestructura financiera que las empresas tienen hoy y la que van a necesitar mañana. Conectar la operación actual con la que exige la instantaneidad, dar visibilidad, proactividad, información y crecer con el cliente.
Bello lo dice con la claridad de alguien que no vende servicios bancarios. Que vende un viaje, como insiste desde el principio. "Él crece y yo crezco. Funciona así."
Riesgos y promesas a futuro: Ciberseguridad e Inteligencia Artificial
Citi tiene hoy más de 180.000 empleados usando inteligencia artificial generativa en su operación diaria a escala global, según datos oficiales de la institución. Es un número que impresiona. Pero Bello es cuidadosa en cómo lo encuadra. La IA no reemplaza la decisión humana. La acelera.
En la Región Andina, el trabajo con IA está todavía enfocado en la optimización interna como aprobar procesos regulatorios más rápido, simplificar la gestión documental, mejorar la experiencia del cliente en plataforma.
La construcción de esa capacidad tiene dos pilares, la calidad del dato y la seguridad. Sin datos limpios, la IA produce ruido. Sin un marco de ciberseguridad robusto, el riesgo de exponerse en la instantaneidad es mayor que el beneficio. Bello lo resume con una advertencia que suena a principio de diseño: "Yo puedo ser muy robusta, pero si soy el banco invisible dentro de la compañía, necesito que tú estés tan robusto como yo."
La digitalización trae velocidad. Y la velocidad reduce el tiempo de reacción ante un ataque. Ese es, en palabras de Bello, "uno de los riesgos más relevantes de ir al cambio." En la instantaneidad, un fraude que antes tomaba horas en ejecutarse puede completarse en segundos. No hay margen de error.
Por eso, Citi ha invertido años en llevar a sus clientes a los mismos estándares de seguridad que el banco aplica internamente. El trabajo es mapear cuántos puntos de acceso tiene la empresa, cuántos bancos opera simultáneamente, cómo simplifica sus interfaces, cómo entrena a sus empleados para no caer en ataques de phishing. La ciberseguridad, dice Bello, no es un proyecto. Es un proceso permanente.
El desafío es especialmente relevante en una economía dolarizada como la ecuatoriana. La ausencia de riesgo cambiario facilita la integración de pagos transfronterizos, pero también hace que los flujos sean un objetivo más atractivo para actores maliciosos. Blindarse, en ese contexto, es condición de entrada, no de llegada. (I)