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NO VOLVER A USAR - Jody Allen es la presidenta de los Seattle Seahawks (Forbes U
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Quién es Jody Allen, la empresaria que pasó de trabajar en los inicios de Microsoft a liderar al campeón del Super Bowl

Justin Birnbaum

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La heredera del imperio Allen vivió su noche más emotiva al frente del equipo, que podría cambiar de dueño en los próximos meses por una cláusula testamentaria. La historia de una dirigente que, sin buscarlo, terminó al mando de una potencia deportiva.

10 Febrero de 2026 08.39

Jody Allen apenas podía contener la emoción el domingo por la noche. Gritó una y otra vez "¡Vamos!" desde el escenario tras la cómoda victoria de sus Seattle Seahawks sobre los New England Patriots por 29-13 en el Super Bowl LX. "Fue una temporada realmente mágica desde el primer partido hasta esta noche acá en Santa Clara", declaró la presidenta de 67 años de los Seahawks ante los rugidos de una multitud de fanáticos de Seattle en el Levi's Stadium de California.

Y si bien ganar un campeonato ya era motivo suficiente para celebrar, Allen también tenía otro motivo personal: podría ser la primera y única vez que tenga la oportunidad de levantar el Trofeo Lombardi.

Eso no está vinculado con las chances de Seattle dentro de la cancha. Después de haber terminado con el mejor récord de la NFL en la temporada regular y ofrecer una actuación dominante en el Super Bowl —fiel al apodo de su defensa, "Dark Side"— los Seahawks ya figuran como favoritos para volver a ser campeones en 2027, según la casa de apuestas FanDuel.

Sin embargo, la franquicia pertenece al patrimonio del cofundador de Microsoft, Paul Allen, quien compró a los Seahawks por US$ 194 millones en 1997, evitó que se mudaran a Los Ángeles y murió en 2018 por complicaciones de un linfoma no Hodgkin. Las reglas de la NFL no permiten que patrimonios, fundaciones ni fideicomisos tengan participaciones de capital en las franquicias de la liga.

Si bien no existe una norma que establezca con precisión cuándo debe concretarse una venta, muchos especialistas de la liga creen que ese momento se acerca. La expectativa creció especialmente después del vencimiento de una cláusula vinculada a la construcción del estadio local de los Seahawks, el Lumen Field, que obligaba a compartir el 10% de las ganancias de una eventual venta con el estado de Washington.

Gridiron Gold
Gridiron Gold.

Con las valuaciones de la NFL en alza —con un promedio de US$ 7.100 millones esta temporada—, se espera que el precio de Seattle supere los US$ 6.700 millones que Forbes estimó para los Seahawks en 2025. Sin embargo, por más alta que sea la oferta, Jody Allen, la albacea del patrimonio, no recibirá ninguna ganancia. El testamento de su hermano establecía que sus activos deportivos —que también incluyen a los Portland Trail Blazers de la NBA y una participación del 25% en los Seattle Sounders de la MLS— debían venderse y que lo recaudado se destinara a organizaciones benéficas.

Allen ya avanzó con un acuerdo para vender a los Trail Blazers al dueño de los Carolina Hurricanes, Tom Dundon, por US$ 4.250 millones, según trascendió. Se espera que la operación se cierre esta primavera. Si los Seahawks son realmente los próximos en la lista, Seattle le regaló a su dueña interina una despedida más que merecida.

"Aunque el tiempo de Jody como propietario controlador ha sido poco convencional en algunos sentidos, no sé cómo alguien podría ver su gestión como algo que no sea exitoso", dijo la semana pasada Marc Ganis, presidente de Sportscorp, a quien muchos en la NFL suelen llamar el "33º dueño" por los estrechos vínculos de su firma de consultoría con quienes toman decisiones en el fútbol profesional.

Por supuesto, la transformación de los Seahawks en un símbolo del Pacífico Noroeste no habría sido posible sin la intervención de Paul Allen, quien rescató a la franquicia hace casi tres décadas. El equipo estaba en manos del desarrollador inmobiliario Ken Behring, que, frustrado con el Kingdome —por entonces estadio de los Seahawks—, empezó a evaluar una mudanza a Los Ángeles. Incluso llegó a trasladar las operaciones del club a Anaheim en 1996. Pero el contrato de alquiler del Kingdome, que aún tenía vigencia por nueve años, y la amenaza de multas diarias de seis cifras por parte de la NFL, frenaron cualquier intento de traslado.

La liga encontró enseguida al reemplazante ideal para Behring: Allen, nacido en Seattle, había sacado puntaje perfecto (1600) en los exámenes SAT, abandonado la Universidad Estatal de Washington y construido su fortuna como cofundador de Microsoft junto a Bill Gates en 1975. Un diagnóstico de cáncer ocho años más tarde lo obligó a dejar la empresa, y terminó volcando su energía al deporte. Fanático del básquet, compró a los Blazers en 1988 por US$ 70 millones.

Después del intento fallido de Behring por mudar a los Seahawks a la costa del Pacífico, Allen compró la franquicia en 1997 con una valuación récord de US$ 194 millones. Cinco años más tarde, el equipo ya tenía nuevo estadio: el actual Lumen Field, cuya construcción costó US$ 430 millones, de los cuales Allen cubrió personalmente US$ 130 millones. El éxito no tardó en llegar. Bajo su gestión, los Seahawks disputaron dos Super Bowls y se consagraron campeones en febrero de 2014 con el entrenador Pete Carroll, el mariscal de campo Russell Wilson y una defensa temida: la "Legion of Boom", liderada por tres backs defensivos estelares como Richard Sherman, Earl Thomas y Kam Chancellor.

A diferencia de otros dueños, Allen no solía ser una presencia habitual en las reuniones de la NFL, según recuerda Ganis. Pero cuando aparecía, su voz tenía peso. "Era como el viejo anuncio de EF Hutton", dice Ganis. "Cuando EF Hutton habla, la gente escucha", agrega. Según él, Allen fue una pieza clave en la resolución del conflicto laboral de la liga en 2011 y en el regreso de la NFL a Los Ángeles.

Buena parte de su atención estuvo puesta en la filantropía. A lo largo de su vida donó más de US$ 2.000 millones, entre ellos US$ 500 millones destinados al Instituto Allen de Ciencias del Cerebro, que él mismo fundó en 2003. En 2010, ocho años antes de su muerte, también firmó el Compromiso de Donación, una campaña en la que personas con grandes fortunas se comprometen a donar más del 50% de su patrimonio a causas solidarias. Allen murió a los 65 años en 2018, con una fortuna estimada en US$ 20.300 millones.

El difunto propietario de los Seahawks, Paul Allen, en el Juego de Campeonato de la NFC de 2015.
El difunto propietario de los Seahawks, Paul Allen, que aparece en la imagen de 2015, compró la franquicia en 1997 por una valuación récord de 194 millones de dólares en ese entonces. Steve Dykes/Getty Images.

Desde entonces, Jody Allen, albacea del patrimonio, quedó al mando y hoy los Seahawks volvieron a lo más alto: son campeones del Super Bowl por segunda vez en la historia de la franquicia. Sin embargo, no podrá disfrutarlo por mucho tiempo. Aunque el club negó recientemente que el equipo esté en venta, los especialistas creen que saldrá al mercado poco después de que se cierre la operación con los Trail Blazers. Ganis estima que el proceso de venta podría extenderse entre seis meses y un año.

Aunque el futuro todavía es incierto, Allen deja a la franquicia bien encaminada.

"Tengo que agradecer a la organización dirigida por el gerente general John Schneider, y por supuesto al equipo y a los jugadores", dijo desde el escenario del Levi's Stadium el domingo por la noche. "Los queremos mucho. Queremos a las leyendas", concluyó.

Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com

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