La arquitectura entra en una nueva era: espacios funcionales, sostenibles, tecnológicos y flexibles
Julissa Villanueva Periodista
Julissa Villanueva Periodista
La transformación de los espacios de trabajo y del hogar se enfoca actualmente en tres aspectos clave: sostenibilidad, tecnología y flexibilidad. Esta fue una de las principales conclusiones del Summit Lab Arquitectura y Construcción, que se desarrolló el 13 de agosto de 2026 en Quito.
Cristina Torres, gerente general de DRRP Spaces, abrió el encuentro en el segmento Uno a Uno. Ella destacó que la eficiencia puede transformar radicalmente la manera en que una empresa utiliza sus oficinas. Citó el caso de una compañía minera que pasó de ocupar cinco pisos a solo dos, luego de analizar el uso real del espacio y optimizar su distribución.
“No hay metro cuadrado más caro que aquel que se desperdicia”, destacó. Gracias a esta filosofía, se logró entender cuál es el momento cuadrado, la calidad del espacio cuadrado, y la eficiencia de las oficinas.

En esa misma línea, Torres señaló que la tecnología, incluida la inteligencia artificial, debe entenderse como una herramienta de apoyo y no como un sustituto del criterio profesional. Para ella, el diseño continúa dependiendo de la capacidad humana para interpretar contextos, necesidades y conversaciones con los clientes.
Posteriormente, Juan Diego Donoso, director creativo y gerente de Experiencias de Madeval, ofreció una masterclass sobre la necesidad de conocer cómo las personas viven, trabajan y utilizan los espacios.
Donoso mostró cómo la innovación aplicada al diseño de cocinas, por ejemplo, parte de un proceso permanente de observación, experimentación y prototipado. “La cocina cambió en pandemia y hoy la tendencia apunta a espacios abiertos que integran tecnología”. Esto permite “ocultar” electrodomésticos y elementos funcionales, mientras que libreros, vitrinas, islas y otros recursos propios de áreas sociales comienzan a integrarse al espacio.

Explicó que en Madeval, un equipo especializado analiza tendencias provenientes de ferias internacionales, para identificar oportunidades y luego comprobarlas antes de llevarlas al mercado.
“Se trata de ir probando, ir fallando rápido para después poder salir con un producto comprobado a nuestros clientes”, comentó.
El concepto de placemaking también adquiere relevancia en esta visión. Así como en el urbanismo se diseñan lugares considerando a sus habitantes, Madeval busca entender al cliente, sus rutinas y el contexto de la vivienda antes de desarrollar una propuesta.
“Para nosotros es fundamental entender al cliente, saber las necesidades, cómo viven y entender el contexto en donde está ubicada físicamente la cocina.”
La arquitectura y el diseño privilegian estrategias que ponen nuevamente a las personas en el centro de los espacios que habitan. En ello coincidieron los panelistas invitados: María Paz Lasso, gerente de Proyecto de Ambiente; Karina Cazar Recalde, directora de Arkc Design Studio y decana del colegio de Arquitectura y Diseño de la USFQ; y Héctor Villacís, gerente general de Viseversa Arquitectura.
Para los expertos, el cambio no responde solo a nuevas tendencias estéticas, sino a una transformación en la manera en que las personas utilizan sus viviendas, oficinas y espacios comerciales. Lasso planteó que la arquitectura y el diseño tienen una dimensión crítica que va más allá de la construcción de un espacio.
Añadió que el valor de la arquitectura está también en su capacidad de transformar la experiencia de quienes utilizan un espacio. “Yo creo que el poder de la arquitectura es que tiene la oportunidad de cambiar realidades, cambiar espacios y cambiar la forma de pensar de quien lo habita”.
En ese sentido, explicó que “la decoración es identidad y personalidad. Los muebles son la funcionalidad. La iluminación da vida a los lugares”.

Uno de los cambios analizados durante el panel fue la evolución del espacio doméstico y su relación con el trabajo. Cazar puntualizó que la incorporación de actividades laborales dentro de la vivienda no es nueva, sino que forma parte de una segunda transformación histórica en la manera de habitar. La académica detalló que ya hubo una primera revolución cuando el trabajo salió de la vivienda y se trasladó a espacios especializados. Ahora, el proceso parece avanzar en sentido contrario.
“Entonces la primera revolución ya ocurrió y ahora estamos volviendo a una segunda revolución que invierte el paradigma de separar la vivienda del trabajo y ahora el trabajo se vuelve incorporar a la vivienda”, explicó.
La discusión llevó a los panelistas a considerar que los espacios contemporáneos deben responder a múltiples funciones. Una vivienda puede convertirse en oficina, espacio de descanso o lugar de encuentro, mientras que las oficinas tradicionales también buscan incorporar elementos que favorezcan el bienestar y la apropiación del usuario.
Villacís destacó que esta transformación ya no debería entenderse simplemente como una tendencia pasajera. “Entender las expectativas del cliente y asesorar adecuadamente es clave para desarrollar un proyecto exitoso y acorde a sus necesidades”, dijo. Para el especialista, este proceso permite desarrollar una experiencia alrededor de la cual se construye el proyecto y, por tanto, alcanzar un resultado personalizado.
La sostenibilidad fue otro de los ejes del encuentro. Los panelistas cuestionaron la idea de reducirla a la incorporación de determinados productos o dispositivos y plantearon que debe formar parte del proyecto desde sus primeras decisiones.
Desde su perspectiva, factores como la estructura, orientación, iluminación natural, ventilación y relación con el entorno pueden tener un impacto mayor que la incorporación posterior de determinados equipos.
La tecnología también está modificando los procesos de arquitectura, diseño y decoración. Herramientas de visualización, realidad virtual e inteligencia artificial permiten generar alternativas, experimentar con propuestas y anticipar cómo podría funcionar un proyecto antes de su ejecución.
Finalmente, el panel abordó la relación entre innovación, creatividad e investigación. Para los expertos, innovar no significa simplemente incorporar novedades, sino investigar, interpretar tendencias y adaptarlas a las condiciones particulares de cada mercado y de cada usuario. (I)