Next Banking: inclusión, liquidez y automatización de servicios
Los líderes de la banca y el sector financiero se reunieron en el Next Banking de Forbes Ecuador para analizar su crecimiento; así como los desafíos de regulación, inclusión y transformación tecnológica.

Julissa Villanueva Periodista

Ecuador atraviesa un ciclo de expansión marcado por la abundancia de liquidez, el crecimiento del crédito y una mayor actividad empresarial, pero se requiere mayor inclusión. Estos fueron los principales temas analizados en el Summit Next Banking de Forbes Ecuador. 

El evento se realizó el 3 de septiembre de 2026, en el centro de convenciones The Villa, en el Hotel JW Marriott, Quito.

El encuentro arrancó con las masterclass de Bernardo Orellana, CEO de Anefi; y de Marco Rodríguez, director ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca). Ellos destacaron el papel del sistema financiero como canalizador de recursos hacia la economía, aunque también señalaron las ventajas de cuánto durará este ciclo y los tipos de crédito.

Bernardo Orellana, CEO de Anefi, en una masterclass del Summit Next Banking. 

Para Orellana, la coyuntura puede resumirse en que existe liquidez, principalmente por el desempeño del sector externo, impulsado por la agroexportación como camarón, banano y cacao, principalmente. 

“Estamos en un auge por el crédito. Hay una liquidez brillante y eso le ha puesto ritmo a la economía”. 

Durante su análisis, mostró indicadores como los US$ 6.227 millones de superávit comercial de 2025, los US$ 7.730 millones en remesas de ese año, las reservas internacionales de US$ 11.346 millones a junio de 2026, entre otros. 

A esto se sumó el financiamiento externo del Gobierno. Ese ingreso de recursos también se refleja en los depósitos y en la capacidad de intermediación del sistema financiero. 

Desde enero de 2024, Orellana estimó una generación de casi US$ 20.000 millones adicionales de liquidez. Alrededor de US$ 12.000 millones por creación secundaria de dinero y algo más de US$ 7.000 millones provenientes del sector externo. Según su ejercicio, la banca todavía tendría unos US$ 6.000 millones disponibles para intermediación 

“Es liquidez para un par de años. Hay que ver qué pasa con el fenómeno de El Niño y con otras cosas”, comentó.

Por su parte, Marco Rodríguez, director ejecutivo de la Asobanca, destacó que el sector productivo está recibiendo una proporción significativa del nuevo financiamiento. Dijo que durante el primer semestre de 2026 la banca privada otorgó más de US$ 13.800 millones en nuevos créditos a sectores productivos.

La participación de la banca privada supera el 97 % en varias actividades. En manufactura representa el 99,7% del crédito, en agricultura y pesca el 99,4 %, en comercio el 99,3 % y en transporte el 97 %. 

El crédito al sector productivo crece alrededor de 17%, por encima del crecimiento de 13,4 % de la cartera total.

Marco Rodríguez, director ejecutivo de la Asobanca, en el Summit Next Banking.

“Esa es la dimensión y la importancia del crédito de la banca privada al sector productivo, aquella que produce empleo”, reforzó. 

La expansión de la cartera está acompañada de indicadores que, según Asobanca, muestran que el crecimiento se mantiene bajo criterios de prudencia. “En lo que va del año, los depósitos alcanzaron aproximadamente US$ 64.000 millones, con un crecimiento anual de 12,4 %, mientras la cartera se ubicó en unos US$ 55.000 millones, con un aumento de 13,4 %”, expuso. 

El vínculo entre crédito y actividad empresarial también fue destacado durante el encuentro. Rodríguez citó un estudio de investigadores de la Universidad Estatal de Milagro, en el que se identificó que por cada US$ 100 de cartera de crédito otorgada por los bancos, las ventas aumentan US$ 20 dos meses después y la recaudación tributaria se incrementa en US$ 5.

En el segmento Uno a Uno, Marcos Miranda, presidente del directorio de Banco Manabí, analizó la importancia de crecer sobre la base de una nueva infraestructura tecnológica. 

Explicó que la transformación de la entidad durante los últimos cuatro años se enfoca no solo en tecnología, sino en reconstruir procesos, gestión de riesgos e infraestructura para sostener el crecimiento. Mencionó que el banco pasó de US$ 58 millones en activos, cuando asumió su actual administración, a cerca de US$ 200 millones. La cartera de crédito es de US$ 92 millones y tiene 54.000 clientes.

Marcos Miranda, presidente del directorio de Banco Manabí. 

“La transformación ha pasado principalmente por comprender cómo opera el banco, más allá de la tecnología, sino cómo se toman las decisiones, cómo analizamos los riesgos”.

Miranda señaló que la estrategia fue construir primero los cimientos tecnológicos antes de acelerar el crecimiento. Destacó que Banco Manabí ejecuta una infraestructura qque utilizan 53 de los 100 bancos más grandes del mundo, tomando como referencia el modelo tecnológico de Itaú. La inversión actual en esta transformación bordea los US$ 2 millones y busca que la entidad pueda incorporar nuevos aplicativos y servicios sin limitar su capacidad de expansión.

“Es muy fácil crecer rápido, pero otro asunto importante es poder crecer de manera sostenida”, puntualizó. 

Crédito y regulación

El panel de Next Banking de Forbes Ecuador concentró la discusión en tres desafíos para el sistema financiero: ampliar el acceso al crédito, modernizar la regulación y acelerar la transformación tecnológica de la banca. Aquí participaron 

Guillermo Lasso Alcívar, presidente ejecutivo de Banco Guayaquil; Clemente Tamariz, gerente general de Banco del Austro; Rubén Eguiguren, presidente ejecutivo de Produbanco; Camilo Mier, country manager de Mastercard en Ecuador; y Xavier Donoso, vicepresidente de Finanzas Administración y Tesorería Banco Pichincha.

Summit Next Banking de Forbes Ecuador.

Los ejecutivos coincidieron en que el sistema financiero ecuatoriano atraviesa una etapa de solidez y crecimiento, pero mantiene un desafío estructural: ampliar el acceso al crédito, especialmente para pymes, pequeños empresarios y trabajadores informales. 

Guillermo Lasso Alcívar, presidente ejecutivo de Banco Guayaquil, advirtió que las condiciones actuales de tasas pueden reducir el margen para atender a estos segmentos y llevarlos hacia mecanismos de financiamiento irregulares.

“El segmento pyme tiene una tasa que le resta margen de acción y en ocasiones termina obteniendo recursos en canales irregulares”.

Lasso señaló que hay un “sistema financiero sólido, técnico y que se sigue fortaleciendo para seguir creciendo”. 

Para Xavier Donoso, vicepresidente de Finanzas, Administración y Tesorería de Banco Pichincha, una modificación de los techos permitiría que las entidades diferencien a los clientes según su nivel de riesgo. “Al liberar los techos de las tasas de interés, el banco puede evaluar al cliente por riesgos”.

Rubén Eguiguren, presidente ejecutivo de Produbanco, vinculó directamente el tema con el crecimiento económico. Consideró que un régimen de tasas más cercano a las condiciones de mercado podría potenciar el crédito y favorecer la actividad productiva. A esto se suma, dijo, el mayor acceso de la banca ecuatoriana a recursos de organismos multilaterales para financiar segmentos específicos. “El crédito es un catalizador de la economía”, enfatizó. 

Al respecto, Clemente Tamariz, gerente general de Banco del Austro, comentó que “la liberación de tasas atraerá la inversión extranjera. Al no tener techos, nos obligaría a los bancos a competir por servicios”. 

Agregó que la inclusión también pasa por generar información sobre quienes hoy están fuera del sistema. Tamariz señaló que la banca necesita conocer la realidad financiera de sus clientes más allá de un RUC o una cédula, especialmente cuando se trata de segmentos informales. En paralelo, la digitalización está permitiendo incorporar nuevos clientes mediante cuentas y canales electrónicos.

La ciberseguridad aparece como condición indispensable para esa transformación. 

Camilo Mier, country manager de Mastercard en Ecuador, señaló que la confianza del usuario es fundamental para que avance la digitalización de pagos y servicios financieros. "La tarjeta es un mecanismo real para que ingrese una persona al sistema financiero".

Destacó que "el trabajo que los bancos hacen en Ecuador en niveles de eficiencia es alto”. 

El cierre del panel apuntó a la modernización regulatoria. Los ejecutivos plantearon dejar que la competencia haga lo suyo, con los controles adecuados y modernos. 

Además, Rubén Eguiguren mencionó que “Ecuador está muy lejos de las tendencias que señala Basilea III”.

El consenso fue que la banca parte de una posición de solidez y eficiencia, pero necesita un marco que facilite mayor competencia, inversión, innovación y acceso al crédito.  (I)