El riesgo profesional de decir siempre: "Sí, te ayudo"
Aceptar cada pedido con tal de quedar bien puede derivar en sobrecarga, frustración y estancamiento. Por qué saber poner límites también construye respeto y abre otras puertas.
Aceptar cada pedido con tal de quedar bien puede derivar en sobrecarga, frustración y estancamiento. Por qué saber poner límites también construye respeto y abre otras puertas.