Forbes Ecuador
María Beatriz Baratau
Movimiento Inspirador

Esta guayaquileña lleva a otro nivel el inglés de altos ejecutivos

Julissa Villanueva Periodista

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María Beatriz Baratau es una nómada digital que fundó su academia hace cinco años, en donde aplica una metodología enfocada en la fluidez conversacional del idioma. Su modelo implica trabajar con una cartera reducida de clientes bajo esquemas de acompañamiento uno a uno de forma virtual. Ha preparado a 500 profesionales que se desarrollan en los negocios.

6 Marzo de 2026 07.44

María Beatriz Baratau Cassís nació en Guayaquil en 1993, en una época en la que la tecnología todavía no dominaba nuestras vidas como ahora. A los 15 años ya dictaba clases particulares de inglés y junto a su padre ofrecían cursos vacacionales a niños. Muchas personas le decían que no estudiara para ser profesora, porque eso no “le daría de comer”, pero la docencia estaba en su ADN. 

Creció en un entorno educativo. Su abuelo materno, Ricardo Cassís, fue profesor universitario y escritor. Su abuelo paterno, Augusto Baratau, fue dueño de academias de inglés en Guayaquil y de un colegio. Estudió para ser tecnóloga en Gestión Empresarial, para administrar algún día su empresa, “pero la vida me regresó a la educación”, comenta Baratau, quien lidera la academia de inglés online para profesionales TCE English (Training, Coaching, Enhancing)

El modelo de TCE responde a una lógica de servicio boutique. Es decir, en lugar de apostar por volumen, la firma se especializa en programas personalizados para ejecutivos que requieren utilizar el inglés en contextos profesionales concretos, como negociaciones, presentaciones o procesos de expansión internacional. Este enfoque implica trabajar con una cartera reducida de clientes bajo esquemas de acompañamiento uno a uno de forma virtual, con programas mensuales que oscilan entre US$ 239 y US$ 469.

Su tasa de renovación es superior al 80 %, lo que significa que ocho de cada diez clientes deciden continuar el programa una vez finalizado el primer ciclo. En sus cinco años, atendió a 500 directivos en este modelo en TCE, tiempo en el que ha logrado facturar seis cifras. Además, a lo largo de su ejercicio profesional preparó a cerca de 1.000 estudiantes, con su marca personal. 

La idea de tener su propia academia de idiomas nació en 2016, a sus 23 años, cuando trabajaba en una importadora de maquinarias agrícolas como secretaria de presidencia. “Veía a algunos profesionales “top”, que querían hacer bien su trabajo, pero que se bloqueaban cuando el inglés aparecía en escena. Me pedían: “María, ¿me ayudas a redactar este correo?” o “¿Puedes atender tú la llamada?”, recuerda. Ahí entendió que no era un problema de capacidad. Era un tema de comunicación.

María Beatriz Baratau desarrolló el inglés desde la infancia. Por temas laborales de su papá, la familia se asentó en Estados Unidos cuando ella tenía 8 meses de edad. “Mis primeras palabras fueron una mezcla de español e inglés”, sostiene. Regresaron a Ecuador cuando tenía alrededor de tres años, pero su entorno le ayudó a desarrollar habilidades bilingües.

En 2016, mientras cuidaba a su abuela materna en su lucha contra el cáncer, Baratau renunció a la estabilidad corporativa y comenzó a trazar, entre desvelos, la estructura de TCE. Tras el fallecimiento de su abuela en noviembre de ese año, pausó el emprendimiento formal para reencontrarse con su vocación docente en un colegio exclusivo de Samborondón, donde durante años perfeccionó su visión sobre la enseñanza del idioma.

Durante esa etapa, Baratau mantuvo vivo el logo de TCE a través de clases particulares, desde donde validó de forma orgánica una metodología propia centrada en el speaking real. Su enfoque rompió con el esquema tradicional de los libros de texto para priorizar la conexión y la espontaneidad necesarias en la vida profesional. Esta preparación silenciosa le permitió consolidar un modelo que no busca completar ejercicios gramaticales, sino dotar al líder de una herramienta de comunicación fluida y natural para escenarios de alta exigencia internacional. En todo este proceso, su mamá la motivó a continuar con el proyecto de vida que estaba trazando. “Siempre sacó lo mejor de mí. Me decía: tú estás para cosas grandes”.

 La pandemia y US$ 2.000 aceleraron su academia online

A inicios de 2020 planificó un viaje a Europa con un grupo de amigas. Pero más que ir como turista, su plan era hacer contactos para internacionalizarse como profesional de idiomas. Había identificado 15 posibles prospectos y desde Ecuador logró agendar cinco entrevistas en Madrid, a lo largo de una semana. Mientras sus amigas recorrían diversos puntos del bloque europeo, ella se quedaría tocando puertas laborales. Ese era el plan.

Sin embargo, en ese trayecto, España declaró el 15 de marzo de 2020 el confinamiento para evitar contagios masivos por Covid-19 y desacelerar las cifras de fallecidos. Las amigas de Baratau decidieron regresar al país, pero ella se quedó convencida de que debía cumplir con sus entrevistas de trabajo. Las tuvo vía telemática, pero no concretó alguna plaza de trabajo y, al contrario, hubo despidos masivos en la localidad. En ese tiempo, se desplazaba de alojamiento en alojamiento, a través de AirBnb. 

Continuó con clases virtuales desde Madrid para el colegio ecuatoriano donde trabajaba, hasta junio de ese año. Allí fue cuando asumió la dirección de una academia de idiomas en España. Su presupuesto inicial de US$ 800 mensuales terminó elevándose a cerca de US$ 1.500, diferencia que cubrió con tarjetas de crédito. Tras siete meses y con US$ 2.000 ahorrados, decidió lanzar su propia academia online de inglés. Invirtió en su página web, plataformas educativas y publicidad digital. Así empezó a captar profesionales latinoamericanos, especialmente ecuatorianos, interesados en mentorías personalizadas uno a uno para mejorar su fluidez en contextos de negocios.

El modelo de Baratau se centra en identificar siete “candados mentales”, barreras psicológicas que limitan a ejecutivos cuando deben comunicarse en inglés. Entre ellos figuran la creencia de que solo el acento nativo otorga autoridad, el llamado “experto mudo”, cuando el conocimiento técnico no se logra transmitir, y otros bloqueos asociados al trauma escolar, la traducción literal o el síndrome del impostor.

Profesionales que pasaron por su mentoría hoy lideran estrategias de marketing internacional, coordinan congresos de seguridad en Estados Unidos, supervisan controles tecnológicos en Europa, realizan maestrías en el exterior o negocian en el sector agroindustrial exportador ecuatoriano. Forbes Ecuador confirmó con testimonios de profesionales que formaron parte de estas mentorías y que lograron cubrir metas profesionales para su expansión global. 

“Los empresarios están entendiendo que es 40 % más costoso contratar talento bilingüe externo que capacitar al experto interno”, afirma Baratau.

Su etapa en España se extendió por seis años. Allí conoció a su esposo, de origen argentino, quien la animó a despegar su proyecto. Hoy reside en Buenos Aires, desde donde mantiene sus programas de inglés bajo un modelo de negocio digital y remoto. ‘Momentum’ es el nombre de la metodología que creó y que le abrió un nuevo paso con la invitación como expositora en Miami, donde presentará sus resultados ante líderes y emprendedores el 20 y 21 de abril de 2026, un reconocimiento que consolida la evolución de su marca personal hacia el Global Leaders Program.

A las puertas del quinto aniversario de TCE, María Beatriz Baratau ya no es solo una mentora y empresaria nómada digital; es una madre presente de un niño de 17 meses, líder de un equipo de 11 personas en Ecuador, y la llave que permite despegar al talento ecuatoriano. “El inglés no es el destino final, sino el puente hacia la expansión. Soy orgullosamente ecuatoriana y quiero que todos lo sepan”. (I)

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