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Larry Silverstein, empresario inmobiliario estadounidense.
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Larry Silverstein, empresario inmobiliario estadounidense.
Foto: UJA-Federación de Nueva York vía Wikimedia Commons.

Alquiló las Torres Gemelas siete semanas antes del 11-S: la historia del empresario que reconstruyó el World Trade Center

Ignacio Alegre Irrazábal

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Larry Silverstein firmó un contrato de 99 años apenas unas semanas antes de los atentados. Tenía 70 años, sobrevivió por una cita médica y pasó el siguiente cuarto de siglo enfrentando aseguradoras, gobiernos y problemas financieros para cumplir su promesa.

11 Septiembre de 2026 05.22

La mañana del 11 de septiembre de 2001, Larry Silverstein se preparaba para ir a trabajar al World Trade Center cuando su esposa, Klara, le recordó que tenía un turno con el dermatólogo. El empresario intentó cancelarla, pero ella insistió. Esa decisión terminó salvándole la vida. "Si no hubiera sido por la preocupación diaria de Klara por mi bienestar, no estaría aquí", reconoció Silverstein años después en una entrevista con Forbes.

El dato que convirtió aquella ausencia en una de las mayores casualidades de su vida era que, apenas siete semanas antes, había firmado un contrato de alquiler de 99 años sobre las Torres Gemelas y otros sectores del complejo. A los 70 años, acababa de cerrar la operación inmobiliaria más importante de su carrera.

Veinticinco años después de los atentados, Silverstein tiene 95 años, un patrimonio estimado en US$ 1.000 millones y todavía asiste a su oficina en el 7 World Trade Center. Desde ahí observa cómo avanza la última gran pieza de una reconstrucción que le demandó buena parte de su vida. En julio comenzaron las obras del 2 World Trade Center, la futura sede mundial de American Express y la torre que completará el proyecto comercial iniciado tras el 11-S.

Cómo llegó a controlar las Torres Gemelas

Silverstein nació en Brooklyn en 1931 y comenzó su carrera trabajando en la inmobiliaria de su padre. Con el tiempo convirtió aquel pequeño negocio familiar en Silverstein Properties, una desarrolladora que participó en proyectos de oficinas, viviendas, hoteles y comercios por más de 4 millones de metros cuadrados.

Receiving keys to the World Trade Center
Silverstein tomó el control del complejo el 24 de julio de 2001, apenas siete semanas antes de los atentados. (Foto: Silverstein Properties)

Su vínculo con la zona había comenzado en 1980, cuando obtuvo el derecho a desarrollar el 7 World Trade Center. Dos décadas después, la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey puso en marcha una licitación para transferir la operación del complejo a manos privadas por primera vez desde su inauguración.

Vornado Realty Trust presentó una oferta superior a la de Silverstein, pero abandonó las negociaciones antes de cerrar el acuerdo. El empresario quedó nuevamente en carrera y el 24 de julio de 2001 firmó, junto con Westfield America, una operación valuada en US$ 3.200 millones. El contrato comprendía las Torres Gemelas, los edificios 4 y 5 y alrededor de 39.500 metros cuadrados de locales comerciales. Silverstein Properties asumió el control de las oficinas, mientras que Westfield America quedó al frente del área comercial.

Silverstein no había comprado ni el terreno ni los edificios. Se convirtió en arrendatario y asumió obligaciones que se extenderían durante 99 años. Una de las cláusulas establecía que debía restaurar las propiedades en caso de una catástrofe, incluso si los seguros no alcanzaban para cubrir los daños. Siete semanas más tarde, los atentados destruyeron el complejo y provocaron la muerte de 2.753 personas en Nueva York. Diez días después, Silverstein se presentó ante la prensa y anunció que reconstruiría el World Trade Center.

Larry looking down at the World Trade Center
La reconstrucción demandó más de US$ 20.000 millones y se extendió durante tres décadas. (Foto: Silverstein Properties)

La decisión abrió un debate que atravesó a toda la ciudad. Algunas propuestas planteaban preservar la mayor parte de la "Zona Cero" como un espacio conmemorativo, mientras que otras buscaban incorporar viviendas. Silverstein defendió la recuperación de las oficinas y de la actividad económica, acompañada de la construcción de un monumento conmemorativo dedicado a las víctimas.

"Fue un ambiente típicamente neoyorquino, apasionado, ruidoso y conflictivo", recordó en la investigación publicada por Forbes en 2021.

La batalla por los seguros y el reparto de la reconstrucción

Antes de iniciar las obras, Silverstein se vio envuelto en una batalla judicial con las aseguradoras. Las pólizas contratadas para el complejo ofrecían una cobertura aproximada de US$ 3.550 millones por siniestro, pero no todas definían ese concepto de la misma manera.

El empresario sostuvo que el impacto de cada avión constituía un hecho independiente y reclamó cerca de US$ 7.100 millones. Las compañías argumentaron que los ataques formaban parte de un único episodio y que, por lo tanto, debían pagar una sola cobertura. 

Los jurados llegaron a conclusiones diferentes según la redacción de cada póliza. El conflicto terminó en 2007 con una indemnización total de US$ 4.550 millones, compartida entre Silverstein Properties y la Autoridad Portuaria.  La indemnización debía destinarse a las obras y apenas cubría una parte de la reconstrucción, cuyo monto superó los US$ 20.000 millones en inversión pública y privada.

World Trade Center skyline
El 2 World Trade Center será la sede mundial de American Express, tendrá 55 pisos y está previsto que abra en 2031. (Foto: Silverstein Properties)

La disputa con las aseguradoras fue apenas uno de los obstáculos. Silverstein también debía seguir pagando alrededor de US$ 102 millones al año por el contrato de alquiler, aunque los edificios originales ya no existían.

En 2006 alcanzó un acuerdo decisivo con la Autoridad Portuaria para destrabar las obras. El empresario cedió sus derechos sobre el One World Trade Center y concentró su participación en las torres 2, 3 y 4. A cambio, consiguió acceso a financiamiento mediante bonos Liberty exentos de impuestos para avanzar con esos proyectos. La Autoridad Portuaria quedó a cargo del edificio más alto del complejo.

Los juicios, la búsqueda de financiamiento, las discusiones sobre los diseños y las negociaciones con los gobiernos, los bancos y los potenciales inquilinos extendieron el proceso durante décadas. Silverstein relató esa batalla en "The Rising", el libro de memorias que publicó en 2024.

El 7 World Trade Center fue el primero en volver a abrir, en mayo de 2006. La reconstrucción continuó con la inauguración del 4 World Trade Center en 2013, del One World Trade Center en 2014 y del 3 World Trade Center en 2018.

La transformación del predio incluyó las dos grandes fuentes construidas sobre las huellas de las Torres Gemelas, que forman parte del monumento conmemorativo del 11-S y fueron abiertas al público en 2011. Con los años se sumaron el museo, el centro de transporte Oculus diseñado por Santiago Calatrava, la iglesia ortodoxa griega de San Nicolás y el Perelman Performing Arts Center.

9/11 Museum Opening
El Museo del 11-S abrió en 2014 y conserva objetos, testimonios y restos estructurales recuperados de la Zona Cero. (Foto: Silverstein Properties)

El One World Trade Center alcanza los 541 metros y fue diseñado con una altura exacta de 1.776 pies, en referencia al año de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos. Silverstein concentró entonces sus esfuerzos en levantar las demás torres comerciales del predio.

La última torre comercial que faltaba

Durante años, el gran espacio pendiente fue el 2 World Trade Center. Parte de sus cimientos ya estaba construida, pero Silverstein no podía avanzar sin una empresa que garantizara la ocupación del edificio y facilitara su financiamiento.

El proyecto atravesó varias transformaciones. Norman Foster presentó en 2006 un rascacielos coronado por cuatro estructuras en forma de diamante. En 2015, la llegada de News Corp. y 21st Century Fox como posibles inquilinos impulsó un nuevo diseño de Bjarke Ingels, compuesto por bloques escalonados con terrazas, según Wired. Las compañías desistieron de la mudanza un año después y el plan volvió a quedar paralizado. Deutsche Bank también evaluó instalar ahí su sede estadounidense, pero finalmente eligió otro edificio en Manhattan.

La definición llegó en febrero de 2026, cuando American Express anunció que construiría ahí su nueva sede mundial. Las obras comenzaron formalmente en julio con un diseño actualizado de Foster + Partners. La torre tendrá 55 pisos, casi 186.000 metros cuadrados y capacidad para albergar a unos 10.000 empleados. La multinacional ocupará todo el edificio, será su propietaria y alquilará el terreno a la Autoridad Portuaria. La compañía no recibirá financiamiento ni incentivos de la ciudad, del estado ni del organismo portuario para su levantamiento. La apertura está prevista para 2031.

Una recreación que muestra la nueva sede de American Express junto al Oculus en el Bajo Manhattan.
American Express será propietaria del 2 World Trade Center y alquilará el terreno a la Autoridad Portuaria. (Foto: Foster + Partners)

El inicio de las obras acerca a Silverstein al cumplimiento de la promesa que hizo después de los atentados. Según el New York Post, las torres comerciales terminadas del World Trade Center están alquiladas al 97%.

El complejo aún tiene otro proyecto pendiente. El 5 World Trade Center, diseñado como una torre residencial por Silverstein Properties y Brookfield, contempla 1.160 departamentos. Un tercio de las unidades estará destinado a viviendas accesibles, pero el aumento de los costos y las dificultades para obtener financiamiento demoraron su construcción.

La reconstrucción del World Trade Center acompañó una transformación más amplia del Bajo Manhattan. De acuerdo a The New York Post, la población de la zona creció de 32.446 habitantes en 2001 a más de 70.000 en 2024, mientras que la economía local se diversificó con la llegada de empresas tecnológicas, medios de comunicación, hoteles y comercios.

Si se cumple el cronograma, Silverstein tendrá 100 años cuando el 2 World Trade Center abra sus puertas. "Después del 11-S les hice una promesa a los neoyorquinos: reconstruiríamos el World Trade Center, recordaríamos a quienes perdimos y restauraríamos la actividad comercial del bajo Manhattan", afirmó al New York Post.

El contrato que creyó que coronaría su carrera terminó convirtiéndose en una obligación que lo acompañó durante el resto de su vida profesional.

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