El Tribunal Superior Electoral confirmó la reelección de Lula para un cuarto mandato no consecutivo. Con el total de las urnas escrutado, Lula obtuvo el 51,8% de los votos y aventajó a Flávio Bolsonaro en casi 4,4 millones de sufragios, según informó Associated Press. Fue una remontada histórica: ningún presidente brasileño había ganado una segunda vuelta después de perder la primera, como ocurrió el 4 de octubre, cuando el senador lo había superado por el 47,03% contra 45,16%, según el escrutinio oficial.
El anuncio
En su primera aparición pública después de la derrota, en una conferencia de prensa en Brasilia, el candidato del Partido Liberal (PL) rechazó reconocer el triunfo del presidente. "Es imposible reconocer el resultado de las elecciones", afirmó, en declaraciones recogidas por la agencia EFE. Y fue más allá, según el medio brasileño Exame: "Vamos a pedir la anulación de estas elecciones", dijo, al anunciar que buscará por la vía judicial que se revise el proceso electoral.
"Lo que pasó hoy no fue algo normal, fue algo inaceptable", agregó el senador, frente a los medios de todo el mundo. Con ese anuncio, el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro —condenado por un intento de golpe de Estado— abrió un nuevo frente de tensión institucional en un país que llegó partido en dos a la segunda vuelta.
La prórroga en el centro de la disputa
El eje del cuestionamiento es la decisión del juez Cristiano Zanin, del Supremo Tribunal Federal y ex abogado del presidente Lula da Silva, de extender dos horas la votación. Una jornada electoral muy polarizada terminó, apenas empezaba la noche, con el anuncio de una impugnación.
La secuencia se desenvolvió en minutos. La votación debía cerrar a las 17:00 horas de Brasilia (20:00 GMT). Pasado ese horario, Zanin accedió a un pedido de la campaña de Lula, que denunciaba restricciones al transporte público en varias ciudades —denuncias que incluían a São Paulo y Salvador— y extendió el cierre hasta las 19:00 en todo el país. El Tribunal Superior Electoral aplicó la medida y, tras la decisión del Supremo, se suspendió temporalmente el recuento de votos, que se reanudó más tarde.
Los pedidos de ampliación llegaron de ambos lados. La campaña de Lula solicitó la extensión en nueve estados, con el argumento del transporte. La campaña de Bolsonaro pidió más tiempo en tres estados —São Paulo, Paraná y Santa Catarina— alegando lluvias e inundaciones que dificultaban el acceso de los votantes. Fueron pedidos de distinto alcance, pero del mismo tenor.
Bolsonaro sostuvo que la prórroga modificó las condiciones de la elección durante su desarrollo y puso en duda la igualdad de trato entre los votantes, según Reuters. El contraste con el pedido propio de su campaña no invalida por sí mismo su reclamo, pero explica por qué la discusión sobre el proceso electoral llegó a la misma noche de la elección.
Una impugnación anunciada
Bolsonaro anunció que buscará la anulación por la vía judicial. La información disponible da cuenta de ese anuncio, pero hasta el momento no confirma la presentación de un recurso ni una resolución judicial sobre sus objeciones. Hasta el corte del material consultado, no se habían presentado pruebas de irregularidades capaces de alterar el resultado.
La victoria de Lula se consumió con una ventaja clara: 51,8% contra 48,2%, unos 4,4 millones de votos, y un margen que prácticamente duplicó el de la primera vuelta.
Fuente: CNN Brasil, Exame, Reuters, EFE, AP