Forbes Ecuador
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
Today
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
AFP vía Getty Images

La crisis de la FIFA se agrava: la UEFA votó por unanimidad retirar a sus federaciones de toda competencia

Zachary Folk Colaborador

Share

Las 55 federaciones de la UEFA amenazaron con retirar a sus selecciones si el organismo vende parte de la subsidiaria que manejaría los derechos comerciales de sus principales competencias.

30 Julio de 2026 15.03

La amenaza de la UEFA desencadenó una crisis inédita entre el fútbol europeo y la FIFA. Las 55 federaciones del continente votaron por unanimidad a favor de un boicot que podría retirar a sus selecciones de los torneos organizados por el ente rector del fútbol mundial, incluidas las Copas del Mundo masculinas y femeninas.

La medida responde al plan impulsado por Gianni Infantino para vender el 20% de las acciones de una nueva compañía comercial controlada por la FIFA. Europa exige que la propuesta se descarte por completo y reclama garantías vinculantes para impedir futuros intentos de incorporar capital privado.

El conflicto también afecta a la Copa Mundial de Clubes y amenaza una parte central del negocio. Sin equipos europeos, la FIFA perdería figuras, audiencias, derechos televisivos, patrocinadores e ingresos en sus principales competencias.

JPMorgan asesora al organismo en la operación, mientras que un fondo creado por Thrive Capital, la firma de Josh Kushner, actuaría como inversor principal. Kushner es hermano de Jared Kushner, esposo de Ivanka Trump.

La cercanía de Infantino con el presidente estadounidense, Donald Trump, sumó tensión política al proyecto. La UEFA impuso una condición tajante. Sus federaciones mantendrán el boicot mientras la venta esté vigente. La pulseada enfrenta dos modelos de negocio y sitúa a la próxima Copa del Mundo ante un riesgo sin precedentes.

Sin embargo, el rechazo europeo todavía no es suficiente para bloquear la operación. La mayoría de las 211 federaciones miembro de la FIFA deberá aprobar el acuerdo antes del 19 de septiembre, por lo que las demás confederaciones tendrán que sumarse a la oposición para frenar formalmente la venta.

Gianni Infantino afirmó que las asociaciones que no acepten la propuesta antes de su vencimiento perderán el acceso inmediato a US$ 20 millones y a otros US$ 20 millones adicionales que el acuerdo generaría durante los próximos tres años.

La FIFA no respondió a la consulta de Forbes sobre el boicot anunciado por la UEFA. El calendario deportivo, sin embargo, podría obligar al organismo a resolver la disputa antes de la votación. La Copa Mundial Femenina Sub-20 comenzará en Polonia el 5 de septiembre, con la participación de España, Portugal, Italia, Francia, Inglaterra y la selección anfitriona.

Por otro lado, la CONCACAF, que reúne a las federaciones de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, cuestionó la “falta de debido proceso” y expresó su decepción porque el acuerdo se “diseñara y difundiera públicamente antes de que se hubiera llevado a cabo cualquier debate con los órganos rectores y las partes interesadas pertinentes”.

La confederación todavía no anticipó un boicot similar al europeo. Según The Athletic, sus dirigentes convocaron una reunión para analizar el caso.

Por su parte, el jeque Salman bin Ebrahim Al-Khalifa, presidente de la Confederación Asiática de Fútbol, calificó este acuerdo de “totalmente inaceptable” y sostuvo que las acciones de la FIFA “socavan los cimientos mismos del fútbol continental”.

El dirigente de Baréin también cuestionó el plazo impuesto por Infantino. En una carta enviada al organismo, advirtió que el plazo disponible es demasiado corto para evaluar una propuesta de semejante magnitud y reclamó que la decisión no se tome con apuro.

Declaración completa de la UEFA y sus 55 federaciones nacionales

NO VOLVER A USAR
(Foto: Getty Images)

La UEFA y sus 55 federaciones miembro mantienen una posición unánime. Rechazamos de forma unánime e inequívoca la propuesta de la FIFA de transferir a inversores privados participaciones de propiedad sobre la Copa del Mundo y otras competiciones de la FIFA.

La Copa del Mundo no puede ser tratada como un producto de inversión. Es uno de los mayores legados deportivos del fútbol. Fue construida a lo largo de generaciones por jugadores, selecciones nacionales y simpatizantes de todos los continentes. Ninguna parte de ella debería entregarse jamás a inversores privados. La Copa del Mundo no está en venta.

Resulta irresponsable e indefendible que una propuesta de semejante relevancia para el fútbol se haya concebido en secreto y haya quedado al borde de su aprobación sin ninguna consulta significativa con quienes tienen a su cargo la protección del deporte. Esto no representa solamente una profunda falla de liderazgo, sino una renuncia de la FIFA a su deber como custodio del fútbol mundial.

Las federaciones nacionales de todo el mundo enfrentan ahora un ultimátum. Deben aceptar la apropiación irreversible de las principales competiciones del fútbol o afrontar las consecuencias. Esto no es una “decisión democrática”, sino un gobierno basado en la intimidación, un acto de coerción impropio de una institución responsable de proteger el deporte a escala global.

Pero nuestra oposición va mucho más allá del procedimiento.

En el momento en que inversores externos adquieran participaciones de propiedad en competiciones de la FIFA, el fútbol cambiará para siempre. El retorno comercial pasará a ser una obligación permanente. Las expectativas de los inversores se convertirán en una presión diaria. A partir de ese momento, cada decisión sobre el calendario internacional, los formatos de las competiciones y el futuro del fútbol ya no estará guiada por aquello que beneficie al deporte, sino por lo que resulte más conveniente para los accionistas.

Este modelo no tiene lugar en el fútbol mundial. El futuro del deporte no puede quedar condicionado por las expectativas de quienes tienen como primera obligación maximizar la rentabilidad financiera. Tampoco los intereses de las federaciones nacionales, las ligas, los clubes, los jugadores y los simpatizantes pueden quedar subordinados al retorno de los inversores. El fútbol no puede hipotecar su futuro a cambio de una ganancia económica.

La posición de Europa es clara. Nunca prestaremos nuestra legitimidad a este modelo. Nadie tiene la autoridad moral ni legal para vender aquello que simplemente mantiene bajo su custodia para la próxima generación.

Como resultado de la conversación de hoy, ninguna selección nacional de la UEFA participará en ninguna competición de la FIFA mientras estas propuestas sigan vigentes, salvo que la iniciativa se abandone por completo y se otorguen garantías vinculantes de que la FIFA nunca volverá a abrir su sistema de gobierno o sus competiciones a la propiedad privada.

Nadie debería tener dudas. La UEFA y sus federaciones nacionales se opondrán a estos planes con absoluta determinación.

Hay momentos en los que las instituciones no son juzgadas por aquello que están dispuestas a aceptar, sino por aquello que se niegan a negociar. Este es uno de esos momentos.

Algunas cosas son demasiado importantes como para venderlas. La Copa Mundial de la FIFA pertenece al fútbol. Siempre será así. Y mientras Europa tenga voz, nunca estará en venta.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

10