Si necesitamos equipos heterogéneos, pero esa misma heterogeneidad puede generar impedimentos y sesgos, ¿cómo hacemos para aprovecharla? La clave está en diseñar procesos estructurados y disciplinados que ayuden a superar esas dificultades.
El “aburrido” management sigue siendo importante: establecer objetivos claros, crear las condiciones para que las personas contribuyan a alcanzarlos y medir los avances sigue siendo, al final, un buen negocio.
Cuando una nueva tecnología o modelo de negocio exige capacidades distintas a las que hicieron exitosa a la empresa, probablemente la mejor estrategia sea experimentar con esa innovación en una organización autónoma, en lugar de hacerlo dentro de la organización existente.
El verdadero poder del networking no está en acumular contactos, sino en construir una red capaz de acercarnos a personas que piensan diferente, trabajan en industrias distintas y enfrentan problemas desde otras perspectivas.
Las innovaciones más radicales no comienzan con los datos, sino con una creencia que todavía no puede justificarse con ellos. Solo después, mediante la experimentación, esa creencia encuentra evidencia a su favor o en su contra.