Galjosa impulsa las inversiones inmobiliarias de alta plusvalía en el Nuevo Samborondón
Con cinco proyectos en ejecución, 15 hectáreas útiles desarrolladas y una proyección que supera los US$ 1.000 millones en inventario inmobiliario, la constructora de la familia Barek impulsa un modelo basado en planificación patrimonial, visión de largo plazo, confianza, legado familiar y una manera distinta de entender ciudad, inversión y futuro.

Conversar con los hermanos Barek es encontrarse con una mezcla poco común entre disciplina, respeto, cercanía y visión empresarial. Más allá de los números, los proyectos o las grandes inversiones, su esencia transmite algo más profundo: una conexión genuina con la familia, la palabra y el legado. Hablan con serenidad, se complementan entre sí y reflejan una filosofía construida sobre principios, trabajo constante y gratitud hacia quienes les enseñaron el camino.

Antes que empresarios, los hermanos Alfonso Barek (39 años) y Luis Barek Orti (37) se definen como hijos de una escuela de trabajo moldeada desde la infancia. Su padre, Alfonso Barek Barek, les enseñó el negocio constructor e inmobiliario desde pequeños, a través de recorridos de obra en la madrugada, visitas a campamentos, observación de maquinaria y lecciones sobre cubicajes. Este último proceso técnico, que permite calcular volúmenes y cantidades de materiales necesarios para una construcción, sigue formando parte de su día a día.

La entrevista ocurre en las inmediaciones de Barranca Apartments, mientras maquinaria pesada avanza sobre el terreno y el personal técnico supervisa cada movimiento. Entre retroexcavadoras, estructuras en proceso y obreros que levantan edificios con 304 unidades —vendidas en su totalidad en apenas un año en planos—, en el denominado Nuevo Samborondón, los hermanos Barek hablan con la misma pasión con la que imaginan y proyectan su expansión.

Para entender el éxito de sus desarrollos urbanísticos, los hermanos retroceden en el tiempo. Luis recuerda acompañar a su padre desde niño a supervisar recolectores en sus empresas anteriores, mientras Alfonso destaca sus primeros pasos a los 15 años en la contabilidad, viendo números y, sobre todo, acompañando a su papá en cada aprendizaje del negocio. Desde los partidos de básquet, como deportistas de élite, hasta los viajes de competencia, siempre estuvo presente.

“Como mi papi siempre dice: los sueños no tienen límites”, comenta Alfonso con una sonrisa que refleja la filosofía con la que crecieron.

“Nosotros somos hormiguitas que se hicieron gerentes, no gerentes que delegaron todo”, resume Luis Barek Orti.

Para ellos, la familia no debe fragmentarse cuando llega el éxito; al contrario, la unión es la verdadera fuerza. “Es el pilar fundamental de una sociedad. Venimos de un padre que no solo fue exitoso en la parte económica, sino que nos dedicó tiempo y amor junto a nuestra mamá, que es el puntal de nuestras vidas”, sostiene Luis.

Hoy buscan fortalecer el legado de más de 40 años de trayectoria en las diferentes compañías que forman parte del proyecto Noral City, un megaproyecto inmobiliario y urbano ubicado en Samborondón, Guayas. Su desarrollo está a cargo de la constructora y promotora inmobiliaria Galjosa, perteneciente al Grupo Barek, que integra viviendas, educación y áreas comerciales en un mismo espacio de alta plusvalía.

Su filosofía empresarial es: “Somos una familia que construye a familias”. Esta visión busca transformar la inversión inmobiliaria en una oportunidad accesible para construir patrimonio, estabilidad y legado generacional. Entre sus principales públicos objetivos están los hogares jóvenes que recién se forman, para que puedan construir un patrimonio familiar sólido. Cada complejo ha tenido una respuesta de aceptación inmediata y eso, aseguran, refleja el nivel de confianza que existe en la firma.

“Mi papá día a día nos demuestra con el ejemplo lo importante que es cumplir con la palabra y con los compromisos adquiridos”, complementa Alfonso Barek Orti, director financiero de Galjosa.

“Cuando compras en planos, compras una oportunidad”, explica Alfonso. “Cuando compras terminado compras certeza, pero no necesariamente el mismo rédito”, agrega Luis Barek Orti, presidente de Galjosa.

El modelo exitoso de la preventa

Galjosa consolida su crecimiento en el mercado inmobiliario con una cartera activa de cinco iniciativas inmobiliarias dentro de este nuevo polo de desarrollo urbano. Juntas representan cerca de 15 hectáreas útiles y una capitalización superior a los US$ 230 millones.

Se trata de Barranca Apartments, que alcanza los US$ 45 millones en inversiones; Noral Apartments, alrededor de US$ 50 millones; Noral Plaza, US$ 60 millones; Noral Garden, cerca de US$ 55 millones, y Montessori by Noral, que suma más de US$ 20 millones.

A esto se agregan dos desarrollos en General Villamil Playas, así como 18 proyectos en reserva, equivalentes a unas 6.000 unidades futuras, que elevan el inventario proyectado a cerca de US$ 1.000 millones.

El modelo de ventas que aplica el grupo permite que desarrollos como Noral Apartments alcancen más del 70 % de comercialización incluso antes del avance visible de la obra. La credibilidad, aseguran, continúa siendo el principal activo del negocio.

En Galjosa, el proceso comercial también responde a una lectura precisa del mercado. Los hermanos Barek aseguran que conocen de cerca el comportamiento de sus compradores, porque las ventas forman parte central de su operación diaria. Para ello cuentan con un CRM, un equipo comercial especializado y agentes de inteligencia artificial que analizan datos, proyectan tendencias y permiten entender con mayor claridad los tiempos de decisión de los clientes.

Según su experiencia, una persona tarda en promedio tres meses en tomar la decisión final de compra, aunque el proceso previo suele ser mucho más largo.

De las más de 40 unidades vendidas el último mes, explican, solo unas pocas correspondían a procesos extensos; la mayoría concretó su decisión dentro de los últimos tres meses. Sin embargo, eso no significa que recién empezaban a buscar, sino que ya llegaban con un recorrido previo y mayor claridad sobre lo que querían invertir.

Aunque muchos compradores asocian el inicio de una obra con la aparición visible de los edificios, la estructura comienza mucho antes. Ponen como ejemplo Noral Apartments, cuya entrega está proyectada en 60 meses no porque ese sea el tiempo exacto de construcción, sino porque en ese plazo la zona estará completamente consolidada.

La infraestructura visible de los edificios comenzará aproximadamente 36 meses antes de la entrega, pero desde ahora ya existen trabajos en marcha: relleno de terreno, colocación de precargas y procesos técnicos que permiten generar asentamientos estructurales necesarios para la edificación.

Para la empresa, la compra anticipada no significa esperar, sino planificar para entregar en el momento correcto. Significa apostar por ciudades mejor planificadas, construir espacios que trasciendan generaciones y creer en un país donde todavía vale la pena invertir, crecer y dejar legado. (P)