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Autocracia y gobernanza
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Autocracia y gobernanza
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Antes de abordar los temas desde un enfoque académico, revisemos datos relacionados con el deterioro de los derechos políticos y de las libertades civiles en el mundo. Remitámonos a la información proporcionada por Freedom House, organización estadounidense dedicada a respaldar la democracia y la libertad en el orbe.

23 Septiembre de 2026 15.21

Según su informe correspondiente a 2025, por vigésimo año consecutivo 54 países experimentaron menoscabo en los derechos y las libertades enunciados. Tan solo 35 registraron avances. En la escala del organismo, la mejor puntuación la tiene Finlandia, seguida de Suecia y Noruega. El Salvador está a la cola; Sudán y Turkmenistán completan el nada orgulloso trío.

De 59 países que en 2005 fueron catalogados en "parcialmente libres", 19 han degradado a "no libres", lo cual para Freedom House es manifestación de autocracia. Solo 9 pasaron al estatus de "regímenes libres". Veinte años atrás, 87 naciones merecieron la categoría de "libres". De estos, el 85% conserva la condición… sí se puede vivir en democracia. Los autócratas, comenta el reporte, han intentado erradicar a minorías étnicas y religiosas, eliminar a opositores políticos y a activistas prodemocráticos, así como a medios de comunicación independientes. En el camino desatan pudrición.

Entre los actos más negativos contra la democracia, la entidad resalta a los atentados a las libertades de prensa y de expresión, junto con la inobservancia al debido proceso político. Destaca también a las agresiones a instituciones democráticas, a la intensificación de la represión, a los conflictos armados y a los golpes de Estado. Respecto de las primeras, su gravedad es mayor siendo que, en muchos casos, provienen de gobernantes libremente elegidos. En cuanto al fenómeno, en nuestro criterio, es indiscutible que algo está fallando en el mundo con el concepto de "democracia"… en especial en naciones donde las ideologías pesan por encima del sentido común. Particularmente en Iberoamérica, esta realidad es evidente con el ascenso del populismo y de la ultraderecha al poder político, los dos déspotas per-se.

Desde el momento en que los autócratas "entendieron" el potencial del internet como elemento de coerción sobre libertades políticas –o al menos instrumento de detención– los gobiernos poco proclives a respetarlas ejecutaron acciones para usar la tecnología en su favor. Freedom House advierte que los regímenes autoritarios emprendieron en el acecho a las redes… convirtiéndose en auditores de su uso por parte de la oposición política. El documento recoge una preocupante declaración de la presidencia de la organización. Afirma que en los últimos quince años la libertad en el espacio virtual ha disminuido; las autoridades han intensificado la vigilancia y la censura para silenciar a la disidencia.

Según la misma fuente, el contrapeso a cargo de los gobiernos éticamente responsables está en adoptar medidas tendientes a que el espacio informativo digital sea "de alta calidad, diverso y fiable". Esto viene de la mano con la necesidad de apoyo a los medios de comunicación independientes y a las organizaciones de la sociedad civil, a efectos de la difusión de información honrada. La prensa con móviles políticos en su quehacer –que persigue réditos para grupos a que representa– es igual de perniciosa para la democracia. La propagación de noticias alejadas de responsabilidad e integridad periodística debe ser rechazada por sociedades reflexivas.

Particular referencia hacemos a la inteligencia artificial (IA). No es extraño que las autocracias colaboren con las empresas tecnológicas desarrolladoras de ella para definir algoritmos convenientes a sus fines. El propósito tras del hecho es el uso de algoritmos de censura, de vigilancia y de control como herramienta protectora de intereses políticos. Casos emblemáticos acreditados son China, Rusia y el Medio Oriente.

La primera filtra contenidos en tiempo real mediante el llamado "Proyecto Escudo Dorado", con el cual se bloquea el acceso a las grandes plataformas. Google fue reemplazo por Baidu; WhatsApp, por WeChat; y, YouTube, por Bilibili. En los sistemas chinos la navegación es controlada y los datos son compartidos con el gobierno. Los rusos amenazan a las plataformas con bloquearlas si la información transmitida contraría los designios políticos del régimen autocrático. La autocracia islámica, por su lado, hace uso de programas espías para frenar potenciales cismas.

El grotesco panorama descrito está atado a la existencia de autócratas promotores de la ruptura de principios rectores de la democracia. En secuela, las autocracias entrañan deficientes modelos de gobernabilidad y de gobernanza. Los dos conducen a los países hacia una debacle sociopolítica donde impera la violencia, la represión, el culto a la personalidad del líder, la conformación de círculos de poder en su torno, las inequidades sociales, el declive del humanismo y la corrupción con perversas derivaciones éticas y económicas. (O)

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