El pensamiento político: Montesquieu
Según Montesquieu, el poder político entraña siempre un peligro para la democracia y para la libertad de los hombres, en tanto que se inclinan a abusar del mismo.
Según Montesquieu, el poder político entraña siempre un peligro para la democracia y para la libertad de los hombres, en tanto que se inclinan a abusar del mismo.
Razonar, para Hobbes, es una forma de cálculo, pues al hacerlo la persona comprende el cálculo. Razonar es, dice el filósofo, sumar y restar. Esta concepción racional de la vida humana la plasma en su pensamiento político; así sienta las bases de una "moderna" forma de aproximarse al quehacer político.
En proyección filosófica, el maquiavelismo parte de dos premisas. El hombre no es el bueno racional –platónico y aristotélico– a quien el humanismo renacentista buscó rescatar. Por el contrario, lo cataloga de pérfido, taimado, colmado de envidia, perseguidor exclusivo de su propio bien.
Las autocracias no son practicantes de eficientes procesos de gobernanza, pues retan a sus políticas de arbitrariedad. Los atropellos de derechos y de libertades cimentan la corrupción propia de los autócratas y de sus grupos de poder.
Antes de abordar los temas desde un enfoque académico, revisemos datos relacionados con el deterioro de los derechos políticos y de las libertades civiles en el mundo. Remitámonos a la información proporcionada por Freedom House, organización estadounidense dedicada a respaldar la democracia y la libertad en el orbe.
La degradación de la política es característica del mundo actual. Gesta a lo largo de demasiados años durante los cuales las sociedades dejaron de reaccionar ante políticos de poca monta que, a través de discursos indignos, fueron abriéndose campo hasta acceder al poder. Una vez en él, su oratoria radicalizó y materializó en acciones y omisiones degenerativas de la democracia.
Reflexionemos sobre “el mal” junto a una estudiosa icónica para la filosofía política del siglo XX. La incluimos en tal categoría intelectual al margen de su resistencia a ser considerada filósofa, autocalificándose de mera pensadora en temas políticos, sociológicos e históricos.
Es el “no-saber” intencionado, mediante el cual forzamos el conocimiento para adecuarlo a realidades perseguidas, que podrían no alcanzarse en tramas auténticas. Este ser acosa a sus ingenuos congéneres con mensajes en que camufla adrede el mucho o poco saber, a efectos de obtener beneficios privativos en escenarios inmorales.
Para Platón, la estupidez es insuperable, pues la inmutabilidad de esas taras impide recapacitar… las religiosas son emblemáticas en ello, según prueba la historia.
Las sociedades, a título de comunidades en que participan intereses antagónicos, están llamadas a velar por los obreros no por caridad de naturaleza alguna, pero por moral y ética. No hacerlo atenta contra la nobleza del trabajo y agrieta el decoro del capital. Ello no es socialismo, pero decencia.
Con el imperio económico, la burguesía obtuvo asimismo dominio político, que igual repercutió en menoscabo de los derechos obreros. Ante la galopante pobreza extendida en las áreas rurales, inmensas masas de campesinos migraron a las ciudades, donde los operarios se convirtieron en ignorados siervos.
El ocasionalismo de Malebranche implica no percibir las cosas por nosotros mismos, pero con “ocasión” de la presencia de Dios en la integridad de ellas. En tal sentido, en orden a conocer lo que nos rodea, dice, debemos conocer a Dios. Aseveración falaz, siendo que el hombre es divino per-se, no por creación volátil alguna.
Razón no es sino la verdad de las ideas verdaderas, dada por la esencia de las cosas; en definitiva, por la naturaleza que es lo único real. Las ideas falsas, en la filosofía spinoziana, fecundan en la “imaginación”, conceptuada como sensaciones que no nacen de facultades mentales, pero de meras impresiones
La mejor defensa de los tontos es sentirse ofendidos por quienes no son difusos. Dejan de recapacitar en que aquellos que los refutan no tienen intenciones de fiscalizarlos o juzgarlos, pero de llamarlos al orden.
Las redes digitales son espacios no sujetos a control alguno. Se encuentran abiertos a la dilatada libertad de los gilipollas para emprender en sus pelotudeces. Al apelar al analfabetismo de los receptores de mensajes, los emisores cosechan el mayor provecho de su propia barbarie académica… ni qué decir de su mala fe a través de reseñas fake.
Cuando la justicia se cimenta en la verdad, y esta no es simple apariencia, el hombre y la sociedad eclipsarán cualquier crisis.
En tiempos de inteligencia artificial, estamos compelidos a entender que la IA –siendo resultado del procesamiento de datos brutos por medio de algoritmos– no es producto de un razonamiento intelectual, sino de la desnuda acumulación de reseñas estadísticas no reflejantes de conocimiento en términos metafísicos. La IA torna al ignorante en aún más ignorante; baste leer los mensajes circulantes en redes digitales.
El silencio es sabio. Aun cuando el lenguaje expresa los pensamientos, estos deben atarse a una “realidad” a ser reflejada en los vocablos, so pena de que las palabras sean vacías.
Magnifica Humanitas impone a los desarrolladores de la IA la obligación de imprimir en la innovación tecnológica facetas humanitarias con suficiente gravamen ético. Ello, en tanto que en la elección de todo proyecto el hombre debe ser ponderado como razón de ser del hombre.