Forbes Ecuador

Diego Almeida Guzmán

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Inteligencia artificial e hipnocracia (II)

La IA entraña el riesgo de que el hombre encomiende el razonamiento a un artificio de su propia creación… delegando su realización al tercero disfrazado de pensador. Así, la persona se autoconvence de su cognición sin percatarse de que la abundancia de información solo ahonda la ignorancia.

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Inteligencia artificial e hipnocracia (I)

La hipnocracia pretende dominarnos con utopías y ficciones distorsionantes no necesariamente de la realidad, que sería lo menos, sino de la responsabilidad que tenemos de ser críticos con base en nuestras propias fortalezas y debilidades, distintas de las dispuestas artificialmente.

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La fenomenología

El vocablo “fenomenología” proviene del griego phainómenon (fenómeno); la raíz phai, del helénico phós, traduce “luz”. Logos es “estudio”. Estamos, entonces, ante el estudio del fenómeno… frente a lo que se muestra.

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Las aberraciones

La aberración reside tanto en la disconformidad con la lucidez, cuanto en la perversidad de los actos que la conforman.

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El liberalismo filosófico (II)

El liberalismo filosófico está intrínsecamente ligado a la rebeldía acreditada del hombre. Cualquier supuesta independencia sujeta a condicionamientos ideológicos, como la promovida por el conservadurismo, es todo lo contrario a libertad.

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El liberalismo filosófico (I)

La persona exterioriza su libertad cuando interviene en la vida de acuerdo con su real voluntad. La historia se ha encargado de demostrar que -salvo por excepciones confirmadoras de la regla– existe relación directa entre el libre pensar filosófico y la democracia como forma de organización estatal.

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El fraude sociopolítico

El fraude sociopolítico, por último, está relacionado con la majadería y la carencia de valores de quienes lo fraguan, así como con la simpleza intelectual y estupidez de quienes permiten ser engañados por los impúdicos. Corresponde a los morales y éticos estar atentos para, con su ejemplo, desautorizar los modos conductuales de los sujetos activos y pasivos del fraude.

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Sociedad y religión (III)

Históricamente, el catolicismo promovió relaciones sociales protectoras de élites económicas agresoras despiadadas, inclusive, de estratos de los cuales requería para mantener su preeminencia sociopolítica.

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Sociedad y religión (II)

La religión requiere de una nueva meditación sociopolítica revalorizante, so pena de alimentar su sostenido proceso de declive intelectual; ni qué decir moral. La religión está compelida a entender el imperativo de no inmiscuirse en lo que compete a la sociedad al margen de cualquier connotación extática.

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Sociedad y religión (I)

El hombre no es un ser religioso per-se. Su religiosidad influye en, y luego le es impuesta por, la sociedad. Esa imposición ayuda a advertir la caracterización de los distintos consorcios sociales en la historia de la humanidad.

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El lenguaje y el movimiento analítico (II)

Lo determinante es, entonces, encontrar en el lenguaje la indispensable coherencia. En este orden analítico, la palabra –según hemos intentado resaltar– debe responder a una realidad; a lo que debe ser enunciado.

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El lenguaje y el movimiento analítico (I)

La falta de transparencia en la palabra desdice de los actores, pues al maniobrar las circunstancias con un lenguaje mal usado, arbitrario y manipulador, exteriorizan escasa solvencia moral. En definitiva, el lenguaje no es solo un medio de expresión, pero mecanismo transmisor de lo que el hombre debe ser como ente íntegro en ética.

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La certeza

La primera certeza del hombre es su “pensamiento”. Mientras el humano piensa, es un ser idóneo. Por tanto, su actuar está ligado al pensamiento lógico para concluir en su certidumbre. Nunca la persona dejará de ser persona si piensa.

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La verdad (II)

Cualquier miramiento del comportamiento social debe distinguir la “verdad verdadera” de la “verdad aparente”. Esta segunda es aquella que los actores sociales desean observarla en atención a sus idealismos perversos. Al hacerlo se embarcan en invenciones distorsionantes del mundo real y, por ende, viven sumidos en interioridad irresponsable consigo mismos y con la comunidad de que forman parte.

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La verdad (I)

Los credos, los cultos y las adoraciones, vergonzosamente, solo persiguen "poder". El origen y causa de "su verdad" es nada distinto a mantener controlados a sus devotos y, por tanto, sujetos a autoridad de élites eclesiásticas.

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La justicia social: Rodrigo Borja

En Borja, la justicia social es mucho más que una noción metafísica desarrollada por la academia con propósitos analíticos. Es, por el contrario, la materialización de las obligaciones de un gobernante para con quienes le confiaron el quehacer del Estado. En su conducción del Ecuador, en todo momento estuvo primero la persona. Jamás atentó contra sectores sociales particulares, pero sí puso a estos los pares necesarios cuando pretendieron perjudicar a la sociedad como universo ubicado por encima de intereses mezquinos.

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La ataraxia

Para los estoicos, mediante la ataraxia el hombre arriba a la felicidad. Mas, es una ventura y fortuna lógicas, responsables. La felicidad estoica tiene cimiente en las virtudes platónicas (La república): prudencia, coraje, templanza y justicia. No se trata de una felicidad egoísta, pero de una comprometida con uno mismo y con los demás.

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Laicismo y religión (II)

Las iglesias, no solo la católica, son instituciones segregacionistas en desmedro de la sociedad. El laicismo rompe la malévola práctica desde el momento en que independiza al Estado de todo confesionalismo.

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