Impuesto único sobre dividendos: análisis fáctico
La propuesta del Gobierno nacional no representa un impacto negativo en la tributación de las personas naturales con residencia fiscal en territorio ecuatoriano.
La propuesta del Gobierno nacional no representa un impacto negativo en la tributación de las personas naturales con residencia fiscal en territorio ecuatoriano.
El mundo experimentaba el auge del comunismo y del ateísmo. Este último, por cierto ligado al primero, pero más que a él al hecho de que la iglesia tradicional ya no calaba en una sociedad cada vez más reacia a aceptar ideas contrarias a la razón y a las evidencias.
Con Vaticano II hubo adelantos en materia de libertad de credo, ligada a la laicidad. Se pronunció en el sentido de que la fe, por gracia de Dios, requiere para su debida concreción de libertad de conciencia, la cual jamás puede ser limitada por las sociedades estatales ni civiles, al ser tal autonomía connatural al hombre.
Juan XXIII refiere que el problema más importante de "nuestra época" es el derivado de las relaciones entre ricos y pobres. Afirma que todos somos solidariamente responsables del estado de malestar consiguiente. Por ello, dice, es preciso formar las conciencias en el sentido de "estimular la responsabilidad que incumbe a todos y especialmente a los más favorecidos".
Negar lo que la razón y la lógica repudian es tan moral como generar una propia graduación de valores en el marco de nuestra concepción de la valía del hombre como ser autónomo.
Para la sociología, el nihilismo es una crisis de valores. Pero no de virtudes y vigores etéreos... sino objetivos en el ministerio humano. Cuando la sociedad niega dignidad a sus miembros -o parte de estos se arroga facultades de decidir sobre el decoro de otros- emprende en un proceso de indignificación, concurrente en la nada social.
La manipulación de acciones es, en filosofía, expresión de locura en tanto acondiciona la realidad a quereres alejados de los objetos en el mundo físico.
Para la filosofía, los dementes no lo son por disociaciones en su conocimiento actual, sino por segregaciones con el pasado proyectadas al ahora.
En las tres entregas de esta serie creemos haber recogido -en verdad más bien resumido- fielmente el contenido de una encíclica llamada a ser convocatoria al buen pensar sociopolítico, que el mundo tanto necesita.
En un apartado de su encíclica, Francisco advierte el fin de la conciencia histórica. Insiste en que palabras como "democracia, libertad, justicia y unidad" han sido "manoseadas y desfiguradas". Ello, dice, a efectos de usarlas cuales meros instrumentos de dominación, similares a títulos vacíos de contenido que pueden servir para justificar cualquier acción.
Müller expresó su oposición a la participación y voto de laicos en los sínodos de obispos. Afirma que estos tienen una autoridad no confundible con la "posibilidad de hablar" de todos los bautizados. Agrega, "equivocado es confundir la iglesia con una organización política". Sus palabras caen por propio peso. La historia demuestra que -a la vera de que la iglesia "no debería" ser una organización política- Roma ha intervenido con intereses políticos en muchos de sus actuares.
Trento fue un concilio de gran connotación política. Los decretos que surgieron no estuvieron a la altura de lo demandado por el momento histórico de la Europa del siglo XVI. Al margen de que la Iglesia católica lo reputa un sínodo emblemático para su bien, en los hechos reforzó a la Reforma en detrimento del catolicismo.
El Concilio de Trento celebró tres sesiones entre 1545 y 1563. Lo convocó Pablo III (1468-1549), y se cumplió sucesivamente en los pontificados de Julio III (1487-1555), Marcelo II (1501-1555), Pablo IV (1476-1559) y Pío V (1504-1572).
Según la conceptuación ofrecida por Walter Brandmüller, cardenal historiador de la Iglesia, los concilios son reuniones del colegio episcopal donde la Iglesia ejerce su ministerio magistral. Sus decretos, emitidos por el papa, son obligatorios.
Particular importancia tiene para el epicureísmo la renuncia a gozos cuando los mismos derivan en y de pesares. Ahí aparece la ética que obliga a recapacitar sobre los deberes del ser humano en función de su escala de valores. Es indigna la persona que goza de los frutos saqueados de terceros que los requerían más que el saqueador, así como si se los arrebata con subterfugios justificativos.
La octava Cruzada es continuación de la séptima, encabezada por el mismo Luis IX, quien muere de disentería tan pronto la inicia. Ello marca el fin de las Cruzadas. Los Estados Cruzados dejan de existir en 1291. Última posesión cristiana en la región fue la isla de Arwad (Siria), que en 1302 fuera conquistada por los mamelucos.
Es relevante mencionar que los moros no fueron los únicos contra quienes lucharon los cruzados. De hecho, enfrentaron también a cristianos bizantinos y a judíos. Asimismo, en la propia Europa, arremetieron contra los albigenses en el sur de Francia; en el Báltico, desafiaron a pueblos considerados paganos.
Para varios historiadores, el antisemitismo europeo se afianzó con las Cruzadas. La Iglesia desarrolló absurdas, y por tanto objetables, tesis alrededor del pueblo judío como perseguidor de los primeros cristianos y colaborador de las conquistas islámicas. La expulsión de los judíos de Europa, algunos siglos después, y la política del nazismo tienen su origen remoto en las ideas de la Iglesia católica alentadoras de los cruzados.
El conocimiento para Kant se origina en el sujeto, pero siempre comienza en la ocasión... es decir, en la experiencia. Esta se encuentra perpetuamente atada a las sensaciones. De hecho, la materia de la experiencia son las impresiones que nos formamos, las cuales no afectan a las formas de la relación.