Al cerrar el 2025 salta a la vista el nivel tan alto de la Reserva Internacional (RI) con la que termina el Banco Central, US$ 9.8 mil millones. La semana del 26 de diciembre, llegó a US$ 10.2 mil millones. En el debate macroeconómico, se escuchan críticas que comúnmente mezclan conceptos y obscurecen el debate con falsas dicotomías. Algunas de estas incluyen: que hay que usar la Reserva Internacional… o, que tenemos la reserva internacional alta porque el gobierno no invierte… entre otros.
La mayor cantidad de críticas al nivel alto de la RI por lo general nacen de la noción que “si un dólar está en la RI, entonces ese dólar no está en la economía”. Se piensa que si la RI está alta es porque el gobierno no invierte, porque “si el gobierno construiría puentes o incrementaría sus comprara públicas, entonces la reserva caería”. La verdad es que ambos procesos tienen muy poco que ver: la RI no es un ahorro del gobierno, así como tampoco es un ahorro privado. La RI es un activo en la hoja de balance del Banco Central, que queda como resultado de los dólares del resto del mundo que entran a la economía, versus los pagos que hace nuestra economía al resto del mundo. La RI se mueve exclusivamente por giros que hace un agente dentro del Ecuador con el resto del mundo, y por el efectivo que sale del sistema financiero y se queda en circulante. La RI no es de nadie, y al mismo tiempo, es de todos.
La capacidad de gasto que tiene el gobierno depende de sus depósitos en el Banco Central. Estos son un pasivo en la hoja de balance del Banco Central. La RI, por otro lado, es un activo en el balance del Banco Central, y no se compone ni de esos depósitos, ni tampoco del encaje de los bancos. Es incorrecto pensar que la RI se compone de los pasivos del BCE. Existe una correspondencia, sí, pero no son lo mismo. El gobierno gasta, o no gasta, porque tiene o no tiene depósitos en el Banco Central, y ningún pago que haga o reciba internamente tendrá un impacto en la RI. Ni cuando paga proveedores locales, ni cuando paga sueldos, ni cuando cobra impuestos, ni cuando coloca o cancela deuda interna, la RI se mueve.
Todo dólar que está en la RI, ya está dentro de la economía. Este es un concepto que siempre debemos recordar cuando pensamos en la RI y lo que significa para la economía. Todo dólar que llega del resto del mundo a través del Banco Central incrementa la RI, y como contraparte, el Banco Central, y luego los bancos privados, generan un “espejo” de ese dólar en el encaje y en nuestros depósitos. De esta manera, la RI ya está adentro de la economía. Los flujos de la RI no se esterilizan, más bien todo lo contrario.
Y finalmente, debemos entender que, mecánicamente, no se puede “usar” la RI para gasto público. Piensen en el balance del Banco Central, o de cualquier empresa, donde activos y pasivos deben cuadrar. Si “usamos la reserva” para darla al gobierno (para que luego este gaste), entonces la RI va a caer (los activos en el balance del Banco Central caen), y los depósitos del gobierno (pasivos en la hoja de balance del Banco Central) van a subir. El balance no cuadraría, ¿verdad? El financiamiento del Banco Central, hoy prohibido por ley, implica la creación de nuevos depósitos para el gobierno en el balance del Banco Central a cambio de bonos de deuda interna; lo que en el pasado comúnmente se conocía como “la maquinita”. ¿Que en dolarización no se puede emitir? Claro que se puede, mecánicamente. Lo que prohíbe esta práctica, es la ley.
La RI no está alta porque el gobierno no gasta. Está alta porque el cacao, camarón, minería, etc, generan flujos muy fuertes a la economía, y las importaciones no les siguen el paso. El Ecuador está atravesando un “choque de balanza de pagos positivo”, que se refleja en un incremento de la RI, que a su vez lleva a la creación de nuevos depósitos en los bancos como reflejo de un mayor activo líquido. Cuando ustedes escuchen que “hay liquidez” en la economía, no es por el nivel de depósitos (que son un pasivo en el balance de los bancos privados), es por los activos líquidos que están en el balance de los bancos privados. Esto ayuda a que las tasas de interés caigan, lo que hace al crédito más barato, y por ende abarata los costos de financiamiento local para invertir. Nada tiene que ver, en esta historia, el gasto del gobierno.
Tener una RI más alta, en este contexto, es positivo para nuestra economía (porque puede haber otros contextos, sin duda). Es la fuente de más liquidez que ayuda a abaratar el costo del dinero y siembra condiciones propicias para que el crédito privado crezca, ayudando a la inversión, empleo, y crecimiento. La coyuntura externa, que en nuestra economía es coyuntura monetaria, es buena. No confundamos conceptos, y tratemos de no criticar con falsas dicotomías. (O)