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Foto: Ilustración creada con inteligencia artificial

La IA dispara una ola de deuda en Estados Unidos y el mercado de bonos empieza a quedarse sin margen

Ty Roush

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Las grandes tecnológicas aceleran inversiones multimillonarias para ampliar infraestructura, mientras el crédito privado gana protagonismo ante límites cada vez mayores entre inversores tradicionales.

15 Agosto de 2026 05.10

La carrera por ampliar la infraestructura de inteligencia artificial ya no depende únicamente de chips, centros de datos y capacidad eléctrica. También exige una montaña de financiamiento que podría superar la capacidad del mercado tradicional de bonos de Wall Street y dejar un déficit superior a US$ 1 billón durante los próximos años.

La advertencia surgió de Torsten Slok, economista jefe de Apollo, quien estimó que el ecosistema vinculado con la IA podría sostener más de US$ 2 billones en deuda. Sin embargo, el mercado de bonos corporativos con grado de inversión tendría margen para absorber menos de US$ 1 billón hasta 2030, principalmente por restricciones de concentración y de calificación crediticia.

El problema aparece porque los préstamos relacionados con la IA ya representan más del 40% de la nueva deuda corporativa a largo plazo con grado de inversión. A medida que las tecnológicas elevan sus presupuestos para centros de datos, chips y energía, los inversores acumulan una exposición cada vez mayor a un grupo reducido de compañías.

Nvidia - SE PUEDE USAR - (Foto: Nvidia)
Nvidia está en el centro del boom de inversión en IA, que exige miles de millones de dólares para ampliar infraestructura (Cortesía: Nvidia).

Eso limita cuánto más pueden endeudarse esas empresas sin afectar su perfil crediticio. Si las agencias consideran que la deuda alcanzó niveles demasiado altos, una rebaja de calificación podría elevar el costo del financiamiento y reducir el universo de inversores dispuestos a comprar nuevos bonos.

En ese escenario, Apollo calcula que podría aparecer una brecha superior a US$ 1 billón. El crédito privado aparece como uno de los principales candidatos para cubrirla. A diferencia de muchos bonos corporativos tradicionales sin garantía, estos acuerdos pueden respaldarse con activos concretos, contratos, equipos, centros de datos o ingresos futuros asociados con proyectos específicos.

Centro de datos. (Foto: Pexels)
Los centros de datos concentran una parte cada vez mayor del gasto que impulsa el endeudamiento ligado a la IA  (Foto: Pexels).

Las tecnológicas llevan el gasto a cifras récord

La magnitud de las inversiones previstas ayuda a explicar la presión financiera. Entre las compañías conocidas como las Siete Magníficas, Amazon encabeza las proyecciones de gasto de capital con US$ 220.000 millones, seguida por Alphabet, con US$ 205.000 millones, y Microsoft, con US$ 175.000 millones.

Amazon, Alphabet, Microsoft y Meta prevén desembolsar en conjunto alrededor de US$ 738.000 millones durante este año fiscal. Buena parte de esos fondos se destinará a infraestructura necesaria para entrenar y operar modelos de inteligencia artificial, con especial peso de los centros de datos y de la capacidad informática.

Los proyectos que analizan algunos de los mayores jugadores del sector muestran hasta dónde podría escalar esa necesidad de capital. Nvidia y OpenAI discutieron la construcción de un centro de datos cerca de Columbus, Ohio, cuyo costo podría superar los US$ 500.000 millones. Al mismo tiempo, OpenAI evalúa adquirir chips por hasta US$ 350.000 millones.

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Amazon, Alphabet, Microsoft y Meta prevén desembolsar en conjunto alrededor de US$ 738.000 millones durante este año fiscal. Foto: Pexels

La instalación propuesta tendría una capacidad eléctrica de 10 gigavatios, muy por encima de otros proyectos anunciados. En Effingham, Georgia, OpenAI informó en julio un centro de 3,2 gigavatios con una inversión estimada de US$ 20.000 millones.

El volumen de estas cifras cambia la estructura financiera detrás del boom de la IA. Los grandes grupos tecnológicos todavía cuentan con balances capaces de sostener fuertes desembolsos, pero la expansión prevista obliga a buscar nuevas fuentes de capital.

Así, una parte relevante del próximo ciclo de inversión podría desplazarse fuera del mercado tradicional de bonos. Fondos de crédito privado, préstamos respaldados por centros de datos y estructuras ligadas a ingresos futuros podrían ocupar ese espacio. Si las proyecciones de Apollo se cumplen, la revolución de la inteligencia artificial también marcará una transformación profunda en la manera en que Estados Unidos financia una de sus mayores apuestas tecnológicas.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com

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