La IA está haciendo que estos trabajos sean “irremplazables” incluso cuando caen las contrataciones: ¿qué profesión creció 251%?
Nuevos datos muestran que la inteligencia artificial no está reemplazando profesiones completas, sino reordenando el valor de los distintos puestos. Docentes, abogados, arquitectos y profesionales de la seguridad aparecen entre los trabajos más difíciles de automatizar. Al mismo tiempo, las contrataciones generales cayeron 24% y las empresas comienzan a priorizar a trabajadores con más experiencia.

La inteligencia artificial alimentó las predicciones de que millones de trabajadores podrían terminar compitiendo con las máquinas por sus puestos de trabajo. Pero nuevos datos sobre el mercado laboral sugieren que dentro de las empresas está ocurriendo algo más complejo.

En lugar de reemplazar directamente profesiones completas, la IA parece estar reordenando silenciosamente el valor de los distintos trabajos y haciendo que algunas funciones específicamente humanas sean más importantes.

Una nueva investigación de Visier, una compañía de inteligencia artificial aplicada al mercado laboral, basada en más de 3,6 millones de registros de empleados, muestra que las organizaciones están modificando el perfil de los trabajadores que contratan, los puestos que priorizan y dónde asignan el talento a medida que la inteligencia artificial se extiende por los lugares de trabajo.

Entre los hallazgos más llamativos, las tasas generales de contratación cayeron 24%, mientras que profesiones como docentes, abogados, arquitectos y especialistas en seguridad aparecen entre aquellas que siguen siendo difíciles de reemplazar.

También se está produciendo otro cambio importante: aunque los trabajadores más jóvenes todavía representan la mayor proporción de las nuevas contrataciones, las empresas están dando cada vez más prioridad a empleados con experiencia, de entre 35 y 50 años.

Si la tendencia continúa, ese grupo podría eventualmente convertirse en el mayor componente de las nuevas contrataciones. Los resultados sugieren que la historia del empleo y la IA puede tener menos que ver con la desaparición de industrias enteras y más con una enorme reorganización que está ocurriendo por debajo de la superficie de las empresas.

La IA está cambiando los puestos dentro de las empresas

Visier analizó los cambios en la fuerza laboral entre 2022 y 2026 en más de 155 organizaciones empresariales y 30 áreas profesionales. Uno de sus descubrimientos más importantes es que observar únicamente las industrias puede ocultar lo que realmente está haciendo la IA sobre el empleo.

Un banco y un hospital, por ejemplo, pueden operar en industrias completamente diferentes, pero ambos emplean personas en finanzas, recursos humanos, análisis de datos y otras funciones comparables. Por eso, Visier examinó los cambios según áreas profesionales y habilidades, en lugar de limitarse a comparar una industria con otra.

Las diferencias pueden ser drásticas. El área de Datos y Analítica aumentó 49% su participación en el total de empleados de las organizaciones durante el período analizado, mientras que Gestión de Producto creció 39%. En cambio, la participación de Recursos Humanos cayó 3% y la de Finanzas disminuyó 4%.

Pero incluso esas cifras no cuentan toda la historia. Al observar con mayor detalle el área de Datos y Analítica, aparecen dos puestos que avanzan en direcciones opuestas.

Según Visier, la proporción de contrataciones de ingenieros especializados en IA aumentó 251%, mientras que la de científicos de datos cayó 32%.

La distinción es importante para los trabajadores. Decir que los “empleos vinculados a los datos” están creciendo o desapareciendo puede resultar prácticamente carente de sentido cuando algunos puestos dentro del mismo departamento están creciendo con fuerza mientras otros se contraen. La IA no necesariamente está arrasando departamentos enteros. Los está renovando habitación por habitación.

Por qué algunos trabajos se están volviendo más “irremplazables”

Algunas profesiones son resistentes al reemplazo por la IA y ofrecen otra pista sobre cómo los trabajadores pueden proteger sus carreras.

Los docentes, abogados, arquitectos y profesionales de la seguridad desempeñan tareas que no siempre pueden reducirse a generar información rápidamente. Requieren criterio, responsabilidad, comprensión interpersonal, interpretación y, en muchos casos, confianza humana.

La IA puede ayudar a los abogados a investigar casos, pero los clientes todavía necesitan a alguien que comprenda los matices, la estrategia y las consecuencias de una decisión legal.

La IA puede ayudar a los arquitectos a generar conceptos, pero los arquitectos deben evaluar la seguridad, las regulaciones, las necesidades del cliente y las condiciones del mundo real.

Los docentes pueden utilizar IA para crear planes de estudio, pero la educación implica motivar a los alumnos, interpretar señales emocionales, gestionar un aula y comprender por qué un niño no está aprendiendo de la misma manera que otro.

Los profesionales de la seguridad, por su parte, suelen tener que evaluar situaciones ambiguas en tiempo real, donde el contexto y el criterio humano son fundamentales.

Esta distinción podría adquirir cada vez más importancia para los trabajadores que deciden dónde invertir sus habilidades. La carrera más segura no necesariamente será aquella que la IA no pueda tocar.

Una carrera más resiliente será aquella en la que la IA pueda realizar determinadas partes del trabajo, pero no pueda asumir la responsabilidad por el resultado completo.

Las contrataciones caen 24%

Los datos de Visier también llegan en un período difícil para quienes buscan empleo. Las tasas de contratación cayeron aproximadamente 24%, lo que sugiere que las empresas se están volviendo más selectivas a la hora de decidir cuándo y dónde incorporar empleados.

La caída no significa necesariamente que la IA sea la única responsable de esa contracción. Durante los cuatro años analizados, las organizaciones también enfrentaron incertidumbre económica, procesos de reestructuración y cambios en sus estrategias laborales.

Sin embargo, la IA ofrece a las empresas una alternativa que no existía a la misma escala hace algunos años: en lugar de contratar automáticamente a otro empleado cuando aumenta la carga de trabajo, los empleadores pueden preguntarse si la tecnología puede absorber parte de esa tarea.

Eso cambia la ecuación y también puede elevar las expectativas sobre los trabajadores que las empresas deciden contratar. En lugar de incorporar a cinco personas para realizar cinco funciones específicas, los empleadores podrían contratar cada vez menos trabajadores, pero capaces de utilizar la IA para hacer más. Y eso podría ayudar a explicar otro desarrollo inesperado en los datos de Visier.

La experiencia vuelve a ganar valor

El trabajador de mitad de carrera podría estar recuperando protagonismo, según el estudio. Los empleados de entre 35 y 50 años están aumentando su participación en las nuevas contrataciones, señala Visier.

Los trabajadores más jóvenes todavía representan hoy el grupo más numeroso, pero los profesionales de mitad de carrera podrían eventualmente superarlos si se mantienen las tendencias actuales.

La experiencia adquiere un valor diferente cuando la IA puede proporcionar información. Una máquina puede recuperar datos en cuestión de segundos. Lo que no posee son 15 o 20 años de experiencia para reconocer cuándo esos datos no encajan con una situación determinada. Ahí es donde los trabajadores experimentados pueden tener una ventaja.

Qué deberían hacer ahora los trabajadores

Para los empleados, los resultados dejan una importante lección profesional: hay que dejar de preguntarse únicamente si la IA puede hacer nuestro trabajo y empezar a preguntarse qué partes de nuestro trabajo puede hacer la IA.

Las capacidades que permanezcan —criterio, creatividad, empatía, liderazgo, comunicación, responsabilidad, relaciones interpersonales y conocimientos especializados— podrían convertirse en una suerte de seguro para la carrera profesional.

Los trabajadores también deberían mirar más allá de las grandes categorías laborales. La investigación de Visier muestra por qué decir que alguien trabaja en “datos”, “finanzas” o “tecnología” revela cada vez menos sobre sus perspectivas laborales.

Las organizaciones están redistribuyendo los puestos a niveles cada vez más específicos.

Las empresas enfrentan un desafío similar. Visier sostiene que la planificación tradicional de la fuerza laboral, realizada anualmente, puede no detectar estos cambios rápidos porque, para cuando las organizaciones observan grandes modificaciones en sus informes de dotación, la transformación ya puede estar muy avanzada.

Hablé con la Dra. Andrea Derler, la economista que lideró la investigación de Visier. Me dijo que los datos capturan los cambios que realmente están ocurriendo dentro de las organizaciones y muestran que el impacto de la IA sobre la fuerza laboral es mucho más matizado que una simple historia de reemplazo de puestos de trabajo.

“A medida que la IA se incorpora al trabajo cotidiano, las organizaciones están modificando dónde necesitan determinadas habilidades y los roles y las tareas están evolucionando”, explica. “La fuerza laboral tendrá que adaptarse cada vez más junto con la tecnología, lo que hace fundamental que los líderes empresariales comprendan qué está cambiando realmente dentro de los puestos antes de tomar decisiones importantes sobre su fuerza laboral”.

El futuro del trabajo, entonces, podría no llegar acompañado de un único anuncio dramático de que la IA eliminó una profesión. Podría suceder de manera mucho más silenciosa.

Un puesto deja de cubrirse. Otro es rediseñado. Un tercero exige más experiencia que antes. La IA se hace cargo de varias tareas mientras el trabajador humano asume la responsabilidad de aquellas que requieren criterio.

Con el tiempo, la organización termina siendo muy diferente, aunque muchos de los títulos originales de los puestos permanezcan. Por eso, la pregunta profesional más importante en la era de la IA quizá ya no sea: “¿La IA me reemplazará?”. Una pregunta mejor podría ser: “¿Qué puedo hacer que se vuelva más valioso precisamente porque la IA está aquí?”