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Elon Musk.
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Elon Musk.
(Foto: Trevor Cokley vía Wikimedia Commons).

Los detalles del acuerdo exclusivo entre SpaceX y Nvidia y cómo impacta en el futuro de IA

Jon Markman

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La apuesta de Elon Musk por llevar la inteligencia artificial a órbita lo lleva a comprometerse con miles de millones de dólares en chips justo cuando la capacidad global empieza a convertirse en el verdadero cuello de botella.

7 Agosto de 2026 10.25

El gasto de capital suele ser el dato menos importante en un informe de resultados. Sin embargo, se convirtió en el único dato realmente relevante del primer informe de SpaceX como empresa pública. Los ingresos alcanzaron los US$ 7.810 millones, un 92% más que el año anterior y quedaron aproximadamente un 13% por encima de las previsiones de los analistas, mientras que la compañía redujo sus pérdidas a US$ 541 millones.

Después llegó el gasto. SpaceX registró gastos de capital por US$ 18.370 millones durante el trimestre y destinó US$ 15.830 millones de ese total a infraestructura de IA, frente a una estimación de consenso cercana a US$ 13.220 millones. La compañía gastó en tres meses casi el doble de sus ingresos trimestrales en hardware informático y después se negó a revelarles a los inversores cuánto planeaba gastar durante el resto del año.

Las acciones cerraron la rueda regular con una suba del 9,4%, a US$ 125,33, pero luego retrocedieron alrededor de un 7% tras el cierre, cuando los inversores interpretaron correctamente la cifra de gastos de capital. Compraron durante el día y vendieron esa misma noche.

Durante la presentación de resultados, SpaceX y Nvidia anunciaron Starmind AI1, el primer satélite de una constelación que ambas compañías planean desplegar para ejecutar tareas de IA en órbita. Cada satélite incorpora GPU Rubin y CPU Vera de Nvidia. Elon Musk fue mucho más allá de una simple colaboración comercial.

Nvidia - SE PUEDE USAR - (Foto: Nvidia)
SpaceX concentrará en Nvidia sus compras de aceleradores mientras acelera un plan de IA que ya exige decenas de miles de millones. (Foto: Nvidia)

Esa frase tuvo un efecto inmediato en el mercado. Las acciones de Nvidia superaron los US$ 219, con una suba del 3,5%, y llevaron la capitalización bursátil de la compañía a cerca de US$ 5,35 billones. La cobertura mediática adoptó rápidamente un patrón conocido: un cliente importante respalda el producto y las acciones del proveedor suben.

Pero, desde la perspectiva del comprador, la situación puede ser más compleja. Diversificar proveedores tiene una razón concreta: preservar el poder de negociación en el rubro más importante del presupuesto. SpaceX renunció públicamente a esa ventaja en su principal partida de gasto, sin revelar ningún descuento ni mencionar a un segundo proveedor. Cuando un cliente anuncia exclusividad, en realidad está describiendo qué condiciones puede conseguir.

La fábrica que también está construyendo

SpaceX también está construyendo una fábrica de chips. En la documentación que presentó para su salida a bolsa, la compañía incluyó la fabricación propia de GPU entre sus principales proyectos de inversión, una partida que no aparece en los planes de ninguna otra empresa aeroespacial. Ese proyecto tomó forma con Terafab, un complejo de entre US$ 20.000 millones y US$ 25.000 millones en Austin, compartido por Tesla, xAI y SpaceX. La planta utiliza el proceso 14A de Intel y destina aproximadamente el 80% de su producción a centros de datos ubicados en el espacio.

SpaceX presenta la solicitud para la que podría ser la mayor salida a bolsa de la historia.
SpaceX apunta a multiplicar por cinco su capacidad de cómputo en un año, de 2 a 10 gigavatios, mientras acelera su apuesta por IA orbital. (Foto: Mario Tama/Getty Images)

Musk ya respondió la pregunta obvia. Durante la conferencia de resultados de Tesla de abril, descartó que Terafab buscara competir con Nvidia y, en cambio, la describió como una "infraestructura de supervivencia" frente a la propia escasez de capacidad computacional. Si le creemos, ambos hechos dejan de ser contradictorios.

Una empresa puede construir su propia Terafab y, al mismo tiempo, comprometer todas sus compras de aceleradores con un único proveedor cuando el problema ya no pasa por elegir entre distintos proveedores. La pregunta es si existe capacidad suficiente, sin importar quién la provea, al precio que Musk esté dispuesto a pagar.

De dos gigavatios a diez

Los objetivos de escala marcan el punto en el que esta historia deja de tratarse únicamente de compras. SpaceX apunta a alcanzar 2 gigavatios de capacidad de cómputo para fines de 2026 y elevarla a aproximadamente 10 gigavatios para fines de 2027. Eso implica multiplicar su capacidad por cinco en apenas doce meses y ayuda a explicar por qué el gasto de capital superó en un 39% las expectativas de los analistas. La compañía les está comunicando a los inversores que pretende quintuplicar su capacidad de cómputo en un año, mientras que el gasto ya supera lo anticipado.

También explica el programa orbital. La capacidad terrestre depende de la energía, el agua y los permisos, factores que SpaceX no controla y que, además, evolucionan con lentitud. La compañía solicitó autorización a la FCC para desplegar hasta un millón de satélites destinados a respaldar esta iniciativa, lo que convierte un problema de interconexión con la red eléctrica en uno de ritmo de lanzamientos. Y el ritmo de lanzamientos es, precisamente, la única limitación de esta cadena que SpaceX ya resolvió.

Trasladar la capacidad de procesamiento a la órbita no elimina el límite físico, sino que lo desplaza. Y ese límite pasa a ser la memoria. TrendForce informó esta semana que Nvidia comenzó a evaluar configuraciones con menos memoria para Rubin Ultra, al pasar de una configuración base HBM4e de 12 Hi a diseños de 8 Hi con 192 GB. Esa capacidad queda por debajo de los 288 GB que incorpora el propio Rubin.

Montón de placas de circuito desmontadas sobre una superficie azul. Perfecto para temas tecnológicos. (Foto: Pexels)
La escasez de memoria ya obliga a Nvidia a evaluar versiones de Rubin Ultra con menor capacidad, una señal de presión sobre toda la cadena de suministro de IA. (Foto: Pexels)

TrendForce atribuyó esta decisión a una escasez prevista de DRAM hasta 2027 y a problemas de rendimiento que todavía afectan a las configuraciones de mayor altura. Que un componente de nueva generación llegue al mercado con menos memoria que su predecesor dice más sobre las restricciones de oferta que sobre la estrategia de producto.

Lo que esto revela sobre la demanda

Para un lector con exposición al sector de infraestructura, el respaldo de Musk es lo menos importante de lo ocurrido esta semana. Lo importante es que tres señales independientes apuntan hacia la misma limitación:

  • Nvidia está reduciendo las especificaciones de su próximo modelo insignia debido a la escasez de memoria de alto ancho de banda.
  • Su cliente con mayor integración vertical está construyendo su propia fábrica y, aun así, le compra exclusivamente a Nvidia.
  • Ese mismo cliente gastó más en hardware de IA en un solo trimestre de lo que generó en ingresos y luego se abstuvo de ofrecer previsiones para el trimestre siguiente.

Las empresas que actúan de esta manera racionan los insumos escasos en lugar de responder a un ciclo del mercado. Dentro de esta dinámica, el poder suele concentrarse en los proveedores de los componentes que enfrentan mayores restricciones, no en los ensambladores de los sistemas terminados. Eso coloca a la memoria, el empaquetado avanzado, la interconexión óptica y el suministro de energía mucho más cerca del poder de fijación de precios que sugiere la lectura dominante.

La prueba del 26 de agosto

Nvidia presentará los resultados de su segundo trimestre del año fiscal 2027 el 26 de agosto, con una previsión de la compañía que ronda los US$ 91.000 millones. Esa cifra concentrará buena parte de la atención. Pero la información más importante aparecerá después: si Nvidia aborda directamente la disponibilidad de memoria, qué dice sobre las configuraciones de Rubin Ultra y si compromisos como el de SpaceX se traducen en pedidos pendientes o en una lista de espera.

SpaceX enfrenta su propia versión de esa prueba. La compañía presentó al mercado una hoja de ruta medida en gigavatios, pero evitó ofrecer una previsión de gasto de capital, una combinación que difícilmente pueda sostenerse durante muchos trimestres más. El gasto ya dejó en claro cuáles son las intenciones de la compañía. La próxima información mostrará hasta dónde puede llevarlas.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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