Forbes Ecuador
Innovación

Foto: Humanoid.

Tiene más de 34.000 pedidos anticipados y busca hacerse un lugar en el mercado de los robots humanoides

John Koetsier

Share

Humanoid apuesta por Bosch para fabricar a gran escala y prevé lanzar su próxima generación industrial a fines de 2026. Sin embargo, el interés comercial todavía debe traducirse en ventas firmes.

8 Septiembre de 2026 18.00

Humanoid, una startup con sede en Londres, afirma haber recibido más de 34.000 pedidos anticipados para su robot industrial con ruedas, que, según la empresa, representan una cartera de proyectos comerciales de aproximadamente US$ 2.400 millones. La compañía prepara el lanzamiento de su próxima generación de equipos para el cuarto trimestre de 2026 y apuesta por socios como Bosch para llevarlos a las fábricas.

Fundada en mayo de 2024 por Artem Sokolov, quien aportó US$ 30 millones de su propio bolsillo, la compañía cerró en julio una ronda de inversión Serie A por US$ 152 millones. La operación le dio una valuación de US$ 1.350 millones y llevó el financiamiento acumulado a unos US$ 270 millones.

En una entrevista con Forbes, el fundador y CEO explicó cómo piensa convertir ese interés comercial en ventas, por qué decidió delegar la fabricación a gran escala y qué lugar espera ocupar frente a sus competidores. El desafío es convertir las pruebas con clientes en flotas que operen de manera confiable en distintas instalaciones.

La motivación de Sokolov proviene de su historia familiar. Sus abuelos pasaron toda su vida laboral en una fábrica de joyería y, según recordó, casi nunca tenían tiempo para conocer otros lugares. Años después, cuando dirigió su propio negocio en esa industria, encontró a sus empleados ante una realidad similar.

Artem Sokolov, fundador de Humanoid. (Foto: LinkedIn de Artem Sokolov)
Artem Sokolov fundó Humanoid en mayo de 2024 con unos US$ 30 millones de su bolsillo para automatizar tareas repetitivas y exigentes. (Foto: LinkedIn de Artem Sokolov)

“Si la tecnología puede reemplazar el trabajo repetitivo y físicamente exigente, la gente debería tener la oportunidad de dedicar más tiempo de su vida a hacer otras cosas. En definitiva, por eso fundé Humanoid”, explicó. Esa experiencia orientó a la compañía hacia tareas industriales que requieren esfuerzo físico y movimientos repetidos durante períodos prolongados.

Hoy tiene más de 250 empleados distribuidos entre Londres, Boston, Vancouver y San Diego. Desarrolló la versión con ruedas de su plataforma HMND 01 en siete meses y la bípeda en cinco, frente a los 18 a 24 meses que suele demandar ese proceso en el sector.

Parte de esa velocidad se explica por la incorporación de profesionales con experiencia en otras compañías de robótica. El director de producto, Sotirios Stasinopoulos, señaló que contrataron a más de 50 especialistas provenientes de Boston Dynamics, Sanctuary AI, Apptronik y 1X. Esa experiencia previa les aporta lo que describió como una “ventaja de llegar después”.

De las pruebas en fábricas a los pedidos en firme

La primera apuesta comercial de Humanoid es un robot con torso, cabeza y dos brazos, que se desplaza sobre ruedas. Según la empresa, esa configuración permite cubrir aproximadamente el 90% de los usos industriales, sin los costos, la complejidad y las posibles fallas asociados al movimiento sobre dos piernas.

Las unidades Alpha pueden manipular unos 10 kilos en total, cinco por brazo. La versión beta está diseñada para duplicar esa capacidad y su lanzamiento está previsto para el último trimestre de 2026. La compañía también desarrolla internamente KinetIQ, su sistema de inteligencia artificial organizado en cuatro capas. Sokolov sostuvo que la inversión reciente permitirá acelerar el desarrollo de esa plataforma, ampliar los despliegues comerciales con grandes empresas industriales y llevar la nueva generación de robots al mercado. También destacó la combinación de experiencia en ingeniería y capacidad industrial que, a su juicio, ofrece Europa para desarrollar este tipo de tecnología.

“Conseguir financiamiento es un hito importante, pero no es el objetivo final. Nos proporciona los recursos necesarios para ejecutar el plan”, afirmó. Según el ejecutivo, la operación fue la mayor ronda Serie A de robótica humanoide en Europa.

El interés de los posibles compradores todavía debe traducirse en compromisos efectivos. Al confirmar el volumen de pedidos anticipados, Sokolov aclaró que no se trata de pedidos firmes. Los presentó como una señal de la demanda y sostuvo que la cartera es la más sólida del mercado en esta etapa de desarrollo.

La empresa concentró su estrategia en la industria manufacturera, la logística, el almacenamiento y la energía. Según el fundador, esos sectores enfrentan escasez de mano de obra y sus clientes ya conocen el valor de la automatización, lo que facilita la incorporación de robots a sus operaciones.

El proceso suele comenzar con una prueba de concepto de dos a cuatro semanas en las instalaciones del cliente. Después sigue un piloto de tres a seis meses y, finalmente, el despliegue comercial. Esa secuencia permite comprobar el funcionamiento del equipo, del software y de la IA antes de ampliar su uso.

Los pilotos también aportan información sobre las tareas que los clientes necesitan resolver y datos para mejorar las próximas generaciones de la plataforma. Sokolov considera que el salto de una prueba exitosa a una flota confiable constituye uno de los principales obstáculos del sector.

“Nuestros clientes necesitan tener la certeza de que los robots se integrarán a sus operaciones diarias y seguirán funcionando de manera confiable a medida que aumente el número de implementaciones”, explicó. Esa continuidad, agregó, es la que permite obtener un retorno claro de la inversión.

Humanoid ya completó proyectos piloto con Bosch, Schaeffler, Siemens, SAP y Ford, según el ejecutivo. Además, Schaeffler es su mayor cliente anunciado públicamente, con un despliegue de miles de robots previsto en sus plantas a nivel global para 2032.

La relación con esa compañía abarca otros dos frentes. También es inversora y proveedora, con un compromiso para cubrir más de la mitad de la demanda de actuadores de Humanoid hasta 2031. Se trata de los componentes que generan el movimiento del robot, y el volumen previsto asciende a siete dígitos.

Para fabricar sus equipos en Europa, la startup trabaja con Robert Bosch Robotics GmbH. El acuerdo incluye asistencia para adaptar el diseño a la producción industrial y apoyo en la cadena de suministro, además de la posibilidad de incorporar actuadores, variadores y sensores Bosch en futuras versiones.

Sokolov distingue entre conservar el control de la tecnología y producir cada unidad dentro de la empresa. Humanoid desarrolla la IA, el hardware y el software centrales, mientras que sus socios aportan infraestructura y experiencia industrial acumulada durante décadas.

“Construir un robot excelente es un desafío. Fabricar miles e implementarlos en múltiples ubicaciones a largo plazo es un desafío muy diferente”, sostuvo. A su entender, esa combinación también aporta mayor previsibilidad sobre la calidad y la disponibilidad de los componentes especializados.

La compañía planea fabricar varios cientos de robots junto con Bosch en 2027 y alcanzar 150.000 unidades en 2030 con distintos socios de producción. Es una meta ambiciosa frente a la estimación de Bank of America, que sitúa el mercado mundial en torno a un millón de unidades anuales a principios de la década de 2030.

Cómo venderlos y mejorar su rendimiento

Consultado sobre la competencia de fabricantes chinos y estadounidenses y sobre el rango de precios previsto, Sokolov no dio una cifra de ventas. Explicó que cada decisión de ingeniería contempla cómo reducir el costo de los componentes y el gasto total asociado al uso del robot durante su vida útil.

Según Humanoid, su modelo con ruedas puede cubrir el 90% de los usos industriales, con menor costo y complejidad que uno bípedo. (Foto: Humanoid)

Según el ejecutivo, los compradores industriales también evalúan si el equipo puede integrarse a sus operaciones, operar de manera confiable y justificar la inversión. La estrategia comercial de Humanoid contempla tanto la venta directa como el modelo de robot como servicio, que permite acceder al equipo sin comprarlo.

La segunda modalidad incluye la puesta en marcha, el soporte operativo y el acceso a operadores que pueden intervenir a distancia cuando haga falta. Sokolov la considera adecuada para comercios minoristas y empresas de comercio electrónico porque reduce el desembolso inicial y ofrece flexibilidad para ampliar su uso. 

La compra directa, en cambio, suele ajustarse mejor a clientes con tareas estables y repetitivas, como los fabricantes de automóviles. En ambos casos, la compañía apunta a que la inversión se recupere en aproximadamente un año.

“Algunos clientes quieren tener robots como parte de su infraestructura industrial a largo plazo. Otros prefieren el modelo de robot como servicio porque reduce la inversión inicial”, explicó. La elección, agregó, depende de cómo cada organización incorpora nuevas tecnologías y de la velocidad con la que espera extender su uso.

Sokolov cree que ofrecer ambas alternativas puede facilitar la adopción. Algunas empresas están listas para comprar equipos, mientras que otras prefieren adquirir experiencia operativa antes de asumir un compromiso mayor. La expectativa de Humanoid es que los costos del hardware disminuyan a medida que aumenta la producción.

Humanoid ofrecerá robots como servicio, con soporte y asistencia remota, para reducir la inversión inicial de comercios y operadores de e-commerce. (Foto: Humanoid)

Frente a una competencia numerosa y con acceso a capital, el fundador insiste en concentrarse en clientes empresariales. Considera que las aplicaciones industriales ofrecen la oportunidad más inmediata de obtener resultados medibles y que cada robot instalado aporta experiencia para mejorar la plataforma.

“Para mí, ganar significa convertirnos en la empresa en la que confían los clientes industriales cuando están listos para implementar IA física a gran escala”, afirmó. 

En cuanto al rendimiento, Sokolov espera que los mayores avances provengan de la IA. Aunque el hardware seguirá evolucionando, señaló el aprendizaje por refuerzo, un método de entrenamiento basado en pruebas y resultados, como el área en la que observa progresos más rápidos.

La empresa invierte en KinetIQ Ascend, su sistema basado en ese enfoque, y en el aprendizaje compartido entre los robots de una flota. El objetivo es que incorporen nuevas tareas con mayor rapidez y que puedan adaptarse a los cambios en su entorno a partir de la experiencia acumulada.

En lugar de programar cada movimiento manualmente, Humanoid entrena a sus robots en simulaciones y luego ajusta su desempeño con experiencias reales. Según Sokolov, ese proceso permite mejorar la velocidad y la confiabilidad y trasladar lo aprendido por una unidad al resto de la plataforma.

El fundador afirmó que, en algunas tareas entrenadas mediante aprendizaje por refuerzo, sus sistemas ya operan a 1,5 veces la velocidad humana, con tasas de éxito de hasta el 99%. Aclaró que esos resultados llegan después de miles de iteraciones de entrenamiento y de la validación del rendimiento en entornos industriales reales.

Eso no significa que los robots superen a las personas en cualquier actividad. El propio Sokolov reconoció que la capacidad humana de adaptación sigue siendo una ventaja importante y que los tiempos para igualarla o superarla varían según la tarea.

Su expectativa es que los primeros avances sostenidos se den en trabajos industriales que exigen repetir el mismo movimiento durante períodos prolongados. También anticipa mejoras en la manipulación de objetos, la destreza y la autonomía, aunque considera que el cambio principal estará en la velocidad de aprendizaje.

“Una vez que sean capaces de mejorar continuamente a partir de la experiencia en el mundo real, el progreso será mucho más rápido”, sostuvo. Por eso, la empresa busca que los primeros despliegues comerciales aporten datos para entrenar y perfeccionar a las siguientes unidades.

Para Sokolov, el lugar que Humanoid consiga en el mercado dependerá de su capacidad para cumplir esos pasos. “Hay que construir los robots, implementarlos con éxito, aprender de los clientes y seguir mejorando la plataforma. En eso nos centramos cada día”, concluyó.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

10