El Foro Económico Mundial reconoce a ecuatoriana por su trabajo en la educación
La ecuatoriana Ana Raad constituyó en Chile la Fundación Reimagina en plena pandemia, cuando la educación se reinventó. Hoy, luego de casi seis años de trabajo, la organización que dirige impacta en 1,8 millones de profesores y trabaja con 80 organizaciones educativas de Latinoamérica.

La educación es el norte de Ana Raad. Esta antropóloga y comunicadora ecuatoriana recibió el pasado 20 de enero el Premio Innovación Social 2026, entregado por el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) y la Fundación Schwab, una plataforma suiza dedicada a impulsar y acelerar el emprendimiento social.

El galardón reconoce la labor de Raad en su afán de reducir las brechas educativas en Latinoamérica. Y ella lo dice sin falsa modestia: “el premio se entrega a emprendedores sociales que han demostrado que son capaces de resolver un problema sistémico”, cuenta la fundadora de Fundación Reimagina en una entrevista virtual, desde Santiago de Chile, pocos días después de recibir el galardón.

Esta organización se fundó en 2020, en medio de la pandemia del Covid 19, y desde entonces desarrolla un trabajo en el que la educación es el principio y el fin. Nació con el propósito de acelerar los cambios en educación, “haciéndonos cargo de brechas que hoy día son enormes, desde la lectura, el lenguaje, matemáticas, pero también pensando en que se nos avecinan brechas del futuro que tienen que ver con habilidades y conocimientos que hoy los sistemas educativos no están abordando”, en palabras de Raad.

La fundación trabaja acelerando metodologías con profesores y directores de escuelas y colegios, así como con tomadores de decisiones y los responsables de las políticas públicas en esta materia. “No se trata solo de decir hay que cambiar, sino generar estos cambios en salas de clases de Latinoamérica”.

En casi seis años de trabajo Reimagina tiene números que validan su trabajo. Llega actualmente a 1,8 millones de profesores a lo largo de Latinoamérica con distintas iniciativas. “Nos hemos jugado por el hecho de reforzar a los profesores como la gran pieza de cambio”, comenta Raad. Además, la fundación trabaja con alrededor de 80 organizaciones educativas en siete países América Latina

Las oficinas físicas de Reimagina están en Chile, pero cuenta con una ‘antena muy fuerte’ en Ecuador. “Trabajamos para realmente fortalecer a la sociedad civil”. Agrega que junto con el trabajo que se hace con profesores y organizaciones, la fundación tiene un eje muy claro a nivel de la política educativa. “En Reimagina nunca olvidamos que nuestros pies y nuestras manos están dentro de la sala de clases, pero también tenemos claro que para hacer un cambio sistémico no podemos solo intentar cambiar al profesor y al director, sino que hay que llegar al siguiente anillo y ahí tiene que ver la política”.

¿Qué tan complicado es conectar con quienes elaboran las políticas públicas y lograr su apoyo? Raad no tarda en responder: “Soy una convencida de que sin la política educativa uno no hace cambios sostenidos en el tiempo. Hay que ir acompañado. Nosotros que venimos del emprendimiento social, queremos todo rápido, ágil, como sea, pero hemos aprendido que a la rápida solo no se llega, hay que avanzar en conjunto, colectivamente”.

El premio que Raad recibió en el Foro de Davos tiene un carácter simbólico importante y, según cuenta, es una suerte de puente hacia el futuro. “No hay entrega de dinero, pero si existe acompañamiento durante tres años al desarrollo de la organización, desde la formación del equipo, asistencia a cursos y seminarios. Son momentos de conexión global, con acceso a la red del Foro Económico Mundial integrada por cerca de 500 emprendedores sociales”. @@FIGURE@@

Para llegar a este momento Raad cumplió un trabajo de décadas. Se educó en un colegio con el método Montessori, estudió Comunicación Social en la Universidad Casa Grande, en Guayaquil. Cruzó los Andes y obtuvo una maestría en Antropología en la Universidad de Chile y luego estudió gestión de empresas y organizaciones sin ánimo de lucro en el Instituto de directores de Chile. Vive cerca de un cuarto de siglo en el país de Neruda y el vino. “Me fui quedando, me quedé trabajando, luego me casé, tengo mis hijas y mi esposo acá, pero siempre tuve esta doble militancia Ecuador-Chile”.

También explica que Reimagina se financia a través de filantropía internacional con fondos concursables. “No vendemos nuestros servicios a los gobiernos. Más bien tenemos esa neutralidad de llegar con respuestas. El trabajo con los gobiernos es para escalar, no es para para financiarnos y creo que eso también nos ha abierto mucho las puertas”. Entre las organizaciones que aportan a la organización que dirige Raad están la minera BHP, con sede en Australia y la fundación Qatar.

Raad no pierde el foco. Sabe que los emprendedores sociales tienen la capacidad de lograr conectar el financiamiento del mundo privado con las políticas públicas y estar más cerca de los problemas. “Me encantaría lograr que más empresas se unan a esta causa y nos ayuden a escalar y llegar a más profesores y colegios en Ecuador y la región”. (I)