Desde el rascacielos 50 Hudson Yards, en Nueva York, BlackRock consolida su posición como el gigante de las finanzas globales. De acuerdo con informes propios de 2025, la mayor gestora de inversiones del mundo administra cerca de US$ 14 billones en activos y registra ingresos anuales que superan los US$ 24.200 millones.
Entre los miles de profesionales que diariamente cruzan las oficinas ubicadas en 100.000 metros cuadrados, se destaca la ecuatoriana Ana Belén Villamar Ordóñez. Tiene 24 años y trabaja como ingeniera de sistemas. "A veces me siento como una hormiga".
Confiesa que hay mañanas en las que entra a la oficina sintiendo un ligero vértigo. Todavía le cuesta creer que hoy forme parte de una compañía que influye en el sistema financiero global. Entre sus clientes están bancos, fondos de inversión, aseguradoras, gobiernos y las instituciones financieras más importantes. Cuenta con 21.000 colaboradores y tiene presencia en más de 30 países. "Tengo síndrome del impostor"
No es por falta de confianza, sino el temor de quien empieza su carrera profesional en una de las organizaciones más influyentes del sistema financiero mundial.
Durante años, creyó que las matemáticas eran el lugar donde encontraba todas las respuestas. Estudio Ciencias de la Computación en la Universidad de Virginia, Estados Unidos. "Soy muy organizada, planificadora y perfeccionista. Me frustraba fácil si las cosas no salían como esperaba".
Noventa oportunidades para escuchar un "no"
Cuando llegó el momento de buscar una práctica profesional, decidió apuntar alto. Envió 90 aplicaciones, 30 empresas le respondieron, 15 la entrevistaron. Una de esas fue BlackRock, que le abrió la puerta sin saber que le cambiaría la vida.
Hoy es parte del equipo responsable del desarrollo de Aladdin, la plataforma tecnológica creada por la gestora de activos para analizar riesgos, administrar portafolios de inversión y monitorear mercados en tiempo real. Su trabajo combina el front end, la parte visible para el usuario, como para el back end, donde ocurre la lógica que hace posible el funcionamiento del sistema.
El uso de inteligencia artificial forma parte de su rutina. La utiliza para programar y acelerar procesos. "La IA ayuda, pero no podemos dejar de pensar, de hacer preguntas, revisar y tener la última palabra". (I)
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