Siente, respira y vive publicidad
Julissa Villanueva Periodista
Julissa Villanueva Periodista
La organización entra a una nueva etapa marcada por la transformación digital, la sucesión generacional y el legado de una familia que ayudó a construir la historia de la publicidad ecuatoriana.
La matriz de Norlop VML no parece atrapada en la velocidad de los algoritmos y las pantallas. Más bien se siente como una casa donde la creatividad decidió quedarse a vivir hace décadas. Ubicada en Tulcán y Luque, centro de Guayaquil, la casona conserva la arquitectura tradicional de paredes claras, ventanas altas con hierro forjado que evocan otro ritmo citadino, uno donde las ideas se discutían entre café y bocetos dibujados a mano.
Adentro, el contraste mueve emociones y desbloquea recuerdos. En el lobby, hay una especie de ‘museo silencioso de comunicación visual’, donde cámaras de fuelle (equipo clásico que utiliza una estructura flexible en forma de acordeón); polaroids y modelos réflex de doble lente permanecen en vitrinas. En el siguiente piso, al que se llega por las anchas escaleras de maderas, la publicidad de antes convive con la hiperconectividad de ahora, donde tecnología, datos, redes sociales e inteligencia artificial persiguen el mismo objetivo de conectar con las personas a través de una buena historia.
En medio de ese universo creativo está Cecilia “Ceci” Solá Tanca, quien asumió la presidencia ejecutiva de Norlop VML en enero de 2026, luego de 14 años en la gerencia general y de recorrer prácticamente todos los escalones dentro de esta compañía.
“Es una gran responsabilidad estructurar un equipo donde somos 260 personas”, indica.
Mucho antes de liderar uno de los grupos creativos más importantes del país, su primer empleo estuvo en esos mismos pasillos, como asistente de cuentas. Sin embargo, la conexión con la empresa comenzó en su infancia, porque creció viendo a su padre, Francisco Solá Medina, trabajar ahí. Así fue como entendía, casi de manera natural, cómo funcionaba la dinámica entre marcas, ideas y clientes.
Desde niña escuchó conversaciones sobre campañas y creatividad, en una época en la que la industria publicitaria apenas comenzaba a consolidarse en Ecuador. “Mi relación con la agencia es de toda la vida. Mi papá fue empleado fundador, entonces siempre estuve rodeada de publicidad”, recuerda.
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En 1963, Presley Norton y Alberto López fundaron Norlop, cuyo nombre se desprende de la primera sílaba de ambos apellidos, pero en 1967 fue adquirido por Francisco Solá Medina y Peter Mussfeldt, quienes trabajaron allí desde su apertura. A finales de los años setenta, Mussfeldt dejó la sociedad para seguir sus propios proyectos y Solá quedó como único accionista.
“En 1982 nos asociamos a VML, parte de WPP, uno de los holdings de comunicación más importantes del mundo, quienes participan como socios minoritarios”. De allí que el nombre Norlop ha ido evolucionando al ritmo de la red: antes Norlop JWT, hoy Norlop VML. “Formamos parte de esta red global, manteniendo al mismo tiempo el liderazgo familiar y el carácter cercano de la agencia”, puntualiza.
Con un patrimonio de US$ 11,4 millones registrados en la Superintendencia de Compañías durante el 2025, la firma acumula más de mil reconocimientos nacionales e internacionales, y cerca de 40 marcas activas como clientes. Detrás de ese resultado también está la evolución profesional de Ceci Solá, quien, aunque estudió Publicidad y Comunicación en Estados Unidos y luego complementó su formación en Marketing en Ecuador, asegura que el aprendizaje más importante ocurrió dentro de la propia organización.
“Cuando buscaba universidades, solo aplicaba a escuelas de comunicación porque siempre me vi en publicidad. Estudié Comunicaciones y Relaciones Públicas en Endicott College, en Estados Unidos, y cuando regresé al Ecuador complementé mi formación en la entonces Mónica Herrera, hoy Universidad Casa Grande, porque quería fortalecer la parte de marketing”.
Su primer cargo como asistente de cuentas le permitió entender rápidamente que el negocio creativo no funciona desde el individualismo, sino desde la coordinación entre equipos. “Entré aquí hace muchísimos años y fui pasando por distintos roles: asistente de cuentas, ejecutiva, supervisora, dirección, gerencia general y ahora estoy en la presidencia. Este es un negocio que funciona en equipo. No te va bien cuando trabajas de manera individual”, insiste hoy, a sus 51 años de edad.
Con el tiempo, Ceci Solá comenzó a interesarse profundamente en liderazgo, manejo de equipos y habilidades blandas. Entre todas ellas, identifica una como la más importante: la empatía. “Uno tiene que aprender a entender a las demás personas y también a sus equipos. Si estás arriba mirando hacia abajo, difícilmente vas a lograr buenos resultados”, sostiene.
Parte de esa visión también proviene del legado de su padre, uno de los nombres más influyentes de la comunicación comercial ecuatoriana, quien falleció en 2023 tras seis décadas dentro de la industria. Muchas de sus reflexiones quedaron recopiladas en el libro Norlop, el legado de Papá Solá, donde aparecen frases que hoy Ceci aplica en la compañía: “Las buenas ideas son las que trascienden con el tiempo”, “El mejor premio es la confianza de los clientes” o “Hay que vivir en estado curioso con el mundo”.

La industria publicitaria que encontró cuando empezó es muy distinta a la actual. Hoy el negocio está atravesado por plataformas digitales, redes sociales, producción de contenido, influencers y campañas en tiempo real. Pero Ceci insiste en que la esencia no ha cambiado. “Los clientes siempre quieren vender”, dice entre risas. “Lo que cambia es cómo conectas con las personas”.
Actualmente, Norlop VML desarrolla campañas integrales, producción audiovisual, estrategias digitales, activaciones, manejo de influencers y compra de medios a través de WPP Media, parte del grupo, donde también está Bonding (marketing BTL).
En la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros, está registrada como Organizaciones Norlop S.A. y muestra un crecimiento acelerado junto a sus subsidiarias. En 2025 cerró con US$ 45,45 millones en ingresos por actividades ordinarias.
De acuerdo con el informe de auditores Hansen-Holm, el incremento de ventas fue sostenido en el último quinquenio. El punto de partida es el 2021, con US$ 24,4 millones.
Bajo la dirección de los hermanos Solá, la firma muestra una sólida evolución comercial. Ceci asumió oficialmente la presidencia ejecutiva en una sucesión que planificó junto a su hermano mayor Francisco “Paco” Solá Tanca, hoy presidente del directorio.
Ambos crecieron dentro de la empresa familiar y aprendieron a separar los vínculos personales de las decisiones corporativas. “Mi papá siempre nos decía que los negocios son negocios y la familia es familia”, comenta.
Uno de los momentos más complejos en la trayectoria de Ceci Solá llegó con la pandemia. Recuerda claramente el 16 de marzo de 2020, cuando Ecuador entró en confinamiento nacional obligatorio por el Covid-19 y toda la operación tuvo que abandonar las oficinas sin saber cuándo regresarían ni cómo reaccionaría el mercado.
“La compañía tomó decisiones difíciles relacionadas con personal, reducción de costos y reorganización operativa, mientras migraba en tiempo récord hacia el teletrabajo. Tuvimos que movernos muy rápido”, recuerda. A pesar de la incertidumbre, el grupo logró mantener la operación activa y, años después, todavía conserva un esquema híbrido de trabajo basado en confianza y autonomía entre equipos, con dos días semanales de modalidad remota en la mayoría de sus equipos.
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“Los cambios son parte del día a día. Tuvimos que aprender a trabajar en la virtualidad y nos dimos cuenta de que funciona”, comenta. Para Solá, esa decisión no solo responde a eficiencia operativa, sino también a la confianza construida entre colaboradores. “No importa dónde estés; si tienes una responsabilidad, la vas a cumplir”, afirma.
Esa capacidad de adaptación también atraviesa la visión creativa del operador publicitario. En una industria marcada por la transformación digital, Solá considera que construir marcas relevantes exige asumir riesgos en medio de un ecosistema saturado de mensajes y contenidos. “Uno tiene que arriesgarse y hacer las cosas de manera distinta”, sostiene.
Ese, tal vez, es el poder de atracción para grandes marcas. En 2025, la firma consolidó nuevos contratos con La Fabril, Pronaca y Oriental, según revela Solá.
Si bien gran parte del negocio está vinculada a marcas corporativas y estrategias comerciales, Norlop VML también ha desarrollado campañas con impacto cultural y social, como la que realizó junto a Real para impulsar el reconocimiento del encebollado como patrimonio del Ecuador.
Algunas de las campañas que más la han marcado, dice, son las que crearon para SOLCA y Fundación Fasinarm, organizaciones con las que trabaja de manera pro bono. En ambos casos, el desafío no pasa únicamente por posicionar una institución, sino por generar conciencia social y movilizar recursos para sostener programas de salud, prevención e inclusión.
Según explica, trabajar con presupuestos reducidos obliga a potenciar aún más la creatividad y construir ideas capaces de conectar emocionalmente con el público sin depender de grandes inversiones.
“La idea tiene que ser realmente disruptiva para llamar la atención”, sostiene. Para Solá, ese tipo de campañas también reflejan una dimensión más humana de la industria creativa: utilizar la comunicación no solo para vender productos, sino también para visibilizar problemáticas sociales y generar impacto colectivo.
Aunque el cambio representa una nueva etapa, Ceci Solá entiende que el verdadero desafío es mantener vigente una cultura empresarial construida durante más de seis décadas. Quizás por eso, mientras las vitrinas del lobby siguen exhibiendo cámaras que alguna vez capturaron el pasado, la agencia continúa enfocada en interpretar el futuro.
Aun así, insiste en que la esencia de la industria permanece intacta. “La creatividad sigue siendo la misma. Lo que cambian son los medios”. (I)