Forbes Ecuador
Luxury Hotel Illa Experience Hotel
Lifestyle
Luxury Hotel Illa Experience Hotel
Fotos: Pavel Calahorrano Betancourt
Share

En el barrio San Marcos, en el Centro Histórico de Quito, una antigua casa patrimonial se convirtió en Illa Experience Hotel. Sus 19 habitaciones se distribuyen entre tres construcciones que mezclan arquitectura colonial, republicana y contemporánea. Los objetos familiares y el arte ecuatoriano acercan a la historia.

6 Noviembre de 2026 17.54

En la calle Junín, a la entrada del barrio San Marcos, una puerta amarilla marca el acceso a Illa Experience Hotel & Spa. El color representa el sol y funciona como una primera señal de lo que ocurre detrás de ella.

Al cruzarla, San Marcos comienza a sentirse de otra manera.

La propiedad ocupa un terreno de 3.400 metros cuadrados y conserva paredes de adobe, pisos de madera, techos de latón y elementos de piedra. La apuesta fue conservar las huellas de la vivienda o registros vivos, y hacerlas convivir con una propuesta contemporánea de hospitalidad.

Antes de comenzar el recorrido, los propietarios, la ecuatoriana María Soledad Vaca y el estadounidense Marcel Perkins, dan la bienvenida con una bebida espirituosa con identidad andina. No es un coctel elegido al azar. Forma parte del estilo en que Illa busca acercar a sus huéspedes a Ecuador y a sus sabores. 

Se denomina Herencia del Valle, una preparación tradicional de la zona de Juncal, en Chota, elaborada a base de caña de azúcar y mezclada con maracuyá. La bebida suele cambiar según el día. Llegó como un abreboca antes de las explicaciones sobre la arquitectura y la historia.

Después de probarla, comenzó el recorrido hacia lo más inesperado, sus rincones de lujo escondidos.

El hotel abrió sus puertas en diciembre de 2017, después de tres años de restauración y planificación. La propiedad fue adquirida cuando se encontraba abandonada. Su construcción data de más de 60 años. El nombre Illa proviene del quechua, que en español significa "luz sagrada" o "buena ventura". También es un guiño al pasado familiar, ya que así se llamaba el bisabuelo de su propietaria.

Caminar por sus pasillos es como pasear por un museo bien estructurado. Cada detalle tiene un significado y cada espacio relata una historia. El lujo no está concentrado en una sola habitación o rincón. Está repartido por toda la casa. 

La propiedad está dividida en tres zonas bien marcadas: Casa Mansión, Casa Imprenta y Casa ArtDeco. Cada una tiene una personalidad distinta y, al pasar de una a otra, también cambia de estilo arquitectónico.

Luxury Hotel Illa Experience Hotel - Fotos: Pavel Calahorrano Betancourt
Luxury Hotel Illa Experience Hotel - Fotos: Pavel Calahorrano Betancourt

Casa Mansión: memoria e historia

La primera parada es Casa Mansión. Cuenta con tres niveles llamados galerías y tiene nueve habitaciones clasificadas como Luxury, Master Suite y Suite. Allí conviven elementos coloniales, republicanos y contemporáneos.

El primer patio está identificado por un gran espejo de agua llamado Permanecer. Desde ahí se inicia esta experiencia. El sonido del agua cambia el ritmo del lugar. Dos sillas metálicas invitan a detenerse unos minutos antes de continuar hacia las galerías.

Es el momento en que aparecen también las primeras referencias a la familia. Cada galería está dedicada a los hijos de sus propietarios: María Emilia, Matías y Celeste, quienes también participaron, de distintas maneras, en el diseño.

El primer piso, o primera galería, pertenece a Matías. Se observan muros de adobe, columnas y arcos originales de piedra. Algunos materiales fueron descubiertos durante la restauración, después de retirar capas de pintura que durante años habían ocultado los colores. En lugar de volver a cubrirlos, decidieron dejarlos visibles.

Estos testigos dan fe del paso del tiempo y dejan en evidencia, por primera vez, la verdadera edad del inmueble. Sus años de construcción son más que un dato y se convierten en parte de la experiencia.

Las tres puertas de las primeras habitaciones provienen del convento de San Agustín, en Ibarra. Sus dimensiones fueron modificadas, ya que no coincidían con los nuevos accesos, por lo que el maestro ecuatoriano Mario Mera tuvo que adaptarlas.

Matías, el segundo hijo de la pareja, que estudia arquitectura en Nueva York, fue quien diseñó el mueble de madera multifuncional que divide dos ambientes, una oficina y el recibidor donde minutos antes tomamos la bebida  de bienvenida.

En este espacio, las habitaciones estaban ocupadas. Una noche en el hotel cuesta US$ 650 más impuestos. 

La siguiente parada es el subsuelo. La temperatura cambia mientras descendemos. La primera vista es hacia una oficina decorada con las obras del artista ecuatoriano Daniel Reinoso, cuyo trabajo estaba relacionado con el costumbrismo (una corriente que representaba escenas, personajes y tradiciones de la vida cotidiana, la mayoría de sus obras están en el hotel). En una de las paredes hay un diablo huma bailando. Esta es una figura mítica e icónica de las festividades andinas.

Junto a la obra está un escritorio destinado a los huéspedes que necesitaban trabajar. Detrás, un anaquel de madera con fotografías de paisajes del país.

En el jardín posterior nos recibe la pileta original de la casa, que está integrada al paisaje. A su alrededor crece un pequeño huerto de lavanda, hierba luisa, romero y cedrón. También, entre los geranios, hay limón, zapallo y menta.

En este rincón, la propiedad deja de sentirse como un hotel y vuelve a parecer una casa.

En otra puerta está el SPA, con un acogedor jacuzzi y una ventana que mira hacia el jardín. Allí nos recibió un espacio que nos invitó a una experiencia sensorial con chocolate. Después de un masaje como parte de un tratamiento de hidratación, conocimos los beneficios de este producto que combate el envejecimiento prematuro.

Al otro lado está la cava de vinos; se piensa que antiguamente este lugar era utilizado para conservar carnes.

Al terminar de examinar los tres espacios, volvimos a subir. 

Las gradas de madera que conectaban algunos niveles fueron construidas de manera independiente y estaban sujetas a la pared. La idea era que pudieran retirarse sin modificar la estructura original de la vivienda. Esta es una solución que resume la lógica de la restauración: intervenir sin borrar. 

En el segundo nivel aparece con mayor claridad el ambiente republicano. Sillones, mesas pequeñas y objetos antiguos son los que dan paso, pero los más atractivos son dos mecedoras que abren el espacio. Las sillas pertenecían a los abuelos de los propietarios y las restauraron para volver a formar parte de la casa.

El techo de latón azul llama la atención. Su tonalidad apareció después de retirar las capas de pintura que lo cubrían. 

Las ventanas de madera conservan su estructura original y solo una de ellas podía abrirse. Sin embargo, el clima quiteño, en una mañana de sábado, daba una sensación de frescura.

En las habitaciones predomina una estética clásica, con tonos neutros y acentos sutiles en verdes y celestes. Las camas ocupan el centro de las estancias y las paredes se muestran talladas con patrones geométricos y florales en mamparas, paneles de estructura ligera, a menudo móviles. Estas están inspiradas en iglesias quiteñas como La Merced y La Compañía de Jesús.

Pero uno de los objetos que más cuenta la historia está debajo de la cama: son las alfombras de Marianita, la abuela de la dueña. En la familia existía la tradición de que, con cada nacimiento, ella tejía una alfombra para colocarla debajo de la cuna. Luego de su fallecimiento, en diciembre de 2025, algunas de estas piezas fueron enmarcadas como cuadros en el hotel.

Hay rincones de lectura donde se encuentran sillas acolchadas, botellas de vino, papelería y lámparas escogidas y pintadas por Celeste, la tercera hija de la pareja, quien estudia Ciencia Culinaria en Estados Unidos. 

Las luminarias en el segundo piso son doradas y en el tercero, negras.

Al subir a la tercera galería cambia el ambiente. Resalta su contemporaneidad y tiene mayor luminosidad natural. Desde sus ventanales se observa la cara este del Centro Histórico de Quito, con tejados y cúpulas de iglesias que terminan convirtiéndose en parte de la decoración. 

Sus espacios fueron desarrollados mediante columnas y vigas que permitieron ampliar la construcción sin perder la relación con la vivienda original. La luz entra directamente y caracteriza este piso como el más luminoso. 

Entre los objetos que se destacan en esta zona está una antigua tina encontrada entre los escombros durante la restauración. Fue recuperada y restaurada para volver a utilizarse en una de las habitaciones, que la guarda como un tesoro.

Al ingresar a un dormitorio, se percibe mayor libertad de diseño. Esta fue decorada por María Emilia, primera hija de la pareja. Ella estudió en Alemania y trabaja como directora de Marketing de una empresa en ese país. Otra de las obras más representativas es un cuadro con el cuerpo de su abuela y el rostro de la primogénita de los dueños. La obra fue trabajada por Daniel Reinoso, en homenaje a la familia.

Luxury Hotel Illa Experience Hotel - Fotos: Pavel Calahorrano Betancourt
Luxury Hotel Illa Experience Hotel - Fotos: Pavel Calahorrano Betancourt

Casa Imprenta: el salto contemporáneo

El cambio se sintió al llegar a Casa Imprenta. Si Casa Mansión conservaba la atmósfera de una vivienda antigua, aquí el lenguaje era más moderno.

La transición comienza en un antiguo zaguán que decoró a mano el maestro y artista ecuatoriano Fausto Merchán. Allí funciona una oficina donde trabajaba la Chief Happiness Officer (directora de Felicidad) del hotel, un puesto único. Su función es velar por la armonía y felicidad tanto de los huéspedes como del personal. Se investiga a cada uno de los visitantes para conocer sus gustos, preferencias y restricciones alimenticias, entre otros detalles. Todo pensado alrededor de la hospitalidad.

Después bajamos por unas escaleras de metal y la arquitectura predominante es el minimalismo. Este busca reducir los elementos decorativos para que las proporciones, los materiales y la propia estructura tengan mayor protagonismo.

Afuera se observa la piscina, rodeada de cerámica turquesa, sillas reclinables negras con un acolchado café, macetas que contienen palmeras pequeñas o Cicas (su nombre científico), y una pared baja verdosa hecha de cipreses aporta un ambiente natural y veraniego. En un muro blanco, se levanta un diablo huma, que parece el vigía y cuidador de todo este espacio.

Ingresamos por otras escaleras a la Casa Imprenta. Su nombre habría nacido a partir de un antiguo garaje y de un espacio que permanecía completamente cerrado; su antiguo dueño tenía una imprenta y su hijo jugaba al lado. Su nombre conserva la memoria de lo que alguna vez 
existió allí.

Esta zona cuenta con dos habitaciones. Los elementos que decoran la Casa Mansión, espacio recorrido antes, como camas, mesas de noche y sillones de lectura, también se observan en estos nuevos espacios, pero con una estética más actual. La iluminación artificial se utiliza para destacar determinados puntos y cambiar la percepción de vlos ambientes.

A unos pasos se percibe otra arquitectura.

Luxury Hotel Illa Experience Hotel - Fotos: Pavel Calahorrano Betancourt
Luxury Hotel Illa Experience Hotel - Fotos: Pavel Calahorrano Betancourt

Casa ArtDeco: una mirada singular

El último tramo es Casa ArtDeco, con siete habitaciones. El art déco es un movimiento artístico y decorativo caracterizado por las formas geométricas, la simetría y una estética moderna para su época. En Illa, esa referencia se mezcla nuevamente con objetos que provienen de la historia familiar.

Allí, los espacios son más amplios y luminosos. La sensación es distinta, ya que hay mayor libertad para intervenir y combinar materiales.

Antes de subir las gradas de madera, un detalle llamó mi atención: la base tenía la forma de una pieza de ajedrez, un peón.

Mientras ascendía, aparecían en las paredes los tapetes tejidos por Marianita, abuela de la dueña, ahora enmarcados como piezas de arte. Sobre nosotros colgaban lámparas con dobleces de origami en papel, que hacen que la luz se vuelva más calidad y den un entorno más hogareña, la más llamativa es una que tiene forma de oruga.

Por su parte, las habitaciones cuentan con colores más intensos, principalmente amarillos y azules. Los ambientes internos se transforman mediante paneles giratorios, de un lado muestran obras de arte como paisajes ecuatorianos y del otro un televisor de pantalla plana. 

Luxury Hotel Illa Experience Hotel - Fotos: Pavel Calahorrano Betancourt
Luxury Hotel Illa Experience Hotel - Fotos: Pavel Calahorrano Betancourt

La casa como experiencia

Después de recorrer Casa ArtDeco hay una sala de estar donde todo los días se organizan diversas actividades a partir de las 17:00, según el perfil de los visitantes. Para las familias con niños hay pintura, elaboración de helados y repostería tradicional. Para otros visitantes, se planifican encuentros alrededor del gramófono (un antiguo aparato mecánico utilizado para reproducir música a partir de discos de acetato), y otra opción son las tertulias y relatos sobre discos antiguos.

Otra opción es el restaurante Inés. La propuesta gastronómica está a cargo del chef Juan Carlos Donoso. Este espacio recupera los platos típicos ecuatorianos para que la experiencia gastronómica sea auténtica. Illa también tuesta su propio café, que llega de los productores nacionales, principalmente de Loja. (I)

*Este texto se publicó originalmente en la edición # 32 de Forbes Ecuador, octubre / noviembre 2026, que está en circulación. 

¡Tú también puedes ser parte del mundo Forbes! 

A la venta en: 

Supermaxi

Megamaxi

Mr. Books 

Libri Mundi 

Mi Comisariato 

Travel Stores 

Medicity

Tipti 

También puedes comprar la edición digital aquí

Para suscribirte a la edición impresa da clic aquí 

10