Leonid Radvinsky, propietario de OnlyFans y uno de los empresarios más enigmáticos del negocio digital, murió a los 43 años tras una larga batalla contra el cáncer. El empresario ucraniano, que transformó una pequeña startup británica en una de las plataformas más rentables del mundo, dejó una fortuna multimillonaria y un modelo de negocio que redefinió la economía de los creadores de contenido en internet.
La compañía confirmó su fallecimiento en un comunicado enviado a medios internacionales, en el que señaló que el empresario murió en privado junto a su familia. Radvinsky era conocido por su bajo perfil y por evitar la exposición pública, a pesar de controlar uno de los negocios más polémicos y lucrativos de la última década.

De un sitio de nicho a un gigante de miles de millones
Radvinsky compró OnlyFans en 2018 a sus fundadores, Tim Stokely y Guy Stokely, cuando la plataforma todavía era un proyecto pequeño dentro del mundo de las redes sociales por suscripción. Bajo su control, el sitio se convirtió en un fenómeno global que permitió a millones de creadores vender contenido directamente a sus seguidores, con un modelo que retiene el 20% de cada transacción.
El crecimiento fue explosivo. La plataforma superó los 4,6 millones de creadores activos y alrededor de 377 millones de usuarios, con miles de millones de dólares moviéndose cada año dentro del sistema. Solo en 2024, el gasto total dentro de OnlyFans superó los US$ 7.200 millones, impulsando ingresos récord para la empresa.
Ese desempeño convirtió a OnlyFans en una máquina de generar efectivo para su dueño. Desde la compra de la compañía, Radvinsky recibió más de US$ 1.800 millones en dividendos y llegó a cobrar más de US$ 700 millones en un solo año, según registros corporativos presentados en el Reino Unido. Forbes estimaba su patrimonio en alrededor de US$ 7.800 millones, el doble que el año anterior.

Un empresario reservado que evitaba los medios
Nacido en Odesa, Ucrania, Radvinsky se mudó a Estados Unidos durante su infancia y creció en Chicago. Más tarde se instaló en Florida, donde vivió hasta sus últimos días. Antes de adquirir OnlyFans, había trabajado en sitios vinculados al negocio del contenido para adultos y al tráfico online, experiencia que luego resultó clave para entender el potencial comercial de la plataforma.
A diferencia de otros multimillonarios tecnológicos, nunca buscó protagonismo público. Rara vez daba entrevistas y casi no aparecía en eventos, lo que lo convirtió en una figura rodeada de misterio dentro del mundo empresarial.
Además de su actividad en tecnología, el empresario financió distintas iniciativas filantrópicas, entre ellas donaciones a centros de investigación médica, proyectos de software libre y organizaciones de protección animal.
El negocio que cambió la economía del contenido online
Durante la pandemia, OnlyFans vivió su mayor expansión. Con millones de personas buscando nuevas fuentes de ingresos, la plataforma se convirtió en una alternativa para artistas, influencers, trabajadores sexuales y celebridades que comenzaron a monetizar contenido mediante suscripciones.

El modelo resultó altamente rentable: la empresa se queda con una quinta parte de cada pago, mientras que los creadores reciben el resto. Ese esquema permitió que la compañía creciera sin depender de publicidad y generara ingresos recurrentes muy elevados.
En los últimos años, OnlyFans intentó ampliar su imagen más allá del contenido para adultos, incorporando chefs, deportistas y celebridades, aunque ese tipo de material sigue representando la mayor parte del negocio.
Negociaciones para vender la empresa antes de su muerte
Antes de fallecer, Radvinsky mantenía conversaciones con inversores para vender una participación mayoritaria de la compañía en una operación que podría haber valuado OnlyFans en alrededor de US$ 5.500 millones. Las negociaciones incluían financiamiento con deuda y capital, y estaban en una etapa inicial.
El empresario también había transferido su participación a un fideicomiso en 2024, lo que ahora abre interrogantes sobre el futuro control de la compañía y la continuidad de su estrategia.
Con su muerte, OnlyFans pierde al principal responsable de su crecimiento y queda frente a una nueva etapa en la que deberá definir su rumbo sin el empresario que la convirtió en uno de los negocios digitales más rentables del mundo.