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Balances en recuperación pero todavía con mora elevada: el diagnóstico de los bancos de inversión

Esteban Monte

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Los informes de Bank of America, UBS, Goldman Sachs, Banco Safra y J.P. Morgan coinciden en que el sistema financiero argentino dejó atrás el peor momento, pero advierten que la recuperación será gradual.

30 Abril de 2026 06.37

La banca argentina transita un momento bisagra. Tras un 2025 atravesado por la inestabilidad macroeconómica, los primeros datos de 2026 muestran una mejora en los balances, aunque todavía lejos de consolidar una recuperación estructural. La rentabilidad repunta en el margen, pero la mora sigue elevada y el crédito no logra recuperar dinamismo.

Los principales bancos de inversión (Bank of America, UBS, Goldman Sachs, Banco Safra y J.P. Morgan) coinciden en un diagnóstico matizado: el sistema dejó atrás el peor momento, pero la normalización será gradual y todavía enfrenta riesgos relevantes.

El foco sigue puesto en la calidad de los activos. Según datos relevados por UBS y también destacados por J.P. Morgan, el ratio de préstamos en situación irregular (NPL) alcanzó el 6,7% en febrero, con un incremento mensual de 30 puntos básicos y una suba interanual de casi 5 puntos porcentuales. Si bien el deterioro continúa, el dato introduce un matiz: la velocidad de empeoramiento es menor a la observada en enero, cuando el salto había sido mucho más abrupto.

Para J.P. Morgan, esta dinámica define el momento actual como “mixto”. “Las tasas de mora continúan empeorando, aunque a un ritmo menor”, señala el informe, reflejando una lectura cautelosa sobre el sistema. En otras palabras, el deterioro no se detuvo, pero podría estar acercándose a una meseta.

Jamie Dimon, CEO de JPMorgan Chase - SE PUEDE USAR - (Foto: Steve Jurvetson, CC BY 2.0, via Wikimedia Commons)
Las tasas de mora continúan empeorando, aunque a un ritmo menor, según J.P. Morgan.  (Foto: Steve Jurvetson, CC BY 2.0, via Wikimedia Commons)

El problema sigue concentrado en el crédito a familias. Los préstamos personales registran niveles de mora del 13,7%, mientras que las tarjetas de crédito se ubican en torno al 10,6%, ambos con incrementos mensuales significativos. En contraste, el crédito corporativo muestra un deterioro mucho más acotado, lo que confirma que el estrés está focalizado en los segmentos más sensibles al ingreso disponible.

Este punto es clave para entender la estrategia de los bancos. Según J.P. Morgan, varias entidades ya comenzaron a ajustar sus políticas de originación, reduciendo la exposición a crédito al consumo y priorizando financiamiento corporativo. El objetivo es claro: contener el deterioro de cartera, aun a costa de resignar crecimiento.

En paralelo, los balances muestran una recuperación incipiente. BofA proyecta una mejora secuencial en los resultados del primer trimestre, impulsada por menores cargos por previsiones y cierta estabilización de variables financieras. Sin embargo, el rebote sigue siendo frágil y no alcanza para compensar el deterioro acumulado en el último año.

Las diferencias entre bancos comienzan a hacerse más visibles. Banco Macro aparece como el más resiliente, con una recuperación de ganancias apoyada en ingresos financieros y posición de liquidez. Galicia y Supervielle, en cambio, enfrentan mayores desafíos, con niveles de mora más elevados y presión sobre sus indicadores de rentabilidad.

Una persona contando billetes de pesos argentinos, mostrando la moneda nacional. (Foto: Pexels)
La banca argentina transita un momento bisagra. (Foto: Pexels)

Desde la óptica de valuación, J.P. Morgan introduce otro elemento relevante: el mercado ya descuenta buena parte de estos riesgos. Las acciones de bancos argentinos operan en rangos de entre 1,0x y 1,3x valor libro, niveles que (según el informe) limitan el downside desde los precios actuales. Este factor explica por qué, a pesar del deterioro operativo, el sesgo de recomendación sobre algunas entidades se mantiene positivo.

Sin embargo, el mismo informe es claro respecto de la condición necesaria para una mejora sostenida: “la normalización de la calidad de activos es crítica para la recuperación del ROE y una revaluación significativa del sector”. Es decir, sin una baja clara en la mora, el upside estructural sigue acotado.

El contexto macroeconómico tampoco termina de despejar el panorama. Goldman Sachs estima una inflación cercana al 29% para 2026, lo que continúa erosionando el poder adquisitivo y limita la capacidad de repago de los hogares. Este factor, combinado con condiciones crediticias más restrictivas, explica la desaceleración del crédito, que crece en términos interanuales pero pierde impulso mes a mes.

En este escenario, los bancos recurren cada vez más a ingresos no tradicionales. Las ganancias por títulos públicos, operaciones de trading y resultados cambiarios ganan peso en los balances, compensando la debilidad del negocio crediticio. Si bien esta estrategia permite sostener resultados en el corto plazo, también incrementa la exposición a la volatilidad financiera.

Inflación (Fuente: pixabay)
Goldman Sachs estima una inflación cercana al 29% para 2026. (Foto: Pixabay)

A pesar de todo, hay algunos puntos de apoyo. El sistema mantiene niveles elevados de capitalización y liquidez, lo que actúa como amortiguador frente al deterioro de la cartera. Además, varios bancos coinciden en que el pico de mora podría alcanzarse durante el primer trimestre de 2026, una hipótesis que el mercado sigue de cerca, aunque (como advierte J.P. Morgan) “todavía es prematuro darlo por confirmado”.

Así, la banca argentina se mueve en una zona gris. Los balances empiezan a mejorar y las valuaciones lucen atractivas en términos relativos, pero la mora sigue elevada y el crédito no logra consolidar una recuperación. El punto de inflexión parece cercano, pero aún no está garantizado. Y, como coinciden los grandes bancos de inversión, todo dependerá de que la calidad de los activos deje, finalmente, de deteriorarse.

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