Lanzado en 1957, el S&P 500 registra una rentabilidad anual promedio superior al 10%. Según datos publicados en los informes SPIVA de S&P Dow Jones Indices, solo el 10% de los fondos de gran capitalización superó al S&P 500 en los últimos 15 años. Estos resultados sugieren que invertir en el índice completo parece una opción más inteligente.
El ETF Vanguard S&P 500 (VOO) brinda una exposición diversificada y de bajo costo al índice S&P 500 para inversores que buscan acceder al mercado en general sin la complejidad de elegir cada acción, una por una.
Durante la semana que terminó el 24 de abril de 2026, VOO lideró las entradas de capital en ETF con un ingreso importante de US$ 6300 millones. Estos movimientos pueden servir como un indicador útil del sentimiento de los inversores, ya que permiten detectar tendencias del mercado y cambios en la asignación de capital. Las entradas fuertes suelen reflejar mayor confianza y alta demanda, un factor que empuja al alza los precios de los activos subyacentes.
En cambio, las salidas significativas pueden indicar aversión al riesgo o un deterioro del sentimiento. Estos ingresos relevantes muestran que, pese a la incertidumbre macroeconómica, los inversores de largo plazo mantienen su apuesta por VOO.
Los ETF SPDR S&P 500 (SPY) —en el que se puede invertir desde Argentina— e iShares Core S&P 500 (IVV), que también replican el índice S&P 500, registraron entradas de capital más moderadas: US$ 1800 millones y US$ 1700 millones, respectivamente, durante el mismo período. Aunque ambos ETF siguen a las mismas 500 empresas, el capital se concentra en el instrumento más rentable.
VOO fue durante mucho tiempo la opción preferida de inversores minoristas y particulares, principalmente por su bajísimo ratio de gastos del 0,03%, frente al 0,095% de SPY. Otro factor importante es el respaldo del legendario inversor Warren Buffett, quien recomienda de manera sistemática fondos indexados del S&P 500 de bajo costo, en especial VOO, para la planificación patrimonial.
Buffett lo expresó así: "Mi palabra, dicho sea de paso, es mi garantía: lo que recomiendo acá es prácticamente idéntico a ciertas instrucciones que incluí en mi testamento. Una de las disposiciones estipula que se entregará dinero en efectivo a un fideicomisario en beneficio de mi esposa. Mi consejo para el fideicomisario es muy sencillo: invertir el 10% del efectivo en bonos del gobierno a corto plazo y el 90% en un fondo indexado S&P 500 de muy bajo costo. (Sugiero el de Vanguard). Creo que los resultados a largo plazo del fideicomiso, gracias a esta estrategia, serán superiores a los obtenidos por la mayoría de los inversores —ya sean fondos de pensiones, instituciones o particulares— que contratan gestores con altas comisiones", señaló.
El Oráculo de Omaha volvió a demostrar su olfato: liquidó alrededor de US$ 184.000 millones en acciones entre 2024 y 2025, incluidas participaciones masivas en Apple y Bank of America, mucho antes de la turbulencia del mercado. Su disciplina también quedó en evidencia cuando frenó la recompra de acciones de Berkshire a mediados de 2024 y mantuvo esa decisión a principios de 2026, ya que se negó a recomprar títulos a precios que consideraba sobrevalorados. Ese historial respalda su defensa histórica de los fondos indexados de bajo costo, como VOO.
La estructura de fondo abierto de VOO les da a los inversores la posibilidad de reinvertir automáticamente los dividendos, es decir, comprar acciones adicionales o fraccionadas de VOO con el dinero recibido. La reinversión de dividendos ayuda a que la cartera crezca con el tiempo y permite aprovechar mejor el poder del interés compuesto. @@FIGURE@@
Según Charles Schwab, una inversión de US$ 100.000 en el S&P 500 en 1990 podía llegar a US$ 1,1 millones en 2022 sin reinversión. ¿Y con la reinversión de dividendos? Esa misma cartera podía crecer hasta US$ 2,1 millones. VOO simplifica ese proceso, ya que permite reinvertir los dividendos con facilidad. En cambio, la estructura más rígida de los fondos de inversión unitarios de SPY muchas veces exige soluciones alternativas desde la cuenta de corretaje.
Con US$ 1,4 billones en activos netos y una cartera que incluye a gigantes vinculados a la IA, como Nvidia, Apple y Microsoft, VOO es el rey indiscutido de las carteras de inversión automatizadas. Sin embargo, los inversores deben prestar atención a las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y a la volatilidad de corto plazo.
Detalles de VOO
- Nombre del fondo: Vanguard S&P 500 ETF
- Fecha de inicio del fondo: 7 de septiembre de 2010
- Emisor: Vanguard
- Estilo de gestión: pasiva
- Activos netos del fondo: US$ 1,4 billones al 31 de marzo de 2026
- Activos netos por clase de acciones: US$ 817.500 millones al 31 de marzo de 2026
- Índice subyacente: S&P 500
- Total de tenencias: 504 al 31 de marzo de 2026, por clases de acciones como GOOG y GOOGL, de Alphabet
- Ratio de gastos: 0,03%
- Rendimiento por dividendo en los últimos 12 meses: 1,09%
- Rendimiento promedio por dividendo a cuatro años: 1,39%
- Tasa anual compuesta de crecimiento de dividendos a tres años: 5,56%
- Años consecutivos de crecimiento de dividendos: 5
- Tres sectores principales por peso en la cartera: tecnología, finanzas y comunicación
- Tres principales tenencias: Nvidia (NVDA), Apple (AAPL) y Microsoft (MSFT)
- Rentabilidad a un año: 30,7%, frente al 30,7% del S&P 500
- Rentabilidad a tres años: 78,3%, frente al 78,4% del S&P 500
- Rentabilidad a cinco años: 83,2%, frente al 83,5% del S&P 500
- Rentabilidad a diez años: 306,4%, frente al 307,5% del S&P 500
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.