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Wall Street ya pone a prueba un escenario con Kevin Warsh al frente de la Fed.
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Wall Street ya pone a prueba un escenario con Kevin Warsh al frente de la Fed.
(Foto: by Andrew Harnik/Getty Images)

Qué pasará en el mercado si Kevin Warsh llega a la Fed

Jason Kirsch

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Un viraje monetario más duro en Washington podría golpear valuaciones de tecnológicas y aumentar la exposición a instrumentos de tasa variable

4 Mayo de 2026 17.14

Jerome Powell recién termina su mandato en mayo de 2026, pero los mercados ya ponen a prueba un escenario con Kevin Warsh al frente de la Fed.  Warsh integró la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal entre 2006 y 2011, lo que le dio un lugar privilegiado para seguir de cerca la respuesta a la crisis financiera.

Desde entonces, su registro público fue contundente: sostuvo que los períodos prolongados de tasas cercanas a cero distorsionan la asignación de capital, inflan los precios de los activos por encima de sus fundamentos y, al final, debilitan la estabilidad que la Fed debería proteger. No es una postura marginal, pero sí marca una diferencia relevante frente al consenso expansivo que moldeó las valuaciones de las acciones durante gran parte de la década de 2010 y la recuperación posterior a la pandemia.

El mercado de bonos ya hace sus cuentas. El rendimiento del bono del Tesoro de EE.UU. a 10 años se mantuvo por encima de 4,3% durante buena parte de comienzos de 2025, y los futuros de fondos federales muestran que el mercado descuenta menos recortes de los que sugiere el propio gráfico de puntos de la Fed.

Una Fed bajo el mando de Warsh probablemente validaría ese escepticismo, e incluso iría más lejos. Según sus declaraciones previas, su instinto apunta a un balance más pequeño y a una tasa neutral más alta. Es decir, la etapa en la que la cartera de más de US$ 7 mil millones de la Fed funcionó como respaldo de liquidez quedaría frente a un serio desafío de fondo.

Jerome Powell de la FED - SE PUEDE USAR- (Foto: Reserva Federal, Public domain, via Wikimedia Commons)
(Foto: Reserva Federal, Public domain, via Wikimedia Commons).

Para los inversores en acciones, eso importa por razones que van más allá de la sensibilidad obvia a las tasas. El tipo de descuento implícito en las acciones de crecimiento a largo plazo presupone una evolución de tasas cercana a la actual. Si Warsh marca un piso estructuralmente más alto para la tasa de fondos federales, por ejemplo, de 3,5% a 4% en lugar del 2,5% que la Fed considera neutral de manera oficial, entonces los cálculos de valor terminal que sostienen las valuaciones elevadas de las compañías tecnológicas tienen que bajar. La cuenta no es sutil: un movimiento de 100 puntos básicos en la tasa de descuento de largo plazo puede recortar entre 15% y 25% el valor presente de una empresa cuyos flujos de caja pesan mucho más en los años futuros.

El mercado hipotecario es el canal de transmisión más inmediato. La hipoteca fija a 30 años se movió entre 6,8% y 7,1% durante buena parte de 2025, muy por encima de los mínimos de la pandemia que dejaron a millones de dueños de viviendas atados a préstamos por debajo de 3%. Un presidente de la Fed reticente a recortar tasas y cómodo con una tasa neutral más alta quita el principal catalizador que el mercado de la vivienda aguardaba. Las constructoras compensaron parte de ese vacío con subsidios de tasa e incentivos, pero esos programas tienen límites. Una Fed conducida por Warsh probablemente mantendría congelado el mercado inmobiliario por más tiempo.

Las APR de las tarjetas de crédito, indexadas a la tasa preferencial y con un promedio por encima de 21%, no bajan sin recortes relevantes en la tasa de fondos federales. Para el consumo, que todavía representa cerca de 68% del PBI, eso implica un freno persistente. La tasa de ahorro quedó presionada desde 2022, en parte porque los consumidores recurren al crédito a estas tasas elevadas para sostener sus niveles de gasto. No es un equilibrio estable, y una Fed que mantiene las tasas altas por más tiempo acelera el ajuste.

SE PUEDE USAR/ Reserva Federal de los Estados Unidos
 Reserva Federal de los Estados Unidos (Foto: Paulo JC Nogueira, CC BY-SA 3.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0>, via Wikimedia Commons).

Para el armado de carteras, el escenario Warsh apunta a acortar la duración en renta fija, aumentar la exposición a instrumentos de tasa variable y revisar la composición de acciones para priorizar compañías con generación de caja de corto plazo por encima de firmas de crecimiento especulativo y de larga duración. Las acciones de valor rindieron menos que las de crecimiento durante tanto tiempo que el sesgo de posicionamiento sigue muy inclinado hacia estas últimas. Por eso, si llega el ajuste, difícilmente sea ordenado.

Nada de esto está garantizado. La aprobación del Senado norteamericano no es una formalidad, y un nuevo presidente de la Fed no puede reorientar la política monetaria por su cuenta sin antes armar consenso dentro del FOMC. Pero los mercados no esperan certezas. El reajuste de las expectativas de tasas que empezó en 2022 todavía tiene recorrido si Warsh da señales alineadas con lo que su registro público sugiere que piensa. Ajustá la cartera en consecuencia.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com

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