El Mundial no solo concentra la atención deportiva del planeta: también está generando un impacto económico temprano y medible en varias industrias de consumo. Un informe de Goldman Sachs revela que, aunque apenas transcurrieron los primeros días del torneo, ya se observan mejoras en ventas de bebidas, ocupación hotelera, tráfico en comercios y actividad en plataformas de apuestas y alquileres temporarios.
El gran ganador es la cerveza. Según datos de Nielsen, las ventas del segmento que venían en caída se aceleraron en la semana que terminó el 13 de junio, con una caída moderada de apenas 1,6% interanual frente al 4,5% de la semana previa. En volumen, la contracción se redujo a 3,4% frente al 6% de lassemanas anteriores. El consumo se disparó en reuniones en los hogares y fiestas para ver los partidos. Constellation Brands (STZ) fue la estrella: sus ventas crecieron +2,8% en la semana, con un alza de volúmenes de +2,1%. ABI, dueña de Michelob Ultra —patrocinador oficial del Mundial —, mostró un repunte de 1,1% en ventas y +0,6% en volúmenes. En este caso, Michelob Ultra, la marca que publicita Lionel Messi, registró un salto de 18,5% en ventas durante el torneo, consolidándose como el gran ganador de la primera etapa.
Otras cerveceras también mejoraron como Heineken que redujo su caída a 5,4% frente al 8,2% de la semana anterior, y Molson Coors (TAP) que también moderó su baja a 4,4% desde 6,4%.
El fenómeno no se limita al alcohol. Las bebidas sin alcohol también crecieron: el mercado total avanzó +4,6% interanual en la semana del 13 de junio, frente al +2,8% de la semana previa. Coca-Cola, socio oficial del Mundial, subió +4,7% en ventas, mientras PepsiCo logró revertir caídas y cerró con +0,1%. Lay’s, también patrocinador, reforzó su presencia en consumo masivo.
El retail deportivo también se beneficia. Dick’s Sporting Goods (DKS) y Academy Sports (ASO) registraron mayor tráfico en tiendas cercanas a estadios. Goldman Sachs estima que DKS podría sumar entre 26 y 65 millones de dólares en ventas adicionales en el segundo trimestre, equivalente a un alza de 0,7% a 1,8% en ventas comparables. ASO, por su parte, podría añadir entre 15 y 36 millones, un incremento de 1% a 2,3%.
En indumentaria, el impacto es más moderado. Nike lanzó nuevas líneas como los botines Mercurial y kits Aero-FIT, acompañados de la campaña “Rip the Script”, que generó fuerte repercusión cultural y digital. Hollister, de Abercrombie & Fitch, sí mostró un salto concreto: +23,8% en tráfico de tiendas en los primeros nueve días del torneo. Carter’s, especializada en ropa infantil, creció +8,8%.
La hotelería es otro gran beneficiado. En las ciudades sede, la ocupación y los precios subieron con fuerza. El segmento de lujo lidera: el ingreso por habitación disponible (RevPAR) creció +20% frente al +12% en ciudades no sede. Hyatt, Marriott, Hilton e IHG se perfilan como los principales ganadores, con un posible incremento de entre +0,5% y +0,8% en RevPAR doméstico para 2026.
Las apuestas deportivas viven su propio Mundial. DraftKings en Estados Unidos y Flutter en Europa registraron un fuerte aumento de usuarios activos diarios y descargas de aplicaciones. Goldman Sachs estima que el torneo ya elevó en un porcentaje de un dígito medio (MSD%) la tasa anualizada de descargas en EE.UU., Reino Unido e Italia. El Mundial representa, además, una oportunidad única de adquisición de nuevos clientes.
Los alquileres temporarios completan el cuadro. Airbnb, Expedia y Booking experimentan un boom en las ciudades anfitrionas. Airbnb, con mayor participación en alojamientos alternativos, podría sumar hasta 1.100 millones de dólares en reservas globales en 2026 gracias al Mundial, lo que implica un alza de 1% en su volumen global y 4% en Estados Unidos.
El Mundial 2026 ya está dejando huella en la economía de consumo y, aunque los datos cubren apenas los primeros días del torneo, la tendencia es clara: el fútbol mueve pasiones, pero también mueve mercados.