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tim cook junto a los empleados de la planta de apple en cork irlanda en 2018. Im
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tim cook junto a los empleados de la planta de apple en cork irlanda en 2018. Im
Imagen: @x.com/tim_cook/

Un tribunal europeo ordena a Apple pagar U$S 17.000 millones en impuestos atrasados a Irlanda

Juan Romero

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El pago representó 40% del impuesto corporativo global de Apple en 2025 y se explica, en gran medida, por la orden de la justicia europea que obligó a la compañía a saldar €13.000 millones en tributos atrasados. Las nuevas reglas de transparencia exponen la concentración de ganancias en Irlanda.

22 Agosto de 2026 17.00

Apple pagó U$S 17.000 millones en impuestos a Irlanda el año pasado, un monto equivalente a 40% de los U$S 43.000 millones que la compañía desembolsó globalmente en impuesto a las ganancias corporativas. La cifra, revelada en nuevas presentaciones regulatorias, expone hasta qué punto Irlanda continúa siendo central para la estructura financiera internacional de la empresa creadora del iPhone.

El pago se elevó de manera significativa luego de que, en 2024, el máximo tribunal de la Unión Europea ordenara a Apple pagar €13.000 millones en impuestos atrasados. La corte concluyó que Irlanda había otorgado a la compañía una “ayuda ilegal”, lo que derivó en una tasa efectiva inferior a 1% sobre determinadas ganancias.ft

La sentencia cerró una disputa de larga data entre la Comisión Europea, Irlanda y Apple. Para Bruselas, el acuerdo fiscal que Irlanda había concedido a la tecnológica estadounidense le permitió canalizar enormes beneficios a través de entidades locales y reducir de forma artificial su carga tributaria. Dublín y Apple habían impugnado esa interpretación, pero el fallo de 2024 confirmó la obligación de recuperar los tributos.

Irlanda, una pieza central de Apple

Irlanda mantiene una tasa de impuesto corporativo de 12,5% y fue durante décadas uno de los principales polos europeos para multinacionales tecnológicas, farmacéuticas y de servicios digitales. El país atrajo inversiones mediante estructuras que permitían dirigir ganancias hacia jurisdicciones de baja o nula tributación, entre ellas el mecanismo conocido como “double Irish”.

Aunque esa brecha normativa fue eliminada en 2015, las grandes compañías estadounidenses ya habían desarrollado en Irlanda equipos, activos intangibles, centros de operación y estructuras corporativas difíciles de reemplazar. El resultado es una base tributaria concentrada: en 2024, apenas tres compañías —ampliamente identificadas como Eli Lilly, Apple y Microsoft— aportaron casi la mitad de toda la recaudación por impuesto corporativo irlandés.

apple campus en cork. Imagen: @x
El campus de Apple en la ciudad de Cork en Irlanda. Imagen: @x

Los nuevos documentos muestran que Apple registró a través de sus entidades irlandesas cerca de una cuarta parte de sus ganancias globales antes de impuestos durante el ejercicio cerrado en septiembre de 2025. Sin embargo, Irlanda concentra apenas alrededor de 3% de la dotación global de empleados de la compañía.

Apple cuenta con 5.575 empleados en Irlanda, donde se ubica su sede europea, frente a los 4.089 trabajadores que tiene en Alemania. La diferencia en rentabilidad por empleado es significativa: Apple registró U$S 6 millones de ganancias antes de impuestos por empleado en Irlanda, contra apenas U$S 51.000 por trabajador en Alemania.

En este último país, la empresa pagó U$S 153 millones en impuestos en efectivo, equivalentes a solo 0,3% de su carga tributaria global reportada. Las cifras no prueban por sí solas una irregularidad, pero muestran el peso que tienen la localización de activos, derechos de propiedad intelectual y estructuras de facturación dentro de la carga fiscal consolidada de una multinacional tecnológica.

Apple defendió su esquema y sostuvo que es “de manera consistente uno de los mayores contribuyentes fiscales del mundo”. La compañía buscó diferenciar los impuestos corporativos consignados bajo las nuevas reglas de reporte —que se pagan en los países donde se localizan los activos— de tributos al consumo, como el IVA, que se abonan donde se encuentran los consumidores.

Transparencia fiscal y debate global

Los datos fueron publicados bajo nuevas regulaciones de la Unión Europea que obligan a grandes grupos empresariales a desagregar ingresos, ganancias e impuestos corporativos en cada jurisdicción del bloque y en determinados paraísos fiscales. La medida busca ofrecer mayor visibilidad sobre dónde se generan y dónde se tributan las ganancias de compañías con operaciones globales.

Para organizaciones que promueven una mayor justicia tributaria, esta información ofrece nuevas herramientas para reclamar que las multinacionales aumenten sus aportes a las finanzas públicas de los países donde venden y operan. Pero las empresas advierten que un reporte por país, leído sin contexto, puede producir una imagen incompleta de sus contribuciones reales.

Microsoft, por ejemplo, informó en junio que registró en Irlanda 38% de sus ganancias globales antes de impuestos durante el último año, equivalente a más de U$S 7 millones por empleado. La compañía acompañó ese informe con una publicación en la que reconoció que existen “opiniones firmes acerca de si las empresas están pagando lo suficiente”.

También señaló que un pago de efectivo registrado desde la autoridad tributaria francesa “refleja una devolución única de impuestos pagados en exceso” y constituye “un buen ejemplo de por qué una sola línea puede parecer inusual sin contexto”.

El caso de Procter & Gamble también ilustra la complejidad de estas nuevas divulgaciones. La empresa de bienes de consumo reportó U$S 115 millones de ganancias y ningún impuesto en Luxemburgo, donde tenía apenas un empleado. La compañía explicó que había cesado operaciones en ese país y que no pagó impuesto porque compensó las ganancias del año con pérdidas acumuladas de ejercicios anteriores.

Fuera de Europa, la tendencia apunta a una mayor exposición pública. Australia prevé publicar reportes similares por país más adelante este año. En Estados Unidos, nuevas reglas contables obligan a las compañías cotizantes a detallar en sus informes anuales si sus operaciones internacionales redujeron su factura fiscal estadounidense y de qué manera.

El National Foreign Trade Council, una organización empresaria con sede en Washington, alertó que el modelo europeo puede generar doble contabilización de ingresos cuando las subsidiarias se venden productos entre sí. Esa objeción refleja uno de los grandes desafíos del nuevo régimen: brindar transparencia sin simplificar en exceso estructuras corporativas complejas.

Para Apple, el pago de U$S 17.000 millones a Irlanda cierra una parte sustancial de una controversia fiscal de más de una década. Para Europa, el dato refuerza el debate sobre qué países capturan los beneficios tributarios de la economía digital. Y para los inversores, confirma que la geografía fiscal se volvió un factor tan relevante como la geografía comercial en la rentabilidad, los riesgos regulatorios y la valuación de las grandes tecnológicas.

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