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Esta ecuatoriana dirige la estrategia de ocupación en dos hoteles de JW Marriot, en Cancún

Gianella Trujillo, revenue manager JW Marriot Cancún
fotos cortesía
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Cuando tenía nueve años se prometió que algún día trabajaría en JW Marriott. Dos décadas después, Gianella Trujillo lidera la planificación que da la rentabilidad de dos hoteles de la cadena internacional en la playa mexicana, a donde llega más de medio millón de viajeros por año.

Cada mañana, Gianella Trujillo, toma decisiones que influyen en los resultados financieros de dos establecimientos turísticos considerados entre los más importantes en la península de Yucatán. 

Desde noviembre de 2025, la ecuatoriana dirige la estrategia de ingresos del JW Marriott Cancún Resort & Spa y del Marriott Cancún All-Inclusive, que juntos suman 900 habitaciones.

En esos destinos, detrás de cada tarifa existe un sistema de análisis de demanda, tendencias de viaje, comportamiento de los consumidores y movimientos de la competencia. El trabajo de Trujillo consiste en encontrar el equilibrio entre ocupación, tarifas y rentabilidad, sin sacrificar la ocupación.

Cada año, cerca de 10 millones de turistas internacionales llegan a Cancún, atraídos por las playas del caribe mexicano. Este destino, con cerca de 200 propiedades y más de 35.500 habitaciones, es considerado uno de los escenarios más competitivos de América Latina, en materia de turismo. Y es justamente en este medio, donde esta ecuatoriana toma decisiones que impactan directamente en la rentabilidad de ambos resorts.

Los complejos cuentan con decenas de restaurantes, suites de lujo, áreas de bienestar, espacios para eventos y una infraestructura para atender a turistas de alto y medio poder adquisitivo.

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Cuando los visitantes llegan a estos hoteles pocas veces piensan en lo que ocurre detrás de la tarifa que pagaron por su estadía, que en temporada alta  superan los US$ 1.500 por noche .Es allí donde entra Trujillo, detrás de una pantalla llena de indicadores, proyecciones y tendencias de la industria. 

Su responsabilidad va mucho más allá de fijar precios. Cada día analiza tendencias de demanda, comportamiento de mercados, movimientos de la competencia y patrones de reserva para determinar cuánto vale una habitación en un momento específico.

Llegar hasta esa posición le tomó más de una década.

Nació en Quito. Estudió en el colegio La Inmaculada, fue parte del club de periodismo y llegó a presidir el consejo estudiantil. Habla inglés y francés.

Cuando tenía nueve años conoció el JW Marriot Quito. Al verlo por primera vez dijo algo que parecía un sueño distante: “Algún día voy a trabajar ahí", sin pensar que años después sería parte de esta cadena.

 Aunque por momentos consideró estudiar Química, influenciada por la profesión de su madre, la posibilidad de construir una carrera internacional terminó inclinando la balanza hacia el mundo de la hospitalidad.  

Ingresó a la Universidad Internacional SEK para estudiar Administración y Dirección de Empresas Hoteleras. Su primera experiencia laboral fue como mesera en T.G.I. Friday's, mientras estudiaba.

Aprender desde abajo

Trujillo participó en un programa Work and Travel en Estados Unidos. Durante un verano trabajó en un parque de diversiones en Minnesota atendiendo un puesto de hamburguesas. Era la primera vez que vivía lejos de casa. “Ganaba US$ 8 la hora”.

En 2011 llegó a Colorado para realizar una pasantía en el Double Tree by Hilton. Fue asignada al área de housekeeping. La noticia no la entusiasmó.

Debía limpiar hasta 15 habitaciones por día. Tenía que levantar colchones, mover mobiliario, limpiar baños, cambiar sabanas y edredones de cama y cumplir estándares rigurosos de calidad en tiempos cada vez más cortos.  Al principio tardaba cerca de dos horas en dejar listo un dormitorio.

 “Los productos químicos me agrietaban las manos y tenía unos dolores de espalda terribles. A mí nadie me gana en limpiar un baño”. Esas tareas forjaron su personalidad. Fue allí donde comenzó a entender una de las lecciones que todavía guía su carrera.

 “La hospitalidad no se construye desde las oficinas, sino desde las personas”

La conquista de un sueño

Tras graduarse, su objetivo era trabajar en la multinacional que había admirado desde niña, pero no fue sencillo.

Durante casi un año insistió una y otra vez. Dejo hojas de vida, buscó contactos, aplicó a distintas vacantes y preguntó cientos de veces si había una oportunidad

Finalmente, en 2013 recibió la llamada que esperaba del JW Marriot, en Quito. Entró como agente de hospitalidad. Su trabajo consistía en recibir a los turistas, coordinar requerimientos especiales y garantizar que la experiencia de ellos sea única.

A partir de entonces recorrió distintas áreas: recepción, control de habitaciones y reservaciones. Cada posición le permitió entender cómo interactúan los diferentes engranajes que hacen funcionar una operación de lujo

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Mientras su carrera avanzaba, enfrentó uno de los momentos más difíciles de su vida. Su padre fue diagnosticado con cáncer.

Durante dos años intentó equilibrar sus responsabilidades profesionales con el tiempo que quería dedicarle. Logró posiciones con horarios más estables para acompañarlo durante el tratamiento. “Fue una época muy dura”.

Cuando su padre falleció en 2019, sintió que era momento de replantear su vida. 

“En sus últimos momentos me hizo prometerle que voy hacer feliz”.

Aquellas palabras la impulsaron a tomar una decisión radical. Renunció a su trabajo, hizo maletas y se fue a Sevilla, España para cursar una maestría en Management Hotelero. “Descubrí una nueva forma de entender al sector, desde los datos y la estrategia”.

Trujillo estaba lista para su pasantía en México. Sin embargo, la pandemia alteró los planes. Las prácticas las realizó de forma virtual. El sector turístico atravesaba una de las crisis más profundas de su historia.

Al regresar a Ecuador, participó en la apertura del Holiday Inn Aeropuerto de Quito. Había que preparar instalaciones, coordinar procesos, implementar sistemas y construir un proyecto prácticamente desde cero. Esta profesional cargo cajas, tendió camas, revisó documentos y configuró los sistemas. “Fui multitasking, me adapté a las circunstancias”

Su mirada estaba fija en regresar al JW Marriott. Y en noviembre de 2022 volvió, esta vez al área de revenue.

La recuperación del turismo exigía creatividad. Ella y el equipo diseñaron tarifas especiales, ajustaron la visión corporativa y buscaron nuevas formas para estimular la demanda en un contexto de alta incertidumbre. 

“Mi objetivo fue maximizar la rentabilidad de un activo con una particularidad única, una habitación que no se vende hoy no puede recuperarse mañana”. 

Cada noche representaba una oportunidad. Tenían que reinventarse, no podían depender de las fórmulas tradicionales. “Creamos tarifas para ecuatorianos, a precios accesibles porque no venían extranjeros. Congelamos los precios para los clientes corporativos. Fue como un empezar de nuevo”. 

Un nuevo giro estaba por ocurrir. En 2025 se abrió una vacante en Marriot Internacional Cancún para liderar una de las responsabilidades más importante de la compañía. Decidió postularse y fue seleccionada.

Hoy, desde uno de los destinos turísticos más importantes del golfo de México analiza mercados y determina la planificación de un negocio que recibe más de medio millón de viajeros cada año.

Entre el JW Marriott Cancún Resort & Spa y el Marriott Cancún All-Inclusive suman cerca de 900 habitaciones.  Solo el primero recibe alrededor de 246.000 huéspedes anuales y mantiene una tarifa promedio de venta de habitación por USD 1.275 por noche. “El precio es dinámico y varía de acuerdo a la demanda y época del año. Todos los días estoy pendiente de la ocupación, los ingresos y la competitividad. No puedo descuidarme en un mercado tan exigente”.

En conversación por zoom con Forbes Ecuador relató los hechos que marcaron su vida.  Asegura que los números cuentan solo una parte de la historia. “Mi principal reto es seguir creciendo profesionalmente en esta cadena hotelera”.

En este recorrido ha encontrado sus propias fórmulas para mantener el equilibro. Corre por la ciudad, por lo menos tres veces a la semana, que lo complementa con pilates. A sus 35 años procura reservar tiempo para viajar y compartir con su familia y amigos.

No descarta volver algún día a Ecuador para impulsar el desarrollo de la industria turística. Un sueño pendiente es abrir su propia hostería en un rincón de Imbabura. (I)

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