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Mueblería  Don Bosco
Movimiento Inspirador
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El Centro Artístico Don Bosco es una suerte de escuela de artesanos de Cotopaxi, Bolívar, Loja y El Oro. Sus diseños son apetecidos por embajadas y extranjero

30 Marzo de 2026 15.01

En el norte de Quito, a la altura de las avenidas 10 de Agosto y Atahualpa, sobresale un local de muebles de madera. Peatones y conductores se encuentran con un local moderno y amplio, de grandes ventanales, a través de los cuales se observan juegos de sala, escritorios, sofá camas y otros diseños que combinan líneas modernas con un toque artesanal y cálido, propio de la madera.

Se trata del showroom del Centro Artístico Don Bosco un proyecto social que nació de la Asociación de Voluntarios Operación Mato Grosso, una organización sin fines de lucro conformada por voluntarios italianos y ecuatorianos que, desde 1988 trabaja para ayudar a las comunidades más necesitadas.

Este taller capacita a jóvenes en oficios como ebanistería, tallado y escultura. Los aprendices son acogidos en este emprendimiento social de manera gratuita; allí aprenden el arte de tallar la madera y crean muebles, esculturas y accesorios que tienen demanda en Quito y sus alrededores.

Michele Furlan y David Villacís son los dos rostros visibles de este proyecto. El primero está a cargo del centro artístico Don Bosco y es su representante legal, mientras que el segundo maneja las ventas. Furlan detalla que el proyecto nació por una necesidad: dar una instrucción y una formación a nivel laboral a chicos del campo. “La capacitación duraba seis años y los chicos obtenían un bachillerato en ebanistería y escultura”.

El modelo busca mantener a los estudiantes en los lugares donde viven. “Los chicos no necesitan ir a la ciudad para buscar trabajo, la idea es que se queden en donde nacieron y donde tienen sus familias, que puedan seguir viviendo ahí, formando su familia y desarrollando a las comunidades”, cuenta Furlan. Explica que los estudiantes fueron y son de provincias como Cotopaxi, Bolívar, Loja y El Oro. 

Mueblería  Don Bosco
Parte de la oferta del Centro Artístico Don Bosco. Fotos: Pavel Calahorrano

Una vez que los nuevos artesanos se graduaban, el proyecto decidió dar un siguiente paso y creó un espacio donde exponer y vender las obras en madera que los chicos. Hoy en día el centro cuenta con 45 artesanos entre chicos y chicas. “Los hombree hacen todo lo que es trabajo de en madera y las chicas producen vitrales, mosaicos, adornos de cuero y de tela. Sus edades oscilan entre los 18 y los 30 años y utilizan la maquinaria que usaban en las clases, aunque muchos ya cuentan con equipos propios, producto de las ganancias que van obteniendo con el tiempo.

Para la elaboración de los muebles, el Centro Artístico Don Bosco cuenta con proveedores de seike y tangaré. La madera se seca al aire libre para llegar a la humedad correcta y luego pasa a un horno, antes de ser enviada a los artesanos que elaboran los muebles bajo pedido.

Los modelos y el trabajo dependen de la temporada. Lo que tratamos es que los artesanos tengan todos los días trabajo, explica Villacís. “Los diseños dependen de los clientes, entre los que se cuentan embajadas o extranjeros que residen en el país”. Lo que mas se venden son comedores (US$ 2.100) y juegos de dormitorio (US$ 1.200).  Son valores competitivos para productos que tienen un enfoque social, dicen Furlan y Villacís.

¿Cuál es el perfil de la persona que compra un mueble del centro artístico? “Tenemos diseñadores, arquitectos, personas que viven en Tumbaco, Pifo, Quito, Tenis, Iñaquito, un target bastante alto se podría decir. También están muchos extranjeros”, responde Villacís.

Los voceros de este proyecto explican que los ingresos bordean los US$ 20.000 al mes. Una parte va a los artesanos y otra se reinvierte en equipos, insumos, el pago del arriendo del local que suma unos 400 metros cuadrados. Y a la final lo que queda es la satisfacción de mantener un oficio, generar empleo y dar oportunidades a jóvenes que creen en su país. (I)

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